Un ejemplar en la plaza 25 de Mayo.
Un ejemplar en la plaza 25 de Mayo.
UN AVE EN LOS CIELOS DE LA CIUDAD

Deforestación y soja: las causantes de la inusual invasión de cotorras en Junín

Las bandadas pueden verse hasta en la zona céntrica, entre el Palacio Municipal y la plaza 25 de Mayo. “La extensión del cultivo de la soja coincide con la aparición y el avance del ave, que es considerada plaga debido al monocultivo”, explicó la bióloga Marcela Torreblanca.

Se las puede ver en inmediaciones del Palacio Municipal y en la plaza 25 de Mayo, el parque Borchex y en las lagunas. Cruzan el cielo sorprendiendo a los transeúntes, especialmente bien temprano por la mañana y al atardecer.
Desde hace varios años, enormes bandadas de cotorras de diferentes especies atraviesan la Ciudad cada día; afincadas en sus espacios verdes, las aves se multiplican y no son pocos los que ven en su proliferación el riesgo del desequilibrio ecológico.
En Argentina originariamente, esta especie se encontraba solo hasta el sur de la provincia de Córdoba pero, con el avance del hombre y la deforestación, que tuvo lugar en la pampa húmeda, hoy en día se hallan colonias hasta en el sur de la provincia de Buenos Aires, lo que hace notar su enorme capacidad de adaptación a otros climas y ecosistemas.
Además, “la extensión del cultivo de la soja coincide con la aparición y el avance del ave, al igual que las chinches verdes y las orugas, que son consideradas plagas debido al monocultivo. Estas especies prosperan por causa del ser humano, por ejemplo, con el desmonte de los bosques chaqueños”, explicó a este diario, la bióloga Marcela Torreblanca.
La cotorra común o "catita", particularmente bulliciosa, construye enormes nidos comunales de varias parejas que ya pueden advertirse en numerosos espacios verdes. Prefieren las semillas, frutas y verduras. Estos inteligentes pájaros de tonalidades verdes, amarillas y azules se sienten a gusto en la ciudad.
Son parte de un fenómeno cada vez más apreciable a simple vista: el reingreso de aves que habían migrado y el "debut" de especies inusuales para los cielos juninenses.
El eventual insomnio no es la consecuencia más grave que puede generar la abundancia de loros y cotorras. Así como las palomas, estas aves pueden transmitir enfermedades.
La psitacosis es una enfermedad infecciosa, causada por la bacteria "chlamydia psittaci", que suele ser transmitida a los humanos por las aves pertenecientes a la familia de los loros, los pavos y las palomas. Por lo general, se la adquiere al inhalar polvo de materia fecal seca. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y, en algunos casos, neumonía.

Tráfico ilegal a Europa
La Junta de Gobierno de la ciudad de Madrid autorizó este jueves el contrato de servicios de control y reducción de cotorras argentinas y el gasto de 3 millones de dólares para eliminar a 10.800 de estos animalitos desde octubre próximo y que se extenderá hasta septiembre del 2022.
Desde 2017, los informes técnicos de la Dirección General de Gestión del Agua y Zonas Verdes, dependientes del área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, recomendaban llevar a cabo una actuación rápida para reducir y controlar su expansión.
Y es que la población de cotorras argentinas ha aumentado un 33 por ciento de 2016 a 2019, pasando de los 9.000 ejemplares a los 13.000 en Madrid, según figura en el último estudio realizado por la Sociedad Española de Ornitología SEO/Birdlife.
Ante ello, el director de conservación de la organización Aves Argentinas, Rodrigo Fariña, indicó que se trata de una "especie exótica en España" pero que en la Argentina es muy común.
"Es un ave que habita principalmente en el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, así que no es exclusiva de nuestro país. Se considera exótica invasora porque no es propia de España y al no tener depredadores naturales, su población crece sin control", señaló.
Fariña destacó que la cotorra argentina "es una especie que sufre históricamente el tráfico legal e ilegal" y apuntó que "es común que se escapen o se liberen y formen población fuera de su hábitat".
El objeto del contrato en España consiste en reducir la población en libertad de la especie exótica invasora todo lo posible, hasta limitarla al 10 por ciento de su censo actual. Para ello, el servicio se basará en la ejecución de labores de captura de ejemplares adultos mediante diferentes métodos de trampeo y la esterilización y control de sus puestas (esterilización de huevos y colocación de nuevo en el nido de manera que imposibilite una segunda puesta). También se procederá al apeo de los nidos vaciados y su retirada al vertedero cuando se hayan capturado.
Para proceder a su reducción se aceptarán métodos de captura como las jaulas-trampa, el uso de redes y el empleo de carabina de aire comprimido y se estudiarán otras fórmulas planteadas por el adjudicatario.
La empresa también deberá llevar a cabo el control biológico y veterinario de las cotorras que se mantengan en la ciudad, así como la gestión de los ejemplares capturados. Mensualmente entregará al Ayuntamiento un reporte de las actividades realizadas.
Al tratarse de una especie exótica invasora, los ejemplares capturados no pueden ser reintroducidos al medio natural, siendo su destino el sacrificio, que se llevará a cabo por métodos que no contravengan la normativa sobre bienestar animal.
En caso de mantener los ejemplares capturados en cautividad por un tiempo, la empresa adjudicataria deberá aportar documentación sobre el lugar de cautiverio para garantizar que se cumpla con la normativa de bienestar animal y que los animales se encuentren de manera reglada.

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