Cristina sigue siendo la dirigente de la oposición que mejor mide, pese al escándalo de los cuadernos, y eso inquita al oficialismo.
Cristina sigue siendo la dirigente de la oposición que mejor mide, pese al escándalo de los cuadernos, y eso inquita al oficialismo.
PANORAMA PROVINCIAL

El incierto impacto de una megacausa en el esquema de acuerdos de Vidal

La investigación por el pago de coimas podría rozar a intendentes del PJ de buena sintonía con Cambiemos.

José López pidió ser “imputado colaborador” en la causa de los cuadernos que investiga el pago de coimas durante la década kirchnerista. No se trata de un nombre más ni de un eslabón menor para la pesquisa. Por el contrario, fue el poderoso secretario de Obras Públicas por el que pasaron decisiones trascendentes y que habría confesado ante la Justicia cómo funcionaban los engranajes de la maquinaria para acumular dinero ilegal.
López alcanzó celebridad con el famoso episodio de los bolsos repletos de dólares que buscaba guarecer en un convento. Pero algunos años antes era un funcionario de trato casi diario con los intendentes peronistas de la Provincia, con quienes definía las obras financiadas con recursos nacionales que se ejecutarían en sus distritos.
Esa estrecha relación es la que ahora amenaza con generar un tembladeral en la política bonaerense. Por ahora trascendió que el otrora poderoso secretario de Obras Públicas apuntó “para arriba” al cargar responsabilidades sobre su jefe directo Julio De Vido y la ex presidenta Cristina Kirchner. No se conoce aún si en “colaboración” con la Justicia terminó embadurnando a algunos de aquellos jefes comunales con los que trataba casi a diario.
La mancha venenosa a la que podría echar mano el ex funcionario inquieta por sus derivaciones. Lo curioso del caso es que no sólo podría afectar a los propios involucrados, sino también a la relación de sintonía que varios de estos alcaldes mantienen con Cambiemos y la gobernadora María Eugenia Vidal.

Cristina, la que más mide
El oficialismo ya venía mirando con recelo cierto acercamiento de varios de estos intendentes con el kirchnerismo. Si hacía falta una demostración de fe hacia Cristina, la plasmaron en el plenario que hace una semana se realizó en Ensenada donde el núcleo duro K puso en marcha los motores para la campaña del año que viene en la que sueña con la candidatura de la ex presidenta.
Hay distintas cuestiones que vienen acercando casi sin remedio a varios de estos jefes comunales a las costas kirchneristas. Cristina sigue siendo, aún con el affaire de los cuadernos de la corrupción en pleno desarrollo, la dirigente que más mide en el Conurbano. Y por lejos.
El Peronismo Federal continúa sin poder hacer pie en la Provincia y no logra articular una oferta seductora que haga poner en revisión el pragmatismo de estos intendentes que buscarán atar el proyecto de reelección en sus distritos a la figura más taquillera.
Algunas medidas del Gobierno nacional también hacen lo suyo. El anuncio de la eliminación del Fondo Sojero impactará muy duro en las comunas. Para la Provincia representará el año que viene una pérdida de casi 7 mil millones de pesos. Los municipios se deberían llevar de esa torta no menos de 2.300 millones de pesos.
El peronismo en su conjunto ya prepara una movida para rechazar esa decisión oficial adoptada en el marco del plan de ajuste de gastos pactado con el Fondo Monetario Internacional.
Si no fuera por una cuestión de modales y alineamiento político, no pocos alcaldes de Cambiemos se subirían al reclamo. También pegará duro esa eliminación en distritos del interior controlados por el oficialismo. Tanto, que la merma representa poco más de la mitad del aguinaldo que deben pagarles a sus empleados.
Sin embargo, la causa judicial en la que López se ha transformado en protagonista central puede terminar por afianzar esa simbiosis entre intendentes peronistas del Conurbano y el kirchnerismo. “Si algunos de ellos aparece mencionado, los va a abroquelar”, olfatean en Cambiemos.

La encrucijada de Vidal
La novedad llega en momentos incómodos para Vidal. La Gobernadora comenzó una discreta negociación con la oposición en busca de sumar apoyo para el Presupuesto 2019. El oficialismo necesita de parte del peronismo -el que encarnan los intendentes- y de Sergio Massa para obtener los votos que requiere. La buena voluntad de los alcaldes dialoguistas podría mutar, analizan en el oficialismo, a una postura refractaria ante un eventual cerco judicial.
El radar oficial sigue posado, no obstante, en los mismos actores que allanaron el camino años anteriores. Se sabe, por caso, que Vidal está hablando con Massa. Se trata de charlas preliminares porque a la letra fina del proyecto de Presupuesto provincial le faltan las definiciones nacionales. Una de ellas, central: el volumen del ajuste de la Nación que deberá absorber la Provincia.
Vidal está plantada en unos 25 mil millones de pesos. Esa es la cifra que está dispuesta a tolerar y que se conformaría con el traspaso de las eléctricas Edesur y Edenor y los subsidios al transporte. Pero en algunos ámbitos oficiales se habla de que esa cifra podría estirarse a 30 ó 35 mil millones de pesos por la presión de los gobernadores peronistas que exigen recortes mayores en la Provincia, a pesar de que los bonaerenses son discriminados en el reparto de la coparticipación.
En la Provincia ya descuentan que ese traspaso, la quita del Fondo Sojero -algunas fuentes dicen que la medida podría ser revisada por la Nación- y el aumento del dólar que impacta sobre los vencimientos de obligaciones contraídas en esa moneda, obligarán al Ejecutivo a una negociación ardua con la oposición sobre un tema por demás sensible: la autorización para tomar deuda.
En diversos ámbitos se estima que el pedido oficial no bajará de los 100 mil millones de pesos -el de este año trepó a 60 mil millones- una cifra que por sí sola genera escalofríos en la Legislatura.
¿Tendrá vinculación esa necesidad de salir fuerte a los mercados con la designación en el ministerio de Economía de la Provincia de Marcelo Blanco, un funcionario cercano al titular del Banco Central Luis Caputo? Blanco es, casualmente, un experto en toma de deuda.
Vidal, mientras tanto, empezará a mostrarse concentrada en su gestión, sin exponerse tanto en cuestiones nacionales como se la vio en los últimos tiempos. La Gobernadora es uno de los principales activos de Cambiemos, la dirigente oficialista que mejor mide, aun cuando ha sufrido una palpable erosión en su imagen. Como anticipo, ayer protagonizó su propio timbreo desde una de sus ciudades preferidas: Mar del Plata.

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