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RECURSOS PROTEGIDOS

Sin malezas, no hay alta pérdida hídrica

La eficiencia de almacenaje del agua también está vinculada con la intensidad, magnitud y distribución en el tiempo de la lámina de lluvia. Una alta intensidad en suelos de baja velocidad de infiltración potencia el escurrimiento, y determina una baja captación en los altos y zonas con pendiente, y lo contrario en las depresiones.
Una misma lámina, aportada en forma de lluvia de pocos milímetros ocurrida entre intervalos de pocos días, redunda en una baja eficiencia de almacenaje.
En estas condiciones, el humedecimiento del suelo se produce sólo en la parte superior del perfil, con lo que el agua almacenada vuelve rápidamente a la atmósfera por evaporación directa.
Bajo estas condiciones, las posibilidades de almacenar y conservar el agua infiltrada son muy bajas o nulas, ya que el suelo se humedece sólo superficialmente, pues vuelve a secarse rápidamente por evaporación directa.
Si se cuenta con humedad almacenada por debajo de los 40 cm a 50 cm, esta se pierde lentamente, porque cuando la capa superficial alcanza un bajo contenido hídrico, actúa dificultando el transporte de agua, tanto en fase líquida como en forma de vapor.
Las pérdidas son más lentas cuando mayor es la profundidad a la cual se encuentra la humedad almacenada en el suelo.
A medida que avanza la primavera, las posibilidades de que ocurran lluvias importantes crecen; asimismo, crece la evapotranspiración potencial y con ella las posibilidades de perder, con mayor velocidad, el agua almacenada en el perfil.

Rastrojo y soja

En estas condiciones, la presencia de un alto volumen de rastrojo, y el oportuno control de malezas, pueden ser decisivos en la conservación de la humedad y el resultado de la campaña.
En el caso del monocultivo de la soja -que es un sistema productivo fuertemente cuestionado por su baja sustentabilidad-, la cantidad de rastrojo y el porcentaje de cobertura son bajos al momento de la cosecha, y disminuyen durante el invierno y la primera mitad de la primavera.
La condición productiva de la soja "brinda poca protección al agua almacenada y crea condiciones para una mayor proliferación de malezas", las que a su vez consumen el agua del suelo.
Para revertir esta situación desfavorable y disminuir las pérdidas de humedad, el productor está obligado a realizar un mayor número de aplicaciones de herbicidas totales.

Costos y rindes


Es por eso que los análisis económicos y de sustentabilidad del monocultivo de soja, en comparación a rotaciones con especies que dejan volúmenes importantes de rastrojo, deben considerar, por un lado, mayores costos en el control de malezas y- por otro, los menores rendimientos por menor disponibilidad de agua.
Todo esto se produce (costos más altos y rindes en retroceso) sin entrar a considerar que se produzcan posibles mayores pérdidas por escurrimiento.

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