La cuestión social en el Conurbano, eje de la gestión de Vidal en los próximos meses
TRASTIENDA POLÍTICA

La cuestión social en el Conurbano, eje de la gestión de Vidal en los próximos meses

María Eugenia Vidal se sentó el lunes último ante su gabinete –más algunos actores legislativos de Cambiemos en la Provincia- y bajó, sobre todo, un discurso de alerta y moderación. Pidió que todo el mundo se maneje con “calma” y con “humildad” frente a la población que atraviesa dificultades económicas. Ordenó, además, “no responder a las agresiones” que, descuenta, se multiplicarán en los próximos meses.
Se refería la gobernadora a eventuales movidas de sectores políticos que, según la evaluación que hacen en el oficialismo, buscarían generar caos en el Conurbano, una de las zonas más pobres del país. Es obvio que el caldo de cultivo para que prendan esas movidas existe, fruto de la devaluación, el ajuste fiscal y la inflación.
Dato: en el Ministerio de Seguridad provincial bajaron la orden a la división de ciber crimen para que se haga un seguimiento preventivo en la web ante eventuales convocatorias a saqueos organizados. Una orden en el mismo sentido recibieron los más experimentados punteros del oficialismo, muchos con origen en el PJ: auscultar la actividad opositora en los barrios humildes.

La gobernadora comanda 15 ministerios (contando la Jefatura de Gabinete y la Dirección de Cultura y Educación) y 4 secretarías jerarquizadas. Al vidalismo le gusta llamarlos ‘áreas’, como para igualar rangos.

“Pies de plomo ante lo que viene”, resumió la mandataria en aquel encuentro. Y descartó allí mismo la versión sobre una reducción de la cantidad de ministerios provinciales como gesto de austeridad. El rumor había corrido luego de la guadaña que pasó Mauricio Macri en su propio elenco ministerial.
La gobernadora comanda 15 ministerios (contando la Jefatura de Gabinete y la Dirección de Cultura y Educación) y 4 secretarías jerarquizadas. Al vidalismo le gusta llamarlos “áreas”, como para igualar rangos.
La reunión mencionada se realizó en la Casa de la Provincia de Buenos Aires en la Capital Federal, sobre Avenida Callao. Es una suerte de sub-sede del gobierno bonaerense. Antes, ese sitial lo ocupaba la tradicional oficina que los mandatarios usaban en el edificio del Banco Provincia, en el microcentro porteño. Pero Vidal cambió de despacho desde que se enfrentó a los empleados del banco por la modificación del régimen jubilatorio especial que tenían. No es bienvenida, dicen.
Como sea, en aquel encuentro quedó claro que la principal preocupación de la gobernadora es la cuestión social, como ya adelantó este diario. El fin de semana frenético en la quinta de Olivos, donde se decidieron las recientes medidas económicas nacionales y la reformulación del gabinete del Presidente, arrojó buenas noticias para ella. Es que, en cierta forma, Vidal salió fortalecida en la lógica interna del PRO por el empoderamiento que terminó teniendo la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, quien absorbió la influyente cartera de Salud.
Stanley parece, en efecto, una de las ganadoras de la movida ministerial, que achicó carteras pero no cambió nombres. La ministra no sólo es amiga íntima de la gobernadora: también es una suerte de discípula suya en el trabajo sobre la cuestión social y, un dato más de color pero que tiene peso político, es la esposa del poderoso jefe de gabinete provincial, Federico Salvai. Vidal, Stanley y Salvai son una suerte de pequeña y potente alianza dentro de la interna del macrismo.
Stanley será, además, la encargada de garantizarle a Vidal el desembolso de las partidas nacionales extras que se distribuirán en el Conurbano a los beneficiarios de la AUH. Son unos 1200 pesos por persona que llegarán en septiembre y, sobre todo, en diciembre. Que para la Provincia siempre ha sido un mes maldito, por la sensibilidad que provocan las fiestas de fin de año en un territorio muy necesitado como el GBA. A eso se suma el refuerzo que ya ordenó la mandataria y que sale de las arcas provinciales.
Santiago López Medrano, el par provincial de Stanley, está muy activo conversando con todos los sectores sociales para garantizar que no faltará alimento en los comedores comunitarios de la Provincia. Tanto los que manejan los llamados “movimientos piqueteros” como los que administra el propio Estado.
López Medrano se ha topado con un dato ajeno que perturba al gobierno provincial: la fuerte interna entre la corriente que lidera el joven Juan Grabois, cercano al Papa y a Cristina Kirchner, y el Movimiento Evita de Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, mucho más dialoguista, que se estarían disputando el liderazgo de la protesta social en el Conurbano.
En oficinas políticas de Cambiemos tomaron nota de la reunión que, el lunes a la noche, juntó a los intendentes peronistas del Conurbano con Sergio Massa, quien busca un regreso a un justicialismo que no contenga vestigios de cristinismo. No es lo que le ofrecen, hoy, los jefes comunales, quienes “pivotean” entre el de Tigre, el Peronismo Federal de los gobernadores y la figura de Cristina, quien sigue siendo la líder opositora que más mide en los sondeos. Y hasta subió un par de puntos con la corrida cambiaria.
Massa llegó al asado en Escobar algo retrasado (una costumbre en él). Venía de un día en que había difundido una foto junto a su equipo político-económico en el mismo momento en que el gobierno nacional era una caos de rumores y desmentidas sobre las medidas económicas que se anunciaron en la mañana del lunes.
Ese gesto cayó pésimo en Cambiemos, donde se dijo intramuros que Massa pretendió mostrar que es el único que tiene algo armado para reemplazar al Presidente. También fue mal comentado entre dirigentes del PJ, algunos incluso que comieron con él en Escobar, porque muchos no lo sienten como un “primus inter pares”. Sobre todo después de la derrota electoral que sufrió el año pasado.

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