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LA MUERTE DEL FISCAL

El espía que cayó en desgracia

“Este teléfono lo tienen todos, menos una persona que lo tenía pero que prefirió elegir otro teléfono”.
La misteriosa frase pertenece a Antonio “Jaime” Stiuso, el espía al que apunta el Gobierno como alguien presuntamente implicado en la muerte del fiscal Alberto Nisman. Y fue pronunciada a finales del año pasado, unos días antes de ser desplazado de la ex SIDE. Stiuso, cuyo nombre real es Antonio Horacio Stiles, pareció enviar así un mensaje a la cúpula del poder kirchnerista, en momentos en que la Casa Rosada preparaba el descabezamiento de la Secretaría de Inteligencia (SI) y optaba, en cambio, por avalar la información que le acercaba el jefe del Ejército, César Milani, a partir de la reforzada estructura de inteligencia militar.
Pocos días después, en la primera semana de 2015, Stiuso obtuvo la jubilación “ordinaria”, que reconoció su labor durante los últimos 42 años.
Ingeniero en sistemas formado en la UBA, había ingresado a la SIDE en 1972 -cuando gobernaba de facto el general Alejandro Agustín Lanusse- como “personal administrativo”, ya que en esa época la inteligencia era un área militar.
Pero con el paso de los años este especialista en informática de 61 años –nació en 1953 en La Matanza- se especializó en telecomunicaciones y evolucionó como un experto en materia de intercepciones (escuchas) telefónicas.
A partir de ese momento, promediando la década del ´80, ganó un lugar importante en el submundo de los servicios de inteligencia criollos, aunque su ascenso al poder real en la estructura de la ex SIDE tuvo lugar en 2001, en medio de la crisis que abatió a la Argentina y bajo el efímero mandato presidencial de Adolfo Rodríguez Saá.
En aquel momento aciago, el secretario de Inteligencia era Carlos Soria, quien luego fue gobernador de Río Negro y terminó muerto de un tiro en la cara que disparó su propia mujer.
Luego, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, Stiuso –que formalmente ya era el número 3 de la SIDE y ostentaba el cargo de director de Operaciones- fue designado por el entonces “Señor 5” de la central de inteligencia, Miguel Ángel Toma, para realizar un informe sobre la causa AMIA, con la que “Jaime” ya había tenido contacto desde mediados de los años ´90.
Según diversas fuentes de inteligencia, a partir de esa investigación Stiuso se ganó el favor de servicios secretos extranjeros como la CIA norteamericana y el Mossad israelí, que avalaron la hipótesis de que la AMIA había sido volada por terroristas iraníes.
Esa misma línea siguió luego – desde 2006- el propio Nisman desde la fiscalía creada especialmente para seguir el caso.

“Detrás de todo está Stiuso”, llegó a decir Aníbal Fernández, sobre el caso Nisman
De hecho, Nisman relató en más de una oportunidad que fue el entonces presidente Néstor Kirchner quien le presentó al agente Stiuso y le informó que trabajaría junto a él en la causa AMIA.
Ocho años después, el Gobierno de Cristina Fernández asegura que este espía de familia siciliana y cejas tupidas pudo haber sido el “autor intelectual” de la denuncia de Nisman.
“Detrás de todo está Stiuso”, llegó a decir el secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, anticipando con su particular estilo algo que luego reclamaría la fiscal Viviana Fein: que el ahora espía jubilado declare en la causa por la muerte de Nisman.
Sólo faltaba que Cristina lo eximiera de guardar secreto –lo que fue anunciado ayer- para que la secuencia política se completara.
Ahora Stiuso –cuya identidad fue revelada en 2004 por Gustavo Béliz, tras haber sido desplazado del Ministerio de Justicia por Néstor Kirchner- deberá explicar el motivo por el cual el teléfono nextel de Nisman tiene registro de una llamada suya la noche anterior a su muerte, según consta en la causa de la cual ya fue notificado su abogado Santiago Blanco Bermúdez.
Considerado como un agente de gran nivel profesional, sanguíneo en algunas reacciones, pero a la vez frío y calculador, dicen de él que es portador de inconfesables secretos de políticos y empresarios, acumulados durante décadas de trabajo, Stiuso, sin dudas se convirtió
en el espía más poderoso y temido del país. Su caída en desgracia coincide con el ascenso de la inteligencia militar encarnada en el general Milani y podría anticipar tiempos turbulentos.

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