París en tiempos de pandemia
ALTA COSTURA 2021

París en tiempos de pandemia

Diseños reversionados, futuristas y con sentimiento. Las casas más icónicas de la ciudad de la luz presentaron sus colecciones con desfiles presenciales pero con menos público.

Esta nueva edición de la Semana de la Moda Couture otoño-invierno 2021/22 tuvo de todo: los desfiles presenciales lentamente van volviendo a recuperar su espacio pero con mucha menos gente invitada. Por su parte, las transmisiones en vivo vía cuentas de Instagram o Youtube estuvieron a la orden del día para seguir el paso a paso desde diversos dispositivos y a distancia. En cuanto a las propuestas de diseño, lo que se vio más que nada fue una apuesta los clásicos reversionados de las firmas icónicas pero en clave post (¿) pandemia. Una especie de rescate emotivo de aquello que le dio identidad a las más importantes maisons de couture.

Uno de los mejores ejemplos de una fusión de estilos sin perder esencia fue el que propuso Jean Paul Gaultier. Este enfant terrible de la moda eligió que esta colección recayera en manos de la talentosa diseñadora japonesa Chistose Abe, creadora de la firma Sacai, que suele hacer alianzas con diversas firmas para imprimirle un sello diferente a las colecciones. Ambos se entendieron a la perfección y nos brindaron una propuesta tan apocalíptica como romántica. Mediante la técnica de la deconstrucción, Chistose armó nuevas piezas que sin traicionar el alma de Gautier pudieron ser leídas en clave siglo XXI. Los corpiños cono, las camisetas rayadas, el tartán o escocés punk, y el denim; sobre todo el denim tuvieron una reentré de lujo. Porque la joven japonesa armó abrigos con varios pantalones de jean formando volados en la espalda, deconstruyó trenchs y mamelucos de trabajo en gabardina para armar piezas de diseño combinadas con sedas estampadas y tules. Una sastrería reversionada en outfits que remiten a una realidad distópica de renovada elegancia. Subió a sus modelos a tremendos calzados de impronta futurista creados por otro talentoso, Pierre Hardy, y los diseños fueron llevados indistintamente por personas de género masculino, femenino y no binaries demostrando que la firma mantiene su coherencia de siempre: diseñar para que sus usuarios sean quienes elijan ser y vistan como lo deseen. Sin dudas, esta fue una de las pasarelas que más me impactó.

Pero como sabemos, no hay review de Alta Costura sin mencionar a Chanel, Dior, Armani Privé, es decir los popes del diseño. Veamos algunas de estas propuestas.

Bajo la batuta de Virginie Viard, la prestigiosa firma Chanel presentó colección en el Museo de la Moda de París donde se encuentra en exhibición una muestra sobre esta etiqueta y su creadora, Gabrielle “Cocó”.

La propuesta también revisitó los clásicos de siempre: tweed, pedrería, trajes sastres, plumas de marabú; pero con una paleta de colores vivaces y optimistas. La inspiración estuvo asociada a dos mujeres de los años `30: la famosa impresionista Berthe Morisot, cuñada de Manet, y la cubista Marie Laurencin, figura clave en el panorama cultural de la Era del Jazz. Las referencias estuvieron centradas en dibujos y pinturas que se recrearon en los avíos - botones con esos motivos artíticosy en bordados que llegaron a demandar más de 2 mil horas de trabajo artesanal en una prenda. La novia que cerró el desfile fue Sarah Margaret Qualley, la actriz, bailarina y modelo estadounidense conocida por protagonizar el anuncio de Kenzo World e interpretar a Jill Garvey en la serie de HBO, The Leftovers y Pussycat en Once Upon a Time in Hollywood. Un guiño millenial para abarcar nuevos públicos.

