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LA ENFERMEDAD PROVOCÓ CONSECUENCIAS DIFICILES DE REVERTIR EN LA VECINA LOCALIDAD

Negocios cerrados y desempleo, los males que dejó la triquinosis en Roca

Sólo quedó un restaurante al que acude "poca gente", según dijo el delegado del pueblo, quien añadió que la producción de chacinados está "casi paralizada" y que por eso hay entre 15 y 20 jefes de familia sin trabajo. Sueñan con poder hacer la Fiesta del Fiambre Casero.

Tan inesperado como desestabilizador, así fue el golpe que el brote de triquinosis dejó para la comunidad de Agustín Roca. Es que pese a que no todos los habitantes de esa localidad explotan la elaboración de chacinados, y mucho menos viven de ella, los estragos que desató la enfermedad a mediados de este año en decenas de personas fueron un golpe a la identidad del pueblo, que si por algo llegó a trascender las fronteras del distrito fue por la excelsa calidad que evidenciaban sus productos.
Desde la aparición de los primeros afectados por el virus, a fines de mayo, ese prestigio obtenido en décadas de trabajo empezó a descender por el tobogán de la desconfianza y hoy, noventa días después, no logra recuperarse.
Diego Ferrari, delegado de Roca, le dijo ayer a Democracia que “el panorama sigue complicado” y resumió el diagnóstico con dos hechos concretos: de los tres restautrantes que había, quedo uno solo con muy poca actividad y los productores no están trabajando. Esto último lleva a que los jefes de unas veinte familias hayan quedado sin empleo.
"El panorama sigue complicado para los pequeños productores debido a lo que pasó con la triquinosis. Esperemos que con la habilitación de la Planta de Chacinados, un tema al que está abocado el Municipio, los trabajadores puedan resurgir y salir a flote de nuevo", expresó Ferrari en declaraciones a este diario.
Ferrari señaló que la facturación de embutidos y otros productos derivados del ganado porcino está "prácticamente estancada".
"Yo creería que por el momento no están trabajando, porque los lugares no están con los papeles en orden en su totalidad; más allá de que cuentan con permisos provisorios, no están autorizados para la venta al público", afirmó.

Negocios semivacíos

En cuanto a la actividad en los resataurantes, el delagado indicó que "está parada totalmente". "Al de (Gustavo) Picchi concurre muy poca gente, el otro cerró y creo que en los próximos días abrirá uno de la mano de Bruno Screpis y otro muchacho de Roca, no sé con qué menú de entrada", detalló.
De todas formas, enfatizó que "esa tradición de ver gente que llegaba al pueblo y preguntaba dónde podía comer o comprar fiambre, se frenó por completo".
Pero la aparición fulgurante de la triquinosis no dejó secuelas únicamente en los comercios roquenses, sino que dificultó las cosas a las casas de comida de otros lugares, como por ejemplo Junín. Un caso que certifica esas palabras es el del restaurant que funciona en la sede social del Club Jorge Newbery, que recibía a sus clientes con fiambre de Roca y desde julio pasado cambió el menú de entrada por pollo y matambre arrollados.
Empleo perdido
Ferrari explicó que la producción de chacinados no es el principal factor de la economía pueblerina, pero "representa una fracción importante de la economía total" del lugar.
"Son cuatro o cinco productores, pero tienen a su lado a un grupo de colaboradores, o sea que le daban trabajo a varias familias de la localidad. Yo creo que esto impactó, obviamente de manera negativa, en unos veinte hogares. Para un pueblo, es un número grande", dijo preocupado.
Tal como está planteado todo, la pregunta que todos se hacen es si alguna vez los fiambres de Roca recuperarán la reputación que los llevó a ser una de las vedettes gastronómicas del noroeste bonaerense. Respuestas directas sobre la superficie, por el momento, no aparecen. Sí existen hipótesis sobre cómo recuperar el terreno perdido: "Lo principal va a ser que la gente recupere la confianza. Para eso estamos tratando de lograr que nos habiliten la Planta de Chacinados y así poder hacer la Fiesta del Fiambre Casero. Más allá de que en esa reunión nunca hubo problemas porque todo se hizo como correspondía, creemos que hacerla este año va a ser una ventana para que la gente vuelva a creer en que las elaboraciones son más que aptas para el consumo", consideró Diego Ferrari.
Respecto de las posibilidades reales de llevar adelante esa festividad, Ferrari comentó que los dirigentes del Club Origone "se están moviendo para obtener las habilitaciones correspondientes".
"Lo que sucede es que a medida que pasan los días se achica el margen para llevar a cabo la producción. Estamos hablando de una actividad artesanal que se ejecuta en invierno y el paso del tiempo conspira contra el sazonamiento que deben tener los productos", advirtió el referente roquense.

Serias consecuencias

Los primeros casos de triquinosos fueron detectados entre el 26 y el 28 de agosto, y a ellos se le fueron sumando denuncias en masa durante la primera quincena de junio.
La situación obligó el arribo a Junín del director provincial de Fiscalización Agropecuaria y Alimentaria, Enrique Torres, quien comprobó la existencia del virus y ubicó su origen en un establecimiento de Roca. “El producto con triquina ya fue decomisado y destruido, ahora lo que hay que buscar es la fuente, el origen, ya que el producto como alimento ya fue destruido”, dijo. Y ahondó: “Estamos buscando el foco animal, o sea, cuál es el animal o el establecimiento de dónde surgieron los cerdos que originaron este problema”, dijo Torres.
“Nosotros fuimos sobre el producto y el establecimiento elaborador, que es de Agustín Roca, del señor Gustavo Pichi, quien ya está imputado por operar sin estar habilitado por el Ministerio”, afirmó el director. Y agregó: “No hay garantía sanitaria”. “La imputación primaria, por la cual obramos, es por no estar habilitado. El cría los animales, pero por el tipo de crianza, no llegó a los animales que se usan para facturas, no llegó a esa instancia, tiene madres y lechones, así que vino de afuera el cerdo”, señaló.
Horas después, Democracia habló en exclusiva con Picchi, quien no negó ni confirmó la imputación. Con tono de abatimiento, Picchi afirmó estar “muy apenado” por la situación que están viviendo todos los afectados y en cuanto a su labor particular manifestó: “Son 28 años tirados a la basura”.

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