Juan Pablo Carrizo.
Juan Pablo Carrizo.
FÚTBOL

"Era necesario que River se fuera al descenso"

El arquero Juan Pablo Carrizo afirmó ayer que "era necesario que River se fuera al descenso", como ocurrió en el 2011, cuando él formó parte del equipo que conducía Juan José López.
"En ese momento yo sentía que el club necesitaba de los jugadores que surgieron del club. Y vos asumís ciertos riesgos del juego. Nadie deseó ese final. Pero viendo hoy la realidad, era necesario que River se fuera al descenso. Porque, a veces, tenés que tocar fondo; no hay otra", subrayó el portero "millonario".
En declaraciones, Carrizo -quien luego de River siguió su carrera en el fútbol italiano y actualmente está en México- explicó sobre el descenso que "no hay un solo culpable. Ni un jugador ni la dirigencia. Es todo un organismo (sic) que funcionaba mal desde hace tiempo. Y en lo deportivo, ese año se llegó al límite".
Carrizo, quien había sido el arquero del equipo campeón de River en 2008 bajo la conducción de Diego Simeone, reconoció que en el 2011 cometió errores y agregó "¿Vos pensás que lo hice a propósito? ¿Te pensás que me quería equivocar en el año más difícil para River? Me hubiese encantado ser un superhéroe y salvar al club".
"Yo en la cancha no canchereaba, era un loco que hacía gambetas. Con el tiempo te das cuenta que eso puede generar la pérdida de un campeonato para una institución o la baja en la confianza de tus compañeros. Era como que quería vender un show", aseveró sobre su estilo de juego.
En un partido que River perdió con San Lorenzo en el estadio Monumental, un error de Carrizo le dio el triunfo al "Ciclón" y cuando se retiraba de la cancha Ubaldo Fillol, quien era entrenador de arqueros, intentó abrazarlo y él lo sacó de mala manera, en un gesto que provocó más tarde la renuncia del "Pato".
"El Pato Fillol me conoce desde los 13 años y él fue quien me descubrió. Me había quedado (en la cancha) para explicar mi error con los periodistas cuando el Pato me abrazó. Yo sentí que era más la exposición en ese momento. Venía con las pulsaciones a dos mil y le hice un gesto que fue sin mala fe y sin faltarle el respeto", recordó.

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