María Eugenia Vidal sabe que la situación económica agiganta la crisis social y transforma en un polvorín al Conurbano.
María Eugenia Vidal sabe que la situación económica agiganta la crisis social y transforma en un polvorín al Conurbano.
LA PROVINCIA

María Eugenia Vidal, entre el debate interno y el respaldo a las medidas oficiales

La Gobernadora cree que la crisis se agigantó por errores políticos oficiales, creando un escenario de incertidumbre y temores.

María Eugenia Vidal está convencida de que hubo malapraxis en el manejo político de la crisis. Tampoco comulga con la idea que buscan instalar algunos funcionarios nacionales en el sentido de que el desbarajuste económico tendrá efectos no tan nocivos sobre la gente.
“Van a venir tiempos difíciles”, fue su pronunciamiento en las horas finales del jueves de frenesí cambiario que conmovió al país. La Gobernadora interpreta que parte de esa volatilidad pudo deberse a errores provocados por el propio oficialismo. Difícilmente lo admita en público, pero la figura más taquillera de Cambiemos apunta sus críticas a Marcos Peña.
Vidal cree que aquel desmanejo político de la crisis es imputable en buena parte al jefe de Gabinete y su tozudez por rechazar una apertura del Gobierno hacia sectores del peronismo dialoguista. Ella impuso esa lógica en la Provincia en acuerdo con el massismo y varios intendentes del PJ que le dieron las herramientas de gobernabilidad que necesitaba.
Ese diálogo que supo cultivar en la Provincia y que por estas horas procura recrear para conseguir que la Legislatura le apruebe el Presupuesto del año que viene, es el que pretende al que se abrace el gobierno de Mauricio Macri. Hay que reconocer que no es una posición nueva la de Vidal, pero sí que ha vuelto a la carga con este planteo en las últimas horas.
Habrá que ver cuán receptivo fue ayer el Presidente ante la sugerencia de la mandataria bonaerense. Difícilmente se desprenda de Peña -cuentan que Vidal no pidió su desplazamiento- pero sí podría aparecer algún otro gesto como el que le viene reclamando el ala política de Cambiemos que, además de Vidal, integra Horacio Rodríguez Larreta. Por caso, algún retoque en el gabinete que implique un achique de estructuras.
Se dice que la Provincia estaría dispuesta a meter mano en su propio equipo si esa medida ayuda a robustecer el eventual gesto político del Gobierno nacional que se le viene reclamando desde la propia política y sectores empresarios y del mundo financiero.
Ese gesto desnuda, a pesar de los cuestionamientos internos, el cerrado respaldo de Vidal a la Casa Rosada. La mandataria está incluso dispuesta no sólo a aceptar sino también salir a bancar la vuelta de algunas retenciones y el freno a las rebajas de otras para el sector agropecuario, aun a sabiendas de que el territorio bonaerense puede transformarse en teatro de operaciones de protestas esperables del campo.
También, a frenar posiblemente la reducción en los impuestos a los Ingresos Brutos y Sellos que gravan la actividad económica.

Crisis social
El escenario económico ha profundizado la incertidumbre. Y los temores. En la Provincia están en forma diaria auscultando la situación social del Conurbano, golpeado duramente por la crisis.
A los informes de seguridad se le suman el monitoreo constante con organizaciones sociales que están en contacto con los sectores más postergados de la sociedad. En el gobierno bonaerense vienen tomando nota de que el precio de los alimentos se ha disparado en los barrios más pobres, incluso, por encima de conglomerados más acomodados.
Esos monitoreos decidieron a Vidal a ordenar el refuerzo de las partidas para la asistencia social por unos mil millones de pesos para los sectores más vulnerables.
Ese cuadro complejo se completa con una negociación que quedó en stand by en medio de la corrida cambiaria y que tiene que ver con el ajuste que deberá hacer la Provincia para absorber los subsidios a las eléctricas y al transporte en el marco del acuerdo que la Nación está por estas horas reescribiendo con el Fondo Monetario. Entre 25 y 35 mil millones es el número mágico que caerá con formato de oneroso paquete indeseado y sin justificación para las cuentas bonaerenses, ya que por la discriminación en la coparticipación recibe mucho menos de lo que corresponde.
Tampoco Vidal está en condiciones de avanzar en un acuerdo salarial ni aun con los gremios dialoguistas. Es casi un hecho que este año no habrá cierre paritario con docentes, médicos y judiciales, cuyos reclamos están lejos de los parámetros oficiales. Pero al gobierno bonaerense se le está haciendo difícil mantener la buena sintonía con una serie de gremios estatales con los que busca un nuevo cierre luego de que el acuerdo del 15 por ciento que suscribieron fuera fagocitado por la inflación.
“No hay parámetros para negociar”, dicen que fue el mensaje que le dejaron los funcionarios a los sindicalistas con quienes se juntaron el fatídico jueves en el que el dólar volaba por encima de los 40 pesos.
La debacle económica animó al peronismo bonaerense a una juntada en Merlo, donde alumbró un documento muy crítico a la gestión oficial y el reclamo de una serie de medidas para atender la crítica coyuntura.
El encuentro dejó tela para cortar. Por allí aparecieron Hugo Moyano, Felipe Solá y Fernando Espinosa, más una ristra de intendentes muy cercanos al kirchnerismo. También el sindicalista docente Roberto Baradel. En rigor, los K coparon el cónclave y se disparó un pronunciamiento con términos por demás duros y sensibles como hiperinflación y desabastecimiento.
Acaso previendo aquella rispidez, algunos alcaldes peronistas decidieron gambetear la cita. Hay quienes cuentan que la convocatoria del presidente del partido, Gustavo Menéndez, tenía por objetivo analizar puertas adentro la crisis económica y su impacto en la Provincia, pero que terminó mutando en una suerte de acto con documento incluido.
Acaso para prevenir incomodidades, los intendentes dialoguistas prefirieron el faltazo. Aunque se muestran cercanos a Cristina Kirchner, creen que son tiempos de eludir definiciones altisonantes en nombre de la gobernabilidad.
Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Mariano Cascallares (Almirante Brown), fueron algunos de los jefes comunales que eligieron no viajar a Merlo. Son los líderes de un grupo de diputados que han contribuido a aprobar el Presupuesto bonaerense en la gestión Cambiemos. Vidal puede tener al menos un motivo para esbozar una sonrisa.

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