Víctimas del Próvolo: “Son monstruos con sotana”
MENDOZA

Víctimas del Próvolo: “Son monstruos con sotana”

Los familiares de los chicos sordos pidieron un fallo ejemplar y denunciar el encubrimiento de las autoridades eclesiásticas y sostenimiento económico de los religiosos enjuiciados.

En el arranque del juicio contra dos sacerdotes y un administrativo acusados de abusos sexuales en el colegio para sordos “Antonio Próvolo” de Mendoza, las víctimas leyeron un crítico comunicado con los antecedentes de los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho y el rol que tuvo la iglesia Católica en la defensa de los sacerdotes y las monjas enjuiciadas. Los padres, madres, y hermanos de las víctimas hicieron público su pedido de justicia y responsabilizaron a la Iglesia y a la Dirección General de Escuelas de Mendoza por las aberraciones que los alumnos describieron en sus testimonios y que forman parte de la prueba sustancial de la causa, más los estudios psiquiátricos y forenses.
Hicieron especial hincapié en la denuncia contra Corradi, el cura que arrastra denuncias desde hace 50 años en Italia: “El caso de Corradi no es un hecho aislado. Comenzó en el Instituto Próvolo de Verona donde abusó sexualmente de niños y niñas. Encubierto por la Iglesia Católica fue trasladado, junto con otros curas abusadores a Buenos Aires al Instituto Próvolo de La Plata y luego a Mendoza, donde volvió a cometer los mismos crímenes”.
Seguidamente, añadieron: “A pesar de las denuncias realizadas en Italia, el Poder Judicial de aquel país ha declarado la prescripción de estos abominables crímenes cometidos contra niños, niñas y adolescentes sordos”. Luego afirmaron que en Mendoza ha habido intervención de las cúpulas eclesiásticas para proteger a los religiosos: “Hemos sido testigos de cómo la Iglesia Católica ha sostenido económicamente la defensa de Kumiko Kosaka y cómo esta misma defensa ha intentado menoscabar el accionar de los intérpretes de lengua de señas con la firme intención de deslegitimar denuncias testimoniales de sobrevivientes de este instituto”.
La monja, de origen japonés, será juzgada en un segundo juicio del mismo caso, junto a la madre superiora Asunción Martínez, la regente, docentes y otros empleados considerados cómplices y partícipes primarios en alguno de los casos de abusos sexuales a los chicos sordos.
Por último, remarcaron la trascendencia internacional que tuvo la investigación en Argentina y expresaron que es un logro “histórico” haber llegado a un proceso judicial: “Esperamos una condena ejemplar”.

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