El libreto de los principales candidatos está escrito y esta noche podrá advertirse con claridad en el primer debate presidencial.
El libreto de los principales candidatos está escrito y esta noche podrá advertirse con claridad en el primer debate presidencial.
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Las dudas que Macri y Alberto F. no despejan en la campaña electoral

El Presidente redobla las marchas por el país, pero esquiva la crisis; el principal candidato opositor trata de surfear las contradicciones con el kirchnerismo.

Ante cada intento de Mauricio Macri por recuperar el terreno perdido en las PASO, habrá un reproche de Alberto Fernández por el estado en que el Gobierno está dejando la economía. Ante cada señal del candidato opositor sobre la construcción de un poder propio en el peronismo, habrá un referente oficialista –empezando por el Presidente- que le recordará que su compañera de fórmula es Cristina Kirchner. Así transcurrirán las próximas dos semanas de campaña.
El libreto de los principales candidatos está escrito y esta noche podrá advertirse con claridad en el primer debate presidencial, pero en los últimos días empezó a registrarse un reacomodamiento empujado por la necesidad de Macri de sumar votos –necesita alcanzar al menos el 35%- y también por la intención de Fernández de no quedar asociado a sectores ultra del kirchnerismo.
¿Por qué la campaña electoral tomó esa dinámica? Básicamente porque el tercer candidato en pugna, Roberto Lavagna, no está perdiendo el apoyo del sector que lo acompañó en las primarias de agosto pasado. Entonces, los votos que están en la mira de Juntos por el Cambio son los de Ricardo Gómez Centurión –lo cual explica el pronunciamiento de Macri a favor de “las dos vidas”- y de José Luis Espert, un economista liberal que piensa que Cambiemos no ajustó el Estado.
“Nosotros cometeríamos un error si decimos que vamos a sacar el 60 por ciento de los votos, porque en verdad no hay de dónde sacarlos”, deslizó un intendente del Conurbano que suele acompañar a Alberto en los actos del Frente de Todos. Y agregó: “Lavagna no se está cayendo”. Para el peronismo reunificado, lo que pueda crecer la candidatura de Alberto se deberá entonces a votos que pueda perder el propio Macri y a nuevos votantes que se sumen el 27 de octubre.
Curiosamente, esa misma lógica abona el oficialismo. En el bunker nacional del macrismo, sobre la calle Balcarce de San Telmo, explican que el Presidente tendría una posibilidad de alcanzar el balotaje de noviembre en caso de que unos dos millones de votantes acudan a las urnas y se sumen a los que ya concurrieron en las PASO. En la alianza gubernamental tienen la esperanza de que, a la hora de la verdad, se corporice el “fantasma de Cristina” y le ahuyente votos a Alberto.

La Iglesia en campaña y la cuestión narco
Junto a Alberto, en tanto, apareció la figura de Gustavo Beliz, ex ministro de Justicia y Seguridad de Néstor Kirchner, recién regresado al país tras un prolongado autoexilio en Estados Unidos. En las oficinas de la calle México se dice que Alberto pretende darle a Beliz un rol político en el que pueda desplegar su experiencia y trayectoria.
El ex funcionario, mientras tanto, ya aparece públicamente en los actos del Frente de Todos: se lo vio hablando animadamente con Felipe Solá y el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, en la presentación del plan “Argentina contra el hambre”, al que Alberto exhibió el apoyo de un sector de la Iglesia, lo que volvió a molestar al Gobierno con el Papa Francisco. Por eso puso en foco la relación del peronismo con los curas villeros.
El error no forzado de Axel Kicillof, al vincular el narcomenudeo con familias que se quedaron sin trabajo, que el propio candidato a gobernador atribuyó al comentario de un cura, no hizo más que cerrar el círculo de lo que piensan en la Casa Rosada. A tal punto, que Macri en persona buscó aprovechar ese desliz al afirmar que Cambiemos no tiene “doble discurso: o se está con la familia y con la vida o se está con los delincuentes y el narcotráfico”, advirtió ayer desde Olavarría.
Paradójicamente, habían sido los obispos bonaerenses los que fijaron, cuatro años atrás, una línea clara al pronunciarse en contra de la candidatura de Aníbal Fernández a la Gobernación. Pero ahora pasó a ser más relevante la crisis económica, que los sacerdotes perciben en el territorio, en sintonía con buena parte de la sociedad. Por eso Macri sigue teniendo su Talón de Aquiles en la economía, algo que Alberto –y también Lavagna- le enrostrarán esta noche en el debate.
En medio de esa situación, la postura que viene adoptando el Presidente es al menos curiosa: su discurso está más centrado en el futuro –al que contornea con una catarata de promesas- y en el pasado –sobre el que busca refrescar algunas manchas del kirchnerismo-, que en el presente sobre el cual no puede exhibir logros compartidos por la sociedad. Para Alberto, en tanto, todo parece estar centrado en el presente: el pasado mejor olvidarlo y el futuro genera dudas.

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