EL DIRIGENTE RADICAL VISITO «DEMOCRACIA» EN UNA GIRA POLITICA POR TERRITORIO BONAERENSE

Para Moreau, Lavagna tiene sobrados méritos para liderar una eventual fórmula con la UCR

«Muestra ideas claras y fortaleza política e intelectual» para ser Presidente, dijo el referente de la UCR en su paso por Junín/ Se esperanza con el armado de un espacio socialdemócrata/También le pegó a Kirchner, a quien señaló como «intolerante» y «propulsor de los episodios de violencia».

El jueves pasado visitó esta redacción el dirigente radical Leopoldo Moreau, en una gira por distintos distritos bonaerenses, en lo que definió como una gira para «tomar contacto con nuestros correligionarios, absorber y ofrecer información para analizar esta coyuntura muy particular que vive el Partido Radical, en el marco del debate sobre cuál debe ser el camino que el radicalismo debe seguir. Queremos ofrecer y escuchar temas para arribar a una decisión apoyada no en la coyuntura», explicó el visitante.

El dirigente de la UCR llegó acompañado de la diputada nacional del radicalismo Vilma Baragiola, oriunda de Mar del Plata, y de la diputada provincial por Carlos Tejedor, Irma Uña, también de la UCR.

Tras saludar al director de este medio, Dr. Héctor Lebensohn, por el 75 aniversario de Democracia, y departir sobre diversos temas de la actualidad política, Moreau se prestó a un diálogo periodístico, cuyas partes más sustantivas se reproducen a continuación.

El rol del radicalismo

Acerca del actual rol del radicalismo, recordó que «fue definido perfectamente en la reciente convención radical de Rosario: promover una alternativa superadora frente al Gobierno, desde un espacio de oposición. Poner un límite al proyecto hegemónico del Presidente, para lo que estamos aún a tiempo», supuso.

A continuación, el dirigente ra-dical enumeró la serie de circunstancias económicas favorables heredadas por Kirchner, «pero está malgastando esa herencia», dijo.

Sobre las responsabilidades presidenciales por los disturbios recientes en San Vicente, señaló que «hay un discurso intolerante que se baja desde Presidencia y pone en riesgo al país de asomarse de nuevo a la violencia».

«Esa intolerancia -con el periodismo, con la oposición, con empresarios que no se disciplinan- devienen en una escalada violenta, de menor a mayor, que es preocupante». Enumeró entonces Moreau la contramarcha de D’Elía contra la de Blumberg, los episodios del Hospital Francés y, por último, los desmanes en San Vicente. Y se preguntó: «¿Qué viene después?»

De inmediato le apuntó a Felipe Solá: «El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires privatizó la seguridad en San Vicente, cuando tenía la obligación de garantizar la seguridad de los ciudadanos que concurrían a ese acto. Es como si se decidiera privatizar la seguridad en los estadios de fútbol o festivales artísticos», ejemplificó. «Lo que pasa es que el Justicalismo siempre ha confundido el Gobierno con el Partido», fustigó.

En busca de «el» candidato

«Democracia» le recordó a Moreau que ya en el 2004 él elogiaba la tarea del entonces ministro de Economía en la negociación por el canje de la deuda externa. «¿Ya entonces estaba seducido por la figura de Roberto Lavagna?», se le preguntó.

«No, no estaba seducido por la figura de Lavagna. Son pocas las mujeres que me seducen, y ningún hombre», aclaró entre risas. «Las que me seducen son mis nietas. En todo caso (la de Lavagna) es una posibilidad que vengo viendo desde hace bastante tiempo. No la veo como una posibilidad de tirarle un salvavidas al radicalismo. Ocurre que está faltando un espacio político, a partir de que el sistema bipartidista está en crisis y se marcha a grandes coaliciones políticas. Ya la hubo con el menemismo, la hubo con la Alianza. Hace tiempo que hay ensayos de grandes coaliciones y está faltando el gran espacio político de la socialdemocracia. El país viene oscilando entre el populismo y los modelos neo-conservadores o neoliberales.

En el medio está ausente la opción de la socialdemocracia», reiteró.

Añadió de inmediato que el ex ministro Lavagna, cuando asumió en el 2002, «demostró que tiene ideas claras, fortaleza política e intelectual para encarar una situación de esta naturaleza (como la de encabezar una coalición socialdemócrata).

Y lo demostró en la práctica», subrayó, tras lo cual comentó varias de las medidas económicas tomadas en ese momento.

Democracia preguntó si Rodolfo Terragno podría ser un eventual compañero de fórmula radical para las presidenciales de 2007, con Lavagna a la cabeza.

«No -descartó Moreau-, yo no entro en esa especulación. Creo que falta un largo camino para transitar: encontrar coincidencias programáticas, no repetir la nefasta experiencia de la Alianza, de conformarla para lidiar contra un hombre (Menem)».

«El espacio socialdemócrata -prosiguió- debe ser tan amplio como para contener a otros sectores, hoy reticentes, como el socialismo y otras fuerzas sociales, como los independientes. Estos están hoy muy alejados de la participación, con temor por los brotes de violencia y preocupados por el desplifarro populista», enumeró.

«Y después ver quiénes encarnarían ese espacio político, observando los límites, porque no se trata de juntarse con cualquiera...»

Lo que viene

Más adelante apuntó Moreau que la crisis del sector energético «es un cuello de botella que en tres o cuatro años nos va a enfrentar a un cambio en toda la estructura de precios de la economía argentina.

Por entonces vamos a estar importando petróleo y pagándolo a valores internacionales. Para atender esa inexorable realidad, el Gobierno no está haciendo absolutamente nada», criticó.

Acerca de lo que ocurrirá dentro de pocos días con la segunda vuelta de la votación presidencial en Brasil, el dirigente de la UCR cree que Lula va a ser reelecto.

«No creo que ésto marque un cambio sustantivo a lo que ya viene ocurriendo en el Mercosur, que ha retrocedido desde el punto de vista político e institucional», subrayó. «Kirch-ner ha llevado a confrontaciones insensatas», agregó, ejempli-ficando con el caso de la tensión creada con Uruguay por las papeleras.

La Banelco

Finalmente, este medio le preguntó cómo creía que iba a terminar  la denuncia por coimas en el Senado nacional para flexibi-lizar la Ley de Trabajo.

«La Justicia ha caminado por el sendero correcto», respondió. «Hubiera sido más sano para la democracia que cuando se hizo inicialmente la denuncia hubieran aparecido más detalles. En un momento todos quedaron involucrados, y cuando eso ocurre finalmente ninguno es responsable.

Un amigo me dice que si uno quiere disimular un elefante en la calle Florida, hay que llenarla de elefantes.

Ahora este caso ha tomado el sendero correcto: ahora se sabe, con nombre y apellido, quiénes son los responsables», recordó.

Al inquirirle si De la Rúa lo sabía, Moreau respondió que «a mi no me consta».

Y si me constara lo declararía ante la Justicia. Hubo, sí, complicidades oficiales para que eso ocurriera», confidenció.

Democracia repreguntó si un Presidente puede ignorar que se van a pagar coimas -con dinero del Estado- a legisladores para que voten una ley que era fundamental.

«Depende de dónde salgan los fondos», respondió Leopoldo Moreau. «O depende de dónde estaba parado el Presidente», completó.

«También se sugirió entonces que los fondos pudieron salir de grupos empresarios interesados en la sanción de esa ley laboral. No lo sé».

Para Moreau, «De la Rúa tiene derecho de defenderse en los Tribunales.

Pero el radicalismo no va a ser manto de protección para ningún caso de cohecho», finalizó.(RV)

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