FÚTBOL

Alejandro Javier “La Vieja” Corbanini

Integró el famoso equipo campeón de Sarmiento en el ´80. Además ascendió con el Verde en las temporadas 90-91 y 92-93.

Nací en Junín, pero soy de Agustìn Roca. La localidad no tenía asistencia médica para los partos, entonces nací en el Sanatorio.

Tuve una infancia bárbara. Somos cuatro hermanos varones y para un pueblo era medio equipo, como tener quorum propio. Entre dos familias teníamos un equipo. Estaban los Apodaca que eran unos cuantos y nos juntábamos para jugar al fútbol. Vivíamos en la calle, teníamos la escuela cerca, el club cerca, éramos todos parientes. Era como un barrio privado.

Empecé a jugar en los torneos infantiles. Origone ganó un campeonato infantil justamente en el club Sarmiento. Me traían a jugar en la antigua cancha de básquet de Sarmiento que era al aire libre –donde hoy está la cancha de fútbol sintético- y salimos campeones.

Origone jugaba en la liga independiente y eso hacía que interviniéramos en este tipo de campeonatos. Con el tiempo me vine a hacer una prueba a Sarmiento y tuve la suerte que el técnico que me aceptó como jugador fue Hebert Pérez. Mi carrera empezó de la mano de un grande. Tuve la suerte que con el tiempo él se acordaba siempre de mí. Me había puesto más atrás porque yo quería ser delantero. Lamentablemente no siguió en el club, pero yo quedé. Tenía doce años que era cuando recién te podían fichar en ese tiempo. Nunca pude ser campeón con las inferiores, quedó como asignatura pendiente. En esa época estaban de moda los cebollitas y fuimos subcampeones. Pero eran fuertes Rivadavia de Junín, Independiente, con grandes jugadores. Siempre llegábamos a las finales, pero nunca pudimos dar el batacazo.

Llegué a la primera local con quince años. Había jugado el sábado en la sexta y al otro día me citan porque faltaban jugadores. Entré en el segundo tiempo y tuve la suerte de hacer un gol, contra Rivadavia de Junín, en cancha de Defensa Argentina.

Ya en 1978 comenzaba a incursionar con los amistosos contra la primera profesional. Casi se daba en el ´79 pero con la anulación de la bendita doble afiliación, no pudo ser. Acá jugué en la selección de Junín y tuve la suerte de estar con Horacio Medina -que se estaba retirando-, Sergio Lippi, Peteca Molina, Reca Traverso, el Colorado Cabaña, Héctor López.

En 1980 se produce un vaciamiento de jugadores en Sarmiento por una campaña irregular que venía del ´79 y la comisión decidió traer jugadores nuevos. Ahí es donde se arma el famoso equipo. Hablé muchísimo con Cacho Cadars para que me pusiera, porque con 17 años medio como que me esquivaban. Se dio que muchos jugadores figurábamos en una lista aparte, por eso no estamos en algunas estadísticas.

Esa planilla me permitió entrar siete partidos como suplente, lo que para mí en ese momento era impensado por el gran nivel de jugadores que había en el equipo. Siempre que nos encontramos con el Lobo Fischer, Peracca, Espósito, Glaría, les repito lo mismo: yo los tenía en las figuritas del álbum y de pronto los tenía al lado mío. Increíble. La mayoría habían sido ídolos de San Lorenzo.

Porque la trama secreta fue que Martingorena había jugado en las inferiores de Boedo y tenía mucho contacto con Victorio Nicolás Cocco. Entonces la formación del equipo pasó un poco por ese lado porque la idea era pelear el campeonato. Aunque se armó después que se fue Cadars porque habían venido fuera de estado y costó mucho ensamblarlo.

La lucha con Español fue difícil, porque tenían peso en AFA y Sarmiento no. Ahí se complicaba un poco la cosa. Los conflictos eran grandes con la designación de árbitros, las canchas.

Pero los jugadores que había traído Sarmiento tenían vinculaciones con algún dirigente de AFA y siempre se aprovechaba todo al máximo, no para ganar de prepo, sino para que no te llevaran puesto de arriba. En este sentido Espósito y Glaría eran muy rápidos. Había muchos equipos importantes como Banfield, Gimnasia y Esgrima, equipos de la “A” que estaban transitoriamente en la “B”.

Siempre jugué en Sarmiento. Tuve dos opciones de irme a All Boys y otra a Atlanta, pero simplemente no me quería mover de Junín. Siempre estuve cómodo acá. Había debutado a mediados del ´81 en la “A” y ya me quedé.

Logré tres ascensos: en el ´80, 90-91 y la 92-93. Había muchos jugadores que venían de abajo y después el semillero se fue perdiendo.

Pero mucho tiene que ver con la política del club. Creo que jugadores hay, pero son momentos que el club decide tomar otro tipo de jugadores. Últimamente hace años que estamos tratando de ascender o mantenernos. La política fue traer jugadores que te mantengan o te suban y no darle más protagonismo a las inferiores que se fueron quedando.

¿Maradona o Messi? Muy complicado por el fútbol distinto de cada época. Para mí los dos. Pasa por el momento en que jugaron y Maradona fue grande y Messi lo es ahora.

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