GENERAL VIAMONTE

Clases de boxeo en el SUM de Juan el Bueno

Chicos y chicas practican la disciplina en el salón del barrio bajo las órdenes de los entrenadores Marcelo Menesse y Daniel Zabalo.

Son las 7 de la tarde del lunes. Un grupo de niños y adolescentes de entre 10 y 15 años charlan en la puerta del SUM del barrio Juan el Bueno. Cuando ingresamos a uno de los salones donde se practica boxeo, otros tantos pibes reciben órdenes del “profe” Marcelo.
Dentro del cuadrilátero armado en una esquina, un chico y una chica “guantean”. Se mueven con mucha concentración, se hablan y van intercambiándose golpes y combinaciones mientras mueven sus piernas recorriendo el improvisado ring.
Dos niños de unos 8 años se paran frente a frente, guardia alta y seriedad, pero inmediatamente se ríen y se divierten. El ambiente del gimnasio es agradable, la energía es positiva y de respeto. Ya se acercan las 21 horas y todos guardan sus cosas, pasó un día más de entrenamiento de boxeo, de deporte sano, de valores y de inclusión.
El profesor Marcelo Menesse nos cuenta cómo empezaron: “Había arrancado independiente, en mi casa y después la Dirección de Deportes nos brindó este lugar y trabajamos en conjunto con Daniel Zabalo y Mariano Salazar que nos da una mano y de paso se entrena él, que también está compitiendo.”
Mientras, los chicos guardan elementos de entrenamiento y posan para la foto. La mayoría colabora en el orden del mini gimnasio, de cuyos techos cuelgan bolsas de boxeo y una pera o “punching ball”. Dan ganas de arrancar, de sacarse las ganas, de terminar el día descargando energías.
Respecto a los horarios, Marcelo nos cuenta: “Damos clases todos los días de 19 a 21 horas a partir de los 11-12 años para arriba sin límites, a hombres y mujeres.”
Los pibes del barrio pasan, prueban y se quedan. Aunque hace frío, algunas chicas esperan afuera del SUM a que termine el entrenamiento. Son las 21 horas y desde un celular amplificado suena un rap.
Continuamos el diálogo con el entrenador y nos dice: “La idea es que pasen el mayor tiempo acá ya que después de entrenar se les da una merienda, ya sea arroz con leche, un té. Los chicos vienen a buscar contención. En estos momentos tenemos entrenando 29 chicos, pero varía en cada día de la semana. Hay días que vienen 2 o 3 nuevos, como por ahí pasa una semana que no viene nadie.
Tampoco uno quiere obligarlos y presionar, “anda al gimnasio, anda al gimnasio” vienen cuando pueden ellos, porque algunos trabajan, otros estudian, entonces cuando pueden venir se aprovecha el tiempo y se les da las dos horas diarias de entrenamiento. El que quiere competir obviamente se le da otra clase de entrenamiento, un poco mas forzoso digamos, mas sacrificado. Ahora van a competir a Bragado, son exhibiciones, es para motivarlos y que sigan, después bueno cada cual elige.”
A lo largo de estos primeros meses, el gimnasio se ha convertido en una familia. Todos colaboran, interactúan entre sí. Al menos así lo relata Menesse: “Uno les va tomando aprecio ya que pasamos dos horas casi todos los días, ya somos como familia, tengo dos chicos que son ahijados míos, hijos de mi hermana y de mi primo, los trato de traer. Yo veo que les falta mucha contención familiar y la misma sociedad los deja de lado porque se juntan en una esquina, y necesitan otras cosas los chicos.”
A la hora de los agradecimientos, manifestó: “Agradezco a mi familia que siempre me apoya y a Mariano, Daniel, a toda la gente que nos da una mano, a Dirección de Deportes, la comisión del SUM que nos brinda el lugar. También a “TotoGarcía y Pedro Laghi que me ayudaron mucho.”
Las luces del SUM se apagan, son las 21:15 horas y los chicos vuelven lentamente a sus casas. Pasó un día más de entrenamiento de boxeo, de deporte sano, de valores y de inclusión.

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