Sergio Massa y Margarita Stolbizer obtuvieron menos votos de los que esperaban y ahora tanto Cambiemos como Unidad Ciudadana intentan captar esas voluntades de cara a octubre.
Sergio Massa y Margarita Stolbizer obtuvieron menos votos de los que esperaban y ahora tanto Cambiemos como Unidad Ciudadana intentan captar esas voluntades de cara a octubre.
PANORAMA POLÍTICO DE LA SEMANA

Recalculando, rumbo a la disputa decisiva

A una semana de las Primarias, en la Provincia aún no se conoce quién ganó la pelea estelar que se terminó montando entre Cambiemos y Cristina Kirchner. Pero si las proyecciones que se analizan por estas horas no fallan, la ex presidenta se terminaría imponiendo por una nariz. Menos de un punto, acaso, como ya se empezó a admitir en el propio oficialismo.
El resultado final que se conocerá en poco más de una semana le otorgaría a la candidata de Unidad Ciudadana una plataforma desde donde relanzar su campaña rumbo a octubre. Pero Cristina, aun cuando se termine colgando la cucarda de ganadora de las PASO, ha hecho una elección por debajo de sus propias expectativas.
Algunos números comparativos ayudan a marcar esa realidad. En 2015, Daniel Scioli como candidato presidencial, consiguió en la Provincia, 3.419.041 votos. En esos mismos comicios, Aníbal Fernández cosechó en su frustrada cruzada por llegar al sillón de Dardo Rocha, 3.098.767 adhesiones. Dos años después, Cristina, de acuerdo al recuento provisorio, cayó a 3.039.195 sufragios. En Unidad Ciudadana apostaban a superar largamente esa performance.
En Cambiemos celebran que aquella amenaza que presagiaban algunas encuestas que daban a la ex presidenta una ventaja de 5 ó 6 puntos no se cumpliera. Puertas adentro, sostienen que quedaron en condiciones favorables como para derrotar a Cristina en octubre.
Analizan el escenario electoral y se convencen de que la elección legislativa no será un lecho de rosas, pero que al final podrán imponerse al kirchnerismo. El foco está puesto sobre al menos cuatro nichos de votantes. En primer lugar, los ausentes, aquellos que no participaron de las PASO.
Históricamente en la Provincia la elección general concita una mayor participación. En los comicios del último domingo fue a votar un 77 por ciento de los empadronados. Se espera que ese porcentaje se estire al 81.
Juzgan que se trata de un electorado más bien despolitizado, proclive en mayor medida a inclinarse por el oficialismo que por Cristina en la polarización que, pareciera, podría profundizarse en octubre.
En el radar de Cambiemos aparece también el segmento de los bonaerenses que llevó a Sergio Massa al 15,5 por ciento de los votos. Analizan que, en general, se trata de un votante volátil, capaz de migrar hacia otro sector político si la elección toma el formato de virtual ballotage entre la ex presidenta y Esteban Bullrich.
Diversos análisis contribuyen a sostener esa mirada. Antes de las elecciones del último fin de semana algunas consultoras habían preguntado a los votantes que decían que apoyarían al tigrense, por quién optarían si Massa quedaba lejos en la pelea de las PASO. Sólo el 37 por ciento respondió que volvería a inclinarse por el líder del Frente Renovador, mientras que poco menos del 30% podría engrosar las alforjas de Bullrich y no más del 10% iría a parar a Unidad Ciudadana.
El tercer segmento es el del votante “huérfano”, ese 3,6 por ciento que apostó por aquellas fuerzas que no pasaron el filtro de las PASO al no llegar al 1,5 por ciento de los votos. Se trata, a priori, del un universo menos favorable al oficialismo: hay allí distintos sectores de izquierda que muy difícilmente se abracen a una propuesta del macrismo.

El caso Randazzo
El último nicho está representando por el 5,9% de los votos que consiguió Florencio Randazzo. Aquellos estudios mencionados revelaron que casi el 60 por ciento de quienes decían que votarían al ex ministro ratificarían en octubre esa decisión. Pero del resto, la mayoría optaría por Cristina.
En una elección en la que a nadie parece sobrarle demasiado, Randazzo y su módica cosecha son objetos de profundo deseo.
El ex ministro es blanco de los más diversos coqueteos. Emisarios macristas y kirchneristas han tomado contacto con él o buscan hacerlo, en procura de objetivos contrapuestos: el universo K le pide que desista de competir en octubre en nombre de la unidad de los sectores que rechazan las políticas de Mauricio Macri. Cambiemos pugna para que se mantenga en carrera para evitar que sus votantes migren a Unidad Ciudadana.
En el oficialismo sostienen que Randazzo permanecerá en la grilla de candidatos. Acaso hayan tenido la certeza en una cumbre reservada que un viejo conocido de Randazzo, hoy en el PRO, mantuvo con el candidato en las últimas horas.
Pero por las dudas, el macrismo trabaja sobre los pocos intendentes que responden al ex ministro y que fueron arrastrados a sonoras y dolorosas derrotas en sus distritos, una situación que, de reiterarse en poco más de dos meses, los dejaría en una situación complicada en sus concejos deliberantes. Básicamente, les prometen dos cuestiones: obras y gobernabilidad.
El temor oficial es que estos alcaldes, que son un sostén político importante para Randazzo, decidan replegarse. Hay quienes dicen que ya se produjeron algunos diálogos entre funcionarios provinciales y algunos de estos jefes distritales. Y habría surgido el compromiso de que, cualquiera fuera el resultado, los concejales de Cambiemos jamás se sumarán a una eventual vendetta “destituyente” que ensaye el kirchnerismo en sus comunas.
Hay que ver si esas promesas alcanzan para neutralizar algunas alquimias en danza. Ya se habla de sondeos K para que estos intendentes apelen al viejo recurso de repartir la boleta de sus candidatos locales con la de senadora de Cristina.
En el kirchnerismo creen que si logran capturar buena parte de los votos de Randazzo, la ex presidenta tendrá chances de ganar la elección y conservar algún capital político que le permita influir en las decisiones del peronismo de cara a las presidenciales de 2019.
Cristina aguarda el escrutinio definitivo para relanzar su campaña. Cerca suyo estiman que será un trampolín para encaramarse como la figura “excluyente” que liderará la “resistencia” electoral a las políticas económicas oficiales.
Sueñan en Unidad Ciudadana con trepar al menos hasta el 40 por ciento en octubre. Un porcentaje que, casi como una ironía y a la vista de los resultados, hubiera obtenido el peronismo bonaerense si se habilitaba la PASO con Randazzo.

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