Mariela Mansilla.
Mariela Mansilla.
IDENTIDAD DE GÉNERO

En una jornada de infancia trans, se cuestionó la cultura biologicista en favor de la diversidad

Gabriela Mansilla, madre de la primera niña trans en el mundo en recibir su DNI disertó en la Unnoba y destacó la visibilización de la lucha contra la discriminación, los mandatos y estereotipos.

En la tarde de ayer se realizó en la Unnoba, en el salón de la Democracia, una jornada sobre “Infancia Trans”, a cargo de Gabriela Mansilla, escritora y presidenta de la asociación Infancias Libres.
Mansilla es autora de “Yo nena, yo princesa”, “Mariposas libres” y además es la madre de Luana, primera niña trans en el mundo en recibir su DNI que reconoce su identidad de género autopercibida.
El evento estuvo organizado por la Dirección de Género del Gobierno de Junín y contó con el apoyo de Unnoba Diversa, programa de género y diversidad sexual.
En su exposición, Mansilla destacó que “es emocionante una jornada así, que se empiece a hablar de estos temas. Es importante porque se ha podido visibilizar esta lucha contra la discriminación por la orientación sexual e identidad de género de manera internacional.
Así como se está hablando en todo el mundo, se está hablando quizás no solo acá sino en las escuelas de todos los niños, niñas y adolescentes que asisten a la asociación civil Infancias Libres”.


En ese sentido destacó que “ya no se trata de la historia de Luana, de Lulú, sino de todas las infancias, a quienes podamos llegar con nuestra palabra, de corazón a corazón, y que puedan empezar a tener otra perspectiva, empezar a mirar este mundo de otra manera, batallando contra el binario, de géneros, contra nuestra cultura que es biologicista, con este patriarcado y machismo que obliga a nuestras niñeces y adolescencias a responder en base a la educación que tenemos, a ciertos parámetros y modelos, donde ninguno de estos niños y niñas pueden encajar”.
En esa línea, Mansilla remarcó: “Ninguno de nosotros encajamos, porque de una u otra manera empezamos a ser obedientes a la norma y nos han inducido desde pequeños, a comportarnos ‘como’ y en base ‘a’. ¿En base a qué? A la genitalidad con que nacimos”.
Mansilla abrió la puerta a todas las preguntas posibles que pudieran surgir en cada uno: “Qué es ser hombre? ¿A qué responde? ¿Qué mujeres somos?, ¿Por qué somos mujeres?, ¿Qué me determina para ser la mujer que soy, para expresarlo, cómo lo expreso?”.
“Vivimos obedeciendo a este mandato de estereotipos de género, para que el otro, la otra me lea quien soy, siempre dentro de una norma, de lo que está aceptado, legalizado, que responde a intereses que no son propios sino de un sistema capitalista y de consumo que tenemos que tener para ser quienes somos”, apuntó.
Mansilla agregó: “Si soy producto de un sistema o si pude construirme en absoluta libertad, cosa que nadie ha hecho en este espacio. Porque no se puede, porque no está permitido, porque las normas y los agentes que hacen cumplir esas normas pasan a ser hasta las mismas personas que tienen que garantizarte los derechos desde el momento que nacés o desde que te han concebido, que son tu familia por ejemplo. Primer lugar de exclusión de una persona trans”, aseguró.
La autora remarcó que “la sociedad confunde la construcción de la identidad y la orientación sexual. En el 2013, el DNI de Luana fue una experiencia que se visibilizó y fue la primera en el mundo en ser reconocida por el estado, por la ley de identidad de Género que ha militado el colectivo trans, travesti a lo largo de la historia de nuestro país. Fue un logro, el derecho a la identidad autopercibida y no impuesta y construida por otros”.

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