Mauricio Macri leyó un mensaje para tranquilizar a los mercados, que le respondieron con la estampida del dólar.
Mauricio Macri leyó un mensaje para tranquilizar a los mercados, que le respondieron con la estampida del dólar.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Pese a la magnitud de la crisis, Mauricio Macri sostiene a la mesa chica del PRO

El Presidente deja afuera a los radicales y a Carrió de las decisiones clave, mientras que el PJ -con los gremios de la CGT- puede endurecerse en el Congreso.

La tendencia natural en Mauricio Macri es no hacer cambios en su equipo. Así lo volvió a demostrar este fin de semana, en el que por ahora es el peor momento de su administración, tras una nueva corrida del dólar que lo llevó a forzar una aceleración de otro acuerdo con el FMI. La supervivencia de Marcos Peña como jefe de Gabinete indica que el Presidente no se resigna a perder el eje de su proyecto político, aun frente a la crisis.
Peña representa el purismo del PRO, el partido que surgió luego de la crisis de 2001 como una referencia de la “nueva política” en la Argentina, alejada de las viejas prácticas del PJ y la UCR, las fuerzas mayoritarias del siglo pasado. El joven jefe de Gabinete se crió políticamente al lado de Macri y del asesor Durán Barba. Ayer estuvieron los tres reunidos en la quinta de Olivos, junto a otro personaje menos visible pero muy influyente en el macrismo, como lo es Carlos Grosso.
El ex intendente porteño es un asesor directo de Macri desde que por primera vez pensó en competir por la alcaldía de la ciudad de Buenos Aires. Otro protagonista de esa etapa fundacional del macrismo es Horacio Rodríguez Larreta, el actual jefe de Gobierno porteño, que ya avisó que no quisiera reemplazar a Peña y que actúa en tándem político con la gobernadora María Eugenia Vidal. Ambos fueron parte ayer mismo de la ronda de consultas que hizo el presidente Macri.
La mesa chica del PRO funcionó así a pleno. En la quinta presidencial brillaron por ausencia Elisa Carrió y las principales figuras de la UCR, es decir, los socios de Cambiemos. Los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy), junto al ex senador Ernesto Sanz, todos radicales, forman ante de la mesa política del oficialismo pero no parecen haber sido escuchados en esta ocasión. Tampoco fueron de la partida los macristas Rogelio Frigerio y Emilio Monzó. El ministro del Interior estuvo en la residencia de Olivos, pero por la tarde, junto al titular de la cartera de Producción, Dante Sica.
Mientras que el presidente de la Cámara de Diputados había pasado varias horas junto a Macri los últimos jueves y viernes, pero ayer no formó parte de las deliberaciones. Monzó insiste en la necesidad de abrir el gobierno a sectores del peronismo, pese a que advierte que el contexto económico torna esa salida política cada vez más complicada.
Distinto es el pensamiento de Ramón Puerta, el embajador argentino en España, a quien se mencionó como un posible repatriado para el Gabinete. De origen justicialista, ayer mandó a aclarar que no recibió ningún ofrecimiento de Macri, pese a que su nombre habría sido echado al ruedo por Larreta y Vidal. De todos modos, Puerta considera que todavía se podría alcanzar un “acuerdo de gobernabilidad” con el peronismo. En su visión, el pacto excluiría al kirchnerismo.
Esa misma propuesta hicieron Miguel Pichetto y Sanz al comienzo de la gestión de Cambiemos en 2016, pero Macri tomó por otro camino. En aquel momento predominó la postura de Marcos Peña, que un año después se profundizó con la estrategia electoral de Durán Barba de confrontar exclusivamente con Cristina Kirchner, sacando de la cancha al “peronismo racional”. Y ahora que la economía está como está, a Peña le aguarda una catarata de reproches en el Congreso nacional.
El jefe de Gabinete tiene que presentarse en el Senado a brindar un informe sobre la marcha del Ejecutivo el próximo miércoles. Este mismo fin de semana Pichetto –cuyo bloque viene de trabar el pliego de la candidata a procuradora Weinberg de Roca como un mensaje directo a Macri- acusó a Peña de ser la principal “usina” del antiperonismo y de guiarse políticamente por la “pavada duranbarbesca”. También le advirtió que no le eche la culpa al PJ por la crisis económica.
Pichetto, un moderado que en los últimos años se convirtió en la voz política de los gobernadores del PJ, sabe que los mandatarios peronistas vienen endureciendo su postura respecto de la gestión de Macri. Por ende, adquieren más relevancia gobernadores como Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego), que los dialoguistas Juan Schiaretti (Córdoba) y Juan Manuel Urtubey (Salta). La situación económica desbalancea esa interna.
Los gobernadores justicialistas volverán a verse las caras el martes en el Consejo Federal de Inversiones, el reducto histórico de las Provincias en la ciudad de Buenos Aires. Allí también serán de la partida Pichetto y Sergio Massa, el jefe del Frente Renovador que a todo aquel que por estos días le pregunta cómo observa la situación, le responde que “hay que cambiar el rumbo económico”. A la mesa también se sentará la CGT, que convocó a un paro para el 25 de este mes.
Todo ese grupo buscará aunar criterios para la negociación del Presupuesto 2019, que el Gobierno necesita que plasme la reducción del déficit fiscal que, tras la nueva corrida del dólar y el segundo pedido de auxilio al FMI, el Gobierno buscará llevar al 0,5% del PBI, con un recorte adicional de 100.000 millones de pesos. En líneas generales, el ministro Frigerio ya anticipó a los gobiernos provinciales el nuevo escenario y recibirá el martes en la Rosada a sus ministros de Economía.
Pero antes será el turno del ministro Dujovne, quien presentará mañana un paquete de medidas que incluirá una suba generalizada de retenciones –al agro y también a la minería-, un impuesto al turismo en el exterior como si el precio del dólar no lo desalentara y una reducción de la estructura ministerial, que podría pasar de las 20 carteras actuales a sólo 12, con lo cual varias de ellas pasarán a ser secretarías, como Agricultura, Energía y Ambiente. Tras esa conferencia, Dujovne volará a Washington para informar al FMI.
No obstante, el Gobierno cometería un error si enfocara su mensaje solamente en la necesidad de tranquilizar a los mercados. Eso quiso hacer el propio Macri y le salió mal. La megadevaluación de los últimos días no afectó solamente al valor del peso, sino también la credibilidad presidencial.

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