Casi la mitad de quienes tuvieron Covid padece luego trastornos de ansiedad
UNA SECUELA DESATENDIDA QUE SE OBSERVA CADA VEZ MÁS

Casi la mitad de quienes tuvieron Covid padece luego trastornos de ansiedad

El dato surge del primer estudio argentino sobre las consecuencias psicológicas que deja el coronavirus. Los investigadores lo observaron tanto en personas que tuvieron cuadros graves como leves y puede requerir atención.

Dos meses después de haber sido dado de alta de un cuadro de Covid que no le produjo más que cansancio y dolor corporal, Francisco Llorens (49) siente que todavía no ha podido dejar atrás la enfermedad. Casi no hay día en que no experimente palpitaciones, dolor de cabeza y una presión en el pecho que lo llevó a consultar a un cardiólogo. Pero todos los estudios que se hizo le dieron bien. Es así que su médico terminó por recomendarle “empezar terapia, hacer más actividad física y realizar algunos ejercicios de relajación”. Cree que lo suyo es una de las secuelas más comunes y menos atendidas del coronavirus: las crisis de ansiedad.

“Empezó unas dos semanas después de que me dieron el alta -relata Francisco-. Me di cuenta de que andaba nervioso porque los ruidos de la calle me alteraban. Es como si mi umbral de alerta hubiera quedado más alto de lo habitual: cualquier situación me sobresalta. Estoy en la computadora o haciendo la cola en un negocio y de pronto empieza a latirme el corazón como si me fuera a morir”.

Sudoración, mareos, palpitaciones ,temblores, sensación de irrealidad, dificultad en la concentración, irritabilidad y hasta ataques de pánico son algunas de las manifestaciones que los médicos han comenzado a registrar entre personas que sufrieron Covid. Si bien por tratarse de una enfermedad nueva todavía no se sabe bien si se trata de una secuela emocional o neurológica, cada vez se está claro el enorme impacto que tiene la infección sobre la salud mental.

Lo cierto es que los cuadros de ansiedad no solo se han disparado por ser una secuela del Covid. Pese a no haberse contagiado, Marisa Reyes (52) también empezó a tener el año pasado crisis de ansiedad y serias dificultades para dormir. “Siento que vivo angustiada –dice- Aunque supongo que en este momento es normal estar un poco preocupado, a mí me pegó mal. Por primera vez en mi vida tuve que empezar a tomar ansiolíticos”, comenta esta vecina de barrio Gambier.

“La pandemia está gatillando algunos trastornos en muchas personas que tenían predisposición y acrecentándolos en otros que ya venían en tratamiento”, explica la psicóloga Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad, al señalar un fenómeno que ha contribuido a que la ansiedad hoy constituya quizás una epidemia paralela a la del Covid.

Un estudio realizado a fines del año pasado por el Instituto Danés de Investigación sobre la Felicidad señala que el coronavirus ha disparado los casos de ansiedad en forma exponencial, al punto de que por cada 100 contagios de Covid habría unas 7.200 personas a las que el contexto pandémico les disparó la ansiedad por el temor a enfermarse gravemente, quedarse sin trabajo o perder a un familiar.

Exagerado o no, lo cierto es que la ansiedad se ha vuelto indudablemente un tema de preocupación central durante la pandemia de Covid. Así lo demuestra un estudio del Grupo Hospitalario HLA, según el cual entre enero y octubre de 2020, crecieron un 25 % las menciones a la ansiedad en redes sociales y un 22 % las búsquedas en internet relativas a este trastorno, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

SECUELA DE LA INFECCIÓN

En Argentina, en tanto, el primer estudio enfocado en las secuelas psicológicas causadas por el coronavirus reveló este año que casi la mitad de las personas que tuvieron Covid sufrieron luego síntomas compatibles con la ansiedad. Con todo, lo que más sorprendió a los investigadores fue que esa manifestación apareció tanto en personas que sufrieron cuadros graves como en quienes cursaron formas leves de la enfermedad.

“Estudiamos desde los casos más leves hasta quienes estuvieron hospitalizados con asistencia respiratoria y lo que encontramos fueron distintos niveles de ansiedad según esta severidad”, explicó el Martín Etchevers, secretario de Investigaciones de Psicología de la UBA, quien lideró el trabajo junto a su colega Cristian Garay.

Desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020, muchos estudios han observado un claro aumento de los trastornos de ansiedad en la población en general como consecuencia de la crisis sanitaria. Pero en este caso “se trata del primer relevamiento que se hace en el país sobre las consecuencias psicológicas que deja el coronavirus en quienes lo tuvieron”, precisó Etchevers.

De acuerdo con los resultados de su estudio, que abarcó a 742 personas en todo el país, el 45% de ellas presentó sintomatología ansiosa entre moderada y severa, el 56% percibió síntomas compatibles con depresión clínica y el 64,4% reportó fallas cognitivas (entre leves, moderadas y severas).

En relación a la ansiedad y la depresión, el estudio mostró que quienes más las percibieron fueron los participantes de niveles socioeconómicos bajos, los de menor nivel educativo, los que no realizaban previamente ejercicios, aquellos que fumaban y los que sufrieron fiebre y falta de aire durante la enfermedad.

Por otra parte, el 46,3% de las personas consultadas respondieron “que su atención empeoró” y poco más del 43% reportó que su memoria se deterioró tras contraer coronavirus. “Las secuelas se extendieron hasta noventa días después del alta de la enfermedad, lo que demuestra que fueron trastornos de larga duración”, detalló Etchevers, quien considera importante tener presente estos datos para una mejor rehabilitación de los pacientes post Covid.

EFECTO DEL ESTRÉS CRÓNICO

Pero más allá de la ansiedad como secuela de la infección, el contexto pandémico viene teniendo a su vez un enorme impacto sobre la salud mental que se refleja también en un aumento de los tasas de ansiedad. Así lo muestran de hecho diversos estudios que se han enfocado en distintos sectores de la población.

Una investigación realizada por Unicef, que abarcó a más de 8.400 jóvenes de entre 13 y 29 años en nueve países latinoamericanos incluida la Argentina, reveló por ejemplo que casi uno de cada tres de ellos (el 27%) siente ansiedad producto de la pandemia de coronavirus, y que su principal disparador sería la incertidumbre económica en medio del aislamiento social.

Como señalan psicólogos y psiquiatras, el estrés acumulado durante la cuarentena por el miedo a enfermarse gravemente, los cambios de normativa de restricciones, las pérdidas a nivel laboral y económico y la incertidumbre sobre el futuro han sido un caldo de cultivo perfecto para que los casos de ansiedad hayan crecido en forma exponencial.

“Cuando el estrés se torna crónico puede producir distintas alteraciones, tanto físicas como psicológicas. Son comunes los dolores musculares o de cabeza, los problemas gastrointestinales, los temblores, el aumento de la frecuencia cardíaca, las palpitaciones y los problemas para respirar”, explica el psiquiatra Julián Pessio, coordinador médico de la Clínica de Ansiedad y Trauma de Ineco, al describir el mecanismo que suele dar lugar a cuadros de ansiedad.

El hecho, como se dijo antes, es que a poco más de un año y medio de desatarse una pandemia que le ha costado ya la vida a más de cuatro millones de personas en el mundo, todavía queda mucho por conocer sobre sus costos a largo plazo. Por lo pronto, tener en cuenta que los efectos de la enfermedad persisten mucho más que los cuadros en sí mismos constituye un buen punto de partida para acompañar a quienes la sufrieron en su recuperación.

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