River Camp.
El predio de River Camp.
OPINIÓN

Fútbol nuestro, cambalache

Hay modos y modos de volver. Cierto desorden podía ser imaginable porque la incertidumbre de la pandemia obliga a reprogramar en muchos casos. Pero hay otros desarreglos que no tienen nada que ver con la pandemia. Y eso fue lo que sucedió el viernes, el día de la reapertura del fútbol argentino. Y sucedió pese a que la AFA, acaso como ninguna otra Federación en el mundo, tuvo casi ocho meses para pensar cómo sería todo.
Sin público, es cierto, poco podría importar si River juega en su predio de River Camp en Ezeiza o en la cancha que el club decida y que la AFA apruebe. Como sea, la saga de River Camp sobresalió por su desprolijidad. La responsabilidad primaria parte de River, que, con su Monumental en obras, podría haber negociado antes el pedido de excepción para que la AFA lo autorizara a jugar en su campo de entrenamiento. Es muy bonito sí, pero es un campo de entrenamiento.

Un día River Camp fue autorizado por la AFA, al otro día no por la Liga Profesional.

El mejor argumento del no inicial de las autoridades fue que afectaba la imagen de la Liga que busca vender su producto al exterior. Todos sabemos que esa imagen ha sido y sigue siendo dañada por cuestiones más importantes que un jugar en un campo de entrenamiento. Pero el reglamento jugó a favor de las autoridades.
Además, si River, justamente River, pide excepción, ¿qué le queda a otros clubes sin dinero que sí están obligados por ese mismo reglamento a jugar en sus estadios?
Un día River Camp fue autorizado por la AFA, al otro día no por la Liga Profesional. Un día River Camp sí fue autorizado por la AFA, al otro día no por la Liga. Más que al reglamento, el tema quedó atado más a la rosca política y las internas en uno y otro lado. ¿Internas que atañen a la TV? Porque también es cierto que al hincha argentino podría no importarle por qué pantalla (para el que puede abonar el pack) verá cada partido. Si por TNT o si por Fox. Bueno es aclararlo, tampoco es aquí la AFA la que en rigor pateó primero el tablero. 
El cambio fue provocado por Fox, que no comunicó a tiempo su fusión con ESPN y su ingreso al mundo Disney, cuestionada por otra parte por un primer dictamen del gobierno, que advierte peligro de monopolio.
Si la cadena creyó que, ante el hecho igualmente consumado (Fox ya es ESPN), la AFA miraría hacia otro lado se equivocó. La AFA, eso sí, decidió la ruptura a última hora, casi cuando el campeonato ya estaba comenzando. Es cierto que hubo negociaciones previas en las que la AFA pidió aumento de contrato. El vínculo ya había sido firmado, pero la AFA argumenta que la cláusula indexatoria que ella misma firmó (afirma que lo hizo bajo condiciones de ahogo) es leonina, más en un país cuya moneda sufre una fuerte devaluación respecto del dólar. 
Tan es así que TNT (el otro socio del negocio) sí acordó pagar un aumento. Fox se negó y le dijo en cambio que sí podía adelantarle dinero futuro. Cuentan en la AFA que recién ahora Fox comienza a aceptar el pago de un eventual aumento.
Lo hizo después del fallo favorable que recibió de la justicia, que rechazó la ruptura unilateral de contrato que había decidido la AFA. La AFA lo hizo convencida de que TNT compraría todo el paquete y, por más del doble del dinero inicial, como me confió en su momento un dirigente. Pero desde Estados Unidos no llegó el okey definitivo, acaso para evitar conflicto con Disney. 
Fox pidió una cautelar y la logró, a cambio, eso sí, de una caución de 7.400 millones de pesos, exigida por la justicia por si su reclamo carece de validez y está afectando los negocios de la AFA. El viernes por la noche, en la apertura del torneo, dominó la emoción porque Diego Maradona, que dejó rápido la cancha, cumplía 60 años. La trasmisión de TV (TNT) no preguntó a Claudio “Chiqui” Tapia y a Marcelo Tinelli (presentes ambos en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata) por el tema Fox. 
Ayer casi se suspende el partido de Unión, por una discusión mínima con la seguridad policial. En la AFA siguen confiados en que, al haber “pegado primero”, lograrán finalmente su cometido de que la TV termine pagando más dinero. En el medio, el sufrido fútbol argentino. Atado con alambre. 

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