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Al ritmo de la inflación y la caída del salario, crecen las opciones más económicas en las heladerías juninenses.
LOS PRECIOS, “POR LAS NUBES”

El kilo de helado en Junín ya alcanza los 1400 pesos en algunas heladerías

La mayoría de los clientes recorta en cantidad o busca alternativas más económicas, como las promociones y descuentos, mientras crecen otras opciones, como el palito-bombón o los packs de postres helados, según recabó Democracia en un relevamiento por los comercios del rubro.

El precio del kilo de helado ya trepa hasta los 1400 pesos en algunas heladerías tradicionales de Junín. Y si bien hay precios para todos los bolsillos, cada vez más clientes buscan opciones más económicas, como por ejemplo comprar menos cantidad, según se desprende de un relevamiento realizado por Democracia por comercios del rubro. 
Juan Cruz Calleja, empleado de una histórica heladería, hace un balance de cómo han repercutido los aumentos de precios en las ventas. “Bajó la cantidad de gente y lo que compra”, asegura. 
“La gente que te compraba un kilo de helado, hoy te compra un cuarto”, reconoce Javier Coria, empleado de otra heladería. Por otra parte, algunos locales han visto concentrarse sus ventas en el medio kilo, sobre todo a causa de la relación entre la cantidad de helado y el precio.
Sasha (26 años), empleada de un local gastronómico, que estaba por comprar helado, afirmó a este diario que intenta consumir de acuerdo a su ingreso mensual, en línea con lo que observan los comerciantes. Sin embargo, el precio del helado no es el único que ha variado, y ello también es ponderado por la clientela. “Pasa con todo, no solo con el helado”, señala Sasha, que reconoce que salir en familia es muy costoso, por lo que, como mucho, lo hace una vez por semana.
Con optimismo, en el rubro observan que, si bien el consumo ha sufrido un marcado descenso, los clientes no dejan de ir, sino que buscan alternativas. Un aliado fundamental para muchos comercios, sobre todo aquellos que apuntan al consumo diario, son las promociones. 
Mientras algunos comercios no notan cambios con esas medidas de fomento, otros afirman que es su herramienta indispensable. “Si hay promociones, se mueve el doble”, reconoce Estefanía Díaz (19 años), empleada de una nueva heladería.
Javier, que es empleado de una heladería hace cuatro años, nota también allí una reconfiguración de los consumos, sobre todo si se trata de un padre o madre que sale con sus hijos. “En vez de un cuarto, prefieren el palito bombón”, reconoce, ya que en el comercio acostumbra vender alternativas al helado suelto.
Los postres ya preparados y las cajas con bombones son una opción muy elegida por las familias -sobre todo si son numerosas- para las reuniones. “Se deja de comprar el kilo y se compra la caja de bombones”, afirma Estefanía.

La recuperación pospandemia
Próximo a cumplirse dos años del inicio de la pandemia, los comerciantes del rubro reconocen que aún no han recuperado el nivel de consumo del 2019. “Antes de la pandemia trabajábamos un montón”, afirma Juan Cruz, que, si bien observa que la afluencia de clientes se ha incrementado en comparación con el año anterior, sabe que aún no se han alcanzado los niveles esperados.

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