Axel Kicillof recibió respaldo legislativo pese a las trabas de Mauricio Macri.
Axel Kicillof recibió respaldo legislativo pese a las trabas de Mauricio Macri.
LA PROVINCIA

Victoria de Kicillof sobre la sombra de Macri

Axel Kicillof obtuvo de la Legislatura buena parte de lo que pidió. Podrá estrenar el complejísimo escenario que ya exhibe el 2024 por venir, con una serie de herramientas clave para su gestión como la autorización para aumentar impuestos y un permiso para tomar deuda. Con esas medidas, el Gobernador no se pondrá a cubierto del tijeretazo sobre los recursos federales que llegan a la Provincia y que se propone aplicar el presidente Javier Milei, pero al menos atenuará la merma de fondos y le permitirá gestionar con menos ahogo.

Si Kicillof no consiguió todo lo que pretendía fue porque la recurrente sombra que se pasea sobre algunos asuntos bonaerenses de fuerte trascendencia, volvió a hacer de las suyas. Ese poder detrás de algunos legisladores que se termina reflejando en otros bloques tiene nombre y apellido: Mauricio Macri. El ex presidente puso el grito en el cielo frente al aumento impositivo en el Inmobiliario y la Patente que tenía topes del 300%. Se comunicó con algunos de los diputados y senadores que le responden para que frenaran esa suba. En parte, logró el objetivo: el techo bajó al 200% luego de una ardua y curiosa negociación que terminó agrietando aún más el precario vínculo que aún sostiene a Juntos por el Cambio.

Por un lado, Macri presionando para bajar el nivel del aumento. Por el otro, intendentes radicales y algunos del PRO haciendo fuerza para que la suba original prevista por el Gobierno se concretara con el argumento de que perderían recursos porque parte de esa suba derrama en los fondos que reciben los municipios.

En esos tres días frenéticos de negociaciones que terminaron en la extensa jornada parlamentaria del jueves, pasó de todo. Cuando el oficialismo percibió que la ley Impositiva podría naufragar, accedió a bajar de 300 a 200% el tope de los aumentos. En forma paralela, buena parte de la oposición se terminaba de convencer de que Kicillof no estaba pidiendo algo descabellado al recibir el informe de una consultora que lidera un economista del PRO, también ex funcionario, que sostenía que el Gobernador se estaba “quedando corto” porque la inflación en 2024 no iba a bajar del 380%.

Para entonces el peronismo buscaba evitar dilaciones y se lanzó a acordar con la rebaja de la suba original. Tras la votación se enteró de aquel informe, pero ya era tarde. Aun así Kicillof conservó un aspecto clave de esa ley: la posibilidad de actualizar los impuestos por inflación a partir de la segunda cuota. Quizás fue un detalle en el que no reparó Macri o que no le terminaron de comunicar. No es la primera vez que el ex presidente se pone al frente, entre bambalinas, de las posiciones más duras frente al Gobierno bonaerense. No parece ser que sea la última.

Esa influencia no sólo incomoda al oficialismo. También sectores de la oposición han empezado a trabajar de manera sigilosa en un proceso de independencia total del PRO, en especial el radicalismo. “La firma del divorcio está más cerca que nunca”, bromeaba tras la votación uno de los legisladores de la oposición.

Para muestra basta un botón. En medio de la negociación por el endeudamiento y la suba de impuestos, apareció la creación de un fondo para todos los municipios por 116 mil millones de pesos. En principio se había acordado una distribución que iba a beneficiar a las comunas más pobladas, entre ellas, varias que gobierna el PRO como Vicente López, San Isidro, Tres de Febrero y Mar del Plata. Pero luego se terminó cambiando la fórmula de reparto a partir de un acuerdo que anudaron peronistas y radicales que terminó dejando un porcentaje mayor de recursos en distritos chicos, muchos de ellos controlados por la UCR.

El desenlace de esa negociación arrojó reclamos. Algunos, se dice, muy subidos de tono entre los ex socios. La convivencia entre radicales y macristas se ha empezado de tornar imposible.

Kicillof, mientras tanto, parece haber asumido el rol de espada contestataria a las medidas del nuevo Presidente. El propio Milei también elige al Gobernador para confrontar y esa búsqueda mutua le va calzando de a poco al mandatario bonaerense el traje de principal opositor a la Casa Rosada. Cerca de Kicillof están convencidos de la idea de salir a confrontar sin dilaciones a las políticas de Milei. Y, de paso, reniegan de actitudes cautelosas de algunos dirigentes de su mismo espacio que concretaron un repliegue táctico a la espera de que, eventualmente, sufra un desgaste acelerado la figura presidencial.

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