María Luisa Robaldo de Sáenz  (“Malisa”) - Su fallecimiento -
GENERAL PINTO

María Luisa Robaldo de Sáenz (“Malisa”) - Su fallecimiento -

A los 89 años de edad dejó de existir el pasado lunes en General Pinto la docente retirada María Luisa Robaldo viuda de Sáenz, apreciada y querida vecina residente en el barrio “La Arenosa”.
“Malisa”, como todos la conocíamos y que con su sola mención todos sabían de quien se trataba, se ganó desde su llegada a la ciudad cabecera el cariño y el respeto de toda la comunidad.
Estuvo unida en matrimonio con Mario Sáenz, con quien tuvo cuatro hijos: Mariano, Jorge Alberto, Roberto Aníbal y Javier Edgardo Sáenz, quienes le dieron nietos que eran su alegría.
Tuvo destacada participación no solo como docente (especialmente en la Escuela Primaria N° 2 “Domingo Faustino Sarmiento” y en la Escuela de Educación de Adultos, de la que fue fundadora) sino también en el Hogar del Niño “San José”, del que fue cabeza visible por años, como asimismo en la comunidad católica de la Iglesia “San José”; en Cáritas Parroquial (fue fundadora en la localidad cabecera) y otras entidades comunitarias, estando siempre dispuesta a dar una mano a quien lo necesitara, de allí que su hogar de calles Juan A. Iacianci y Julio A. Roca (ahora Pueblos Originarios) fuera visitado a diario por numerosas personas, a quienes recibía con cordialidad, cariño y respeto.
Ante gran pesar, sus restos fueron velados en nuestra ciudad y recibieron cristiana sepultura en el cementerio pintense, tras la misa de cuerpo presente que ofició el presbítero Rodrigo Di Pietro en el templo católico de la avenida Mitre.
A las condolencias recibidas por sus hijos, nietos, hijas políticas y demás deudos, agregamos las nuestras por la irreparable pérdida de “La señora Malisa”.

ZULEMA IGLESIAS VIUDA DE VILLALBA
Otra apreciada vecina del barrio “La Arenosa”, Zulema Iglesias viuda de Villalba, dejó de existir el jueves de la semana pasada en General Pinto, a los 91 años de edad.
Estuvo unida en matrimonio con Irineo Villalba, el querido “tintorero”, fallecido trágicamente en la década del ´70, con quien llegó a nuestra ciudad para radicarse aquí definitivamente.
De esa pareja nacieron dos hijos, Jorge Ricardo y Gladys Villalba de Díaz, a quienes desde estas páginas enviamos nuestras sinceras condolencias por el deceso del ser querido, al igual que a hijos políìticos, nietos, bisnietos y demás deudos.
“Zule” fue velada en la ciudad cabecera y recibió cristiana sepultura en el cementerio local, ante muestras de gran pesar y congoja de familiares, allegados y amistades.

COMENTARIOS