Pettovello, la ministra más “confirmada” de la historia argentina
UNA PIEZA CLAVE PARA LOS MILEI

Pettovello, la ministra más “confirmada” de la historia argentina

Sandra Pettovello debe ser la funcionaria más confirmada por un presidente de manera verbal de los últimos años. “La mejor ministra de la historia”, la definió Javier Milei en medio de la polémica por los alimentos. Esa calificación la reprodujo Karina Milei el miércoles: “Es una de nuestras mejores ministras”, dijo quien tal vez sea la persona más influyente del gobierno.

Pettovello registra algo bastante inédito: su cartera de Capital Humano concentra las cajas más importantes y sensibles del Estado y lo notable es que llegó ahí sin experiencia previa en la gestión de las cuestiones gubernamentales. Tal vez eso explique los desórdenes que se vieron en estos primeros seis meses de gestión, que quedó en la mira de la justicia federal por no haber entregado toneladas de alimentos próximos a vencer que se encontraban acopiados en dos galpones.

Por esa crisis, la ministra tuvo que entregar a Pablo De la Torre, el ex secretario de Niñez y Adolescencia, que junto a su hermano (Joaquín, senador provincial) le aportaban presencia territorial a La Libertad Avanza en el Conurbano. Ahora se abrieron.

Pettovello denunció a De la Torre, probablemente en un intento por desmarcarse del escándalo, aún cuando ella es la responsable política del ministerio. A su vez, el ex funcionario y ella fueron denunciados por los contratos tercerizados con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), a través de los cuales se le pagaba el sueldo a funcionarios de su cartera. Dicen que la exposición negativa de estos últimos días la ha abrumado, desenfocado. Acaso por eso el respaldo firme de Milei deba ser leído como un mecanismo de blindaje contra propios y ajenos.

La ministra está en el gabinete básicamente porque es íntima del Presidente. Un vínculo personal que se remonta a cuando Milei transitaba los pasillos televisivos como un invitado de personalidad curiosa. Ella era productora periodística. Hoy es una de las pocas funcionarias que tiene llegada directa a la Quinta de Olivos y hasta se llegó a especular con que podría mudarse allí, algo que nunca habría ocurrido.

Militó en la liberal Ucedé de muy joven pero luego se alejó de la política. Hoy maneja una mega estructura que absorbió los antiguos ministerios de Desarrollo Social, Educación, Trabajo, Cultura y la Anses. Y todo eso sin tener relaciones históricas con la política tradicional, un ámbito donde empieza a repiquetear en relación a su rol el famoso dicho “El que mucho abarca, poco aprieta”.

Pettovello tiene 56 años y es madre de un hijo. Estudió periodismo en la Universidad de Belgrano y luego se licenció en Ciencias de la Familia en la Universidad Austral –carrera on line de corta duración– y sumó un postgrado a distancia en Políticas Familiares. Antes de llegar al ministerio, Milei la definía como especialista en familia y temas sociales. El anecdotario de su vida dice que estuvo casada un año con le actor Pablo Rago.

Con el recién renunciado Nicolás Posse siempre se llevó mal, dicen fuentes del gobierno. En cambio es un aliada del consultor Santiago Caputo, el asesor más influyente del mileísmo, y de Luis “Toto” Caputo, el ministro de Economía.

La ministra es de las que mejor defiende la idea de dar la “batalla cultural” -ítem estratégico ideado por el joven Caputo- y la máxima “no hay plata”, esta última la gran explicación del ajuste a las cuentas públicas que lleva adelante el Presidente.

 

DENUNCIAS Y RENUNCIAS

También, ha quedado como la cara visible de las denuncias contra los movimientos sociales y líderes piqueteros por los manejos irregulares de los planes sociales y los presupuestos para los comedores comunitarios, ocurridos durante los años de los gobiernos kirchneristas. En especial el último, encabezado por Alberto Fernández.

Un dato a tener en cuenta: probablemente Pettovello sea la ministra/o que más gente echó (o le renunciaron) de su cartera desde el último 10 de diciembre: desde secretarios de Estado hasta funcionarios de segunda o tercera linea. Una veintena como mínimo.

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