Dior por su parte hizo una apuesta por lo artesanal también pero en este caso el diferencial estuvo en que los textiles con que se realizaron los trajes de tweed fueron confeccionados a mano; un lujo en sí mismo. La escena del desfile se vistió con murales tejidos de manera artesanal por artesanas hindúes en donde la paleta gris y negra de los looks sastreros fue dando paso a vestidos lánguidos y etéreos en géneros como seda y gasa en tonos apastelados y ocres que también fueron urdidos a mano con técnicas ancestrales de la India. Muy delicado todo, fiel al estilo de Maria Grazia Chiuri.

Es evidente que luego de varias Fashion Weeks sin desfiles presenciales los diseñadores están volviendo a mostrar sus mejores armas para recuperar espacios perdidos. Por ejemplo, Armani Privé. “No me siento más emocionado por mi trabajo después de la pandemia, pero ahora quiero que mi trabajo muestre emociones de una manera más clara. Creo que durante este período hemos descubierto un sentimiento de algo verdadero, algo poderoso, algo enriquecedor, algo energizante, y quiero que todo esto se haga realidad, también a través de mi trabajo “, dijo Giorgio Armani quien a sus 85 años y luego de una caída que le significó rotura de cadera y una cirugía, demostró estar más vivo que nunca. La colección se llama Shine y sin dudas está pensada para hacer brillar. El hit de la propuesta fue el género organza de seda mercurial, una textura que dio cuerpo a pantalones, vestidos y faldas de exquisita factura. Chaquetas de hombreras pagoda con moños al cuello, volados y drapeados en maxi vestidos de fiesta, conjuntos de blusa, pantalón y blazer con pep plum fueron los repertorios excluyentes de la colección. Pero sin dudas, las piezas que dejaron sin aliento al auditorio y provocaron aplausos de inmediato fueron los últimos vestidos de fiesta realizados con hilos bordados y exquisitas gasas intervenidas con pedrería diminuta.

Este año la nota surrealista y disruptiva la dio Kerby Jean-Raymond de Pyer Moss. En principio la novedad estuvo dada por el hecho de que se trató del primer diseñador afroamericano en formar parte del calendario oficial de la Couture en sus 150 años de vida. Este creativo norteamericano eligió rendir un tributo a 25 invenciones negras extraídas de una extensa lista de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.. Para darle vida a su excepcional concepto contó con la ayuda de los fabricantes de Hollywood y los diseñadores de vestuario de L.A. “No quería hacer esto como una colección normal, quería hacerla como Plaza Sésamo y Pixar”, dijo cuando le consultaron por sus creaciones. Vestidos en forma de tarros de crema o de lámpara antigua; outfits adosados a teléfonos celulares de los años `80 o a un marco de ventana con el motor del aire acondicionado a la vista, una gran mano negra con la escoba incorporada rodeando a la modelo, pantalones en forma de cucurucho y top como un helado de impronta pop fueron parte del repertorio de una colección esperada y muy celebrada. Sin dudas, este diseñador ofreció una variedad de propuestas lúdicas que vale la pena ver para creer.

Por supuesto que se trata de una colección netamente conceptual que luego puede tener su bajada a la realidad eliminando los accesorios y purificando las líneas. Pero este tipo de diseñadores, al igual que Jeremy Scott, Jean-Charles de Castelbajac y Agatha Ruiz de la Prada siempre ofrecen creaciones surrealistas que son muy requeridas por otras firmas para renovar sus diseños, tal como hemos visto con Scott para Adidas o Castelbajacs para Lego, Coca Cola, Citröen.

Así que la alta costura es una vidriera monumental para estos tipos de cruces y estrategias comerciales.

Lo cierto es que para quiénes asistíamos a desfiles y presentaciones en las Fashion Weeks del calendario oficial -en mi caso como enviada especial por este diario- no queda otra que seguir viéndolas por la web con la certeza de que esta modalidad de exhibición vino para quedarse y que mientras haya que cumplir con AFORO, las versiones digitales seguirán siendo la solución para demostrar que las semanas de la moda aún tienen su peso y que la rueda fashion sigue girando mientras que cada vez más se revalorizan prácticas y estilos del pasado en pos de ralentar un poco la vorágine de los tiempos en que vivimos.

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