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RECOMENDACIONES DEL SENASA

Las vacas no tienen aire acondicionado

El estrés calórico en la vaca lechera se produce en condiciones de calor excesivo, humedad relativa ambiente elevada y radiación solar intensa. Claudio Glauber, referente del Programa Tambos y Producción Primaria de Leche, de la Dirección Nacional de Sanidad Animal, realiza sugerencias para evitar perjuicios en el rodeo y en la economía de los productores.

Las altas temperaturas afectan la producción y reproducción del rodeo tambero y si no se adoptan medidas para atenuar los efectos de las altas temperaturas, la situación se refleja en pérdidas económicas.
En ese sentido, el Senasa brinda a los productores tamberos algunas recomendaciones respecto a las instalaciones productivas, a fin de prevenir los efectos adversos del estrés calórico en las vacas lecheras, un factor que incide directamente en el rendimiento y la producción.
En tanto, el estrés calórico en la vaca lechera se produce en condiciones de calor excesivo, humedad relativa ambiente elevada y radiación solar intensa, y trae aparejados diversos problemas sanitarios y una disminución del rendimiento productivo.
Debe considerarse que la temperatura de bienestar para la vaca lechera, con un valor de humedad relativa ambiente del 60%, oscila entre los 7 y 28ºC.
Si los valores de temperatura y humedad superan su límite de confort, la vaca tiene dificultad para disipar el calor corporal.
En este caso, se pueden observar signos del estrés calórico como jadeo, aumento de frecuencia respiratoria, hipertermia (temperatura mayor a 38,5ºC), menor consumo de alimentos, problemas digestivos, inmunodepresión y, en terneros de crianza artificial, también trastornos respiratorios y/o digestivos.
Cuando el estrés calórico se prolonga en el tiempo, se puede observar además una disminución de los valores de producción de hasta un 20%, y problemas reproductivos tales como bajas tasas de preñez, mortalidad embrionaria y menor fertilidad en las vacas.
Los animales del lote preparto, los lotes de alta producción y la crianza artificial son los más afectados por el calor y la humedad.
En la crianza artificial de terneras, también se detecta un aumento en la proporción de animales enfermos.
Al considerar que se aproximan meses de temperatura elevada, el Senasa recomienda a los productores lecheros el control y la prevención a través de sombras, alimentación e instalaciones adecuadas para minimizar los efectos del calor.
Algunas de las recomendaciones principales consisten en proveer a los animales de: sombras estratégicamente ubicadas, en el corral de espera pre-ordeñe y los comederos (media sombra); ventilación adecuada en la sala de ordeñe, sea fija o móvil; agua en cantidad y calidad suficiente, contenida en bebederos con capacidad de satisfacer los requerimientos después de cada ordeñe (80 a 100 litros de agua por día en vacas de alta producción).
Además sugiere dietas que cubran los requerimientos nutricionales pero posean una baja actividad endógena fermentativa, a fin de reducir el calor producido en la digestión.

Alimentación
La vaca con estrés calórico disminuye el consumo voluntario de alimento y disminuye su producción lechera entre un 15 y un 20%.
Para evitar esta situación, se deben proveer dietas frescas con:
- Alta densidad energética por Kg de materia seca.
- Bajo contenido de fibra detergente neutro (FDN).
- Provisión adecuada y suficiente de agua.
- Provisión adecuada de sodio (Na) y potasio (K) en la dieta.
- Uso de grasas protegidas y subproductos.
Sombras y aireación.
Se recomienda la provisión de:
- Sombra natural: árboles con protección perimetral.
- Sombra artificial: en corral de espera, en piquetes y sobre comederos.
- Aspersores y ventilación: en corral de espera, sala de ordeñe, sobre comederos y por ciclos.
Una adecuada adaptación de las instalaciones, que proteja a los rodeos lecheros del calor excesivo, se traduce en una mejor calidad de vida y un mayor rendimiento productivo.

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