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MARKETING APLICADO

Yuta

Problemas de posicionamiento.

En nuestro país la construcción de la imagen de las denominadas “fuerzas del orden” está vinculada a la década del 70 y recientemente a “la bonaerense” con su desprestigio a cuestas. A partir de estos datos de la realidad, todo lo que rodea a la policía y/o los militares es fuente inagotable de expresiones sociales y culturales que fomentan su desprestigio generando el rechazo de la gente, aún cuando no siempre hay motivos justificados. 
Desde canciones de cancha y fotografías que construyen la imagen del agente en posición estéticamente opuesta al pueblo, hasta letras de cantantes que se creen revolucionarios por hablar mal de ellos. Nadie nunca se atreve a redactar una línea a su favor, acaso sería acusado de facho. 
Dicen por ahí que casi todos los problemas son de comunicación. Parece una teoría estéril sino fuese porque siempre es la percepción la que determina nuestros actos. Es simple, quien en un callejón visualiza a un hombre mal vestido y de paso apurado entiende que es un ladrón y cruza de vereda, por ende claramente está condicionando su juicio en función de dos o tres estímulos. Con la policía pasa lo mismo, hemos construido una tremenda desconfianza, en algunos casos justificada y en tantos otros tan solo se trata de un discurso socialmente promovido. 
Considero necesario un reposicionamiento de la fuerza policial, un trabajo que naturalmente debe partir de la realidad hacia los estímulos de comunicación. Acercar a esos muchachos que se juegan la vida apartándolos de quienes hacen las cosas mal. Difundirlo como uno de los servicios más importantes que tenemos los ciudadanos para poder vivir en paz. 
Quizá no logremos que en la cancha les griten “policía policía, que amargado se te ve… cuando vos vas a la cancha…” pero sí que la abuela indefensa no dude en recurrir a ellos. Se trata de respeto, de dejar de diabolizarlos para incorporarlos a un sistema discursivo que abandone el maltrato hacia la insignia como marca que debe recuperar su valor social y cultural. 
Pienso que la comunicación puede cambiar la realidad, para bien o para mal ya que en parte, es ella la que nos llena de miedos o certezas, es tiempo de modificar las percepciones, tiempo de que la policía deje de ser “Yuta”.

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