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IMÁGENES SATELITALES

Las fotos que ayudan para tomar decisiones

La información que aporta esta herramienta permite optimizar el uso de la tierra y direccionar los esfuerzos comerciales.

Los satélites enviados al espacio con órbitas geo-estacionales u órbitas polares con fines bélicos en sus comienzos, tuvieron una gran irrupción hacia fines de los 70 y comienzo de los 80 para múltiples fines que han cambiado nuestras vidas.
Desde el uso meteorológico, al que acudimos diariamente, pasando por el seguimiento de vehículos, las telecomunicaciones, hasta poder hoy en día analizar los cambios que se producen sobre la superficie de nuestro planeta.
En el caso particular del agro, las Imágenes satelitales se emplean para una gran variedad de tareas rutinarias, como medición de campos, distribución de lotes, identificación y medición de cultivos, labores de importancia para direccionar los esfuerzos comerciales y toma de decisiones en cuanto al uso de la tierra.
En el futuro mediato, una gran cantidad de aplicaciones se podrán desarrollar y estarán más accesibles a profesionales y productores para su aplicación en la solución de problemas más complejos, como la predicción de rendimientos, la determinación de disponibilidad forrajera, y la tasación de daños por granizo.

Análisis de las imágenes satelitales

Muchas veces a la hora de analizar un campo que nos ofrecen para arrendar, encontramos que suelen ser de la zona donde trabajamos habitualmente, lo cual hace que podamos conocer al vecino o a quien lo trabajó anteriormente. Esto puede brindar información de cómo venía rotado, cuáles fueron sus rindes, pero otras veces esas cuestiones pasan a ser totalmente desconocidas, o suelen tener muy poco sustento.
Es allí donde el análisis del establecimiento, se debe ajustar al máximo con todas las variables que se puedan manejar, interpretando la información que podríamos llegar a tener disponible. Hoy en día una forma de obtener esta información rápida y de fácil acceso es a través de las imágenes satelitales.
Gracias a esta herramienta podemos posicionarnos en el campo y observar lo que pasó en distintos años y en determinadas situaciones específicas, pudiendo transpolar en diferentes campañas agrícolas. Es posible ver y conocer los cultivos que se han ido sembrando, para visualizar la rotación, también podemos saber cómo se comportó este campo en situaciones climáticas extremas, como por ejemplo una sequía o inundación. Esta información nos permite tener una idea de qué parte de su superficie total es realmente productiva o libre de anegamientos y qué parte no, para en base a ello darle un tratamiento económico y productivo.

Pasos para la evaluación

Lo primero es posicionarnos en la zona del establecimiento, ver sus características generales en cuanto a suelo, paisaje, limitaciones, para poder luego pasar al campo en cuestión, es decir de lo macro bajar a lo micro.
En esta segunda etapa empezamos por analizar como primera medida la unidad taxonómica, que contempla qué tipo de suelo tenemos presente en el campo. Estas series de suelo ya nos dan una noción de lo que disponemos en cuanto a clase, aptitud agrícola e índice de productividad, el cual se expresa en porcentaje, siendo superior cuando nos acercamos al 100%.
Luego avanzamos aún más el análisis, llegando a la clasificación de la unidad cartográfica, lo que consiste en ver los horizontes del suelo, qué porcentaje de cada material lo conforman, analizar su drenaje, permeabilidad, capacidad de uso, y ya con esto ir teniendo idea de los cultivos que podrían llegar a desarrollarse bajo estas condiciones.
Por lo general lo que suele pasar es que en un mismo campo observemos distintas clases y series de suelo, sobre todo cuando se trata de grandes extensiones, con lo cual el análisis se hace por cada clase. Esta es una primera etapa para poder lograr clasificar el establecimiento por ambientes productivos.
Con lo expuesto en relación con el análisis de la información brindada por el estudio de las imágenes satelitales, tenemos un buen panorama de qué se trata el campo sin siquiera haberlo pisado nunca, con lo que resta sumar a todo esto la visita, que es cuando se analiza la “foto de hoy” respecto a estado, malezas, cobertura.
Utilizar estas herramientas nos va a servir de gran ayuda para poder armar propuestas si es que vamos a arrendar, ofertas si es que vamos a comprar, como también le puede servir al propietario del establecimiento que quiera conocer más en profundidad su propio campo y saber sus limitaciones, como para intentar mejorarlas con el manejo y las prácticas agronómicas.

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