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RECORRIENDO LOS BARRIOS

San Cayetano: aspiran a que se termine la obra de mejorado y cordón cuneta

Comenzó hace más de 30 meses pero aún hay cuadras a las que no se les hizo la base estabilizada. Más allá de reclamar al Municipio, piden a los vecinos que regularicen las deudas por estos trabajos. También solicitan extensión de la red de gas natural y mejoras en el alumbrado público.

Delimitado por Primera Junta, Avenida Libertad, Italia y la Ruta 188, el barrio San Cayetano cuenta con unas 28 manzanas que en el último tiempo adquirieron un importante desarrollo poblacional. De acuerdo a los cálculos de los representantes de la sociedad de fomento, allí viven entre 2.400 y 2.500 personas.
El crecimiento hizo que este barrio ubicado al noroeste de la ciudad lograra ampliar su infraestructura, aunque los lugareños sostienen que todavía falta que lleguen más servicios a este sector. En tal sentido, el asfalto, el arreglo de calles, el gas natural y el alumbrado público son los más requeridos.

Infraestructura

Las redes de agua corriente y cloacas llegan a todo el barrio, a excepción de una cuadra, sobre la calle Dulbecco entre Comandante Escribano y Primara Junta.
En tanto, el gas natural también cubre una parte muy importante del vecindario, aunque hay un pequeño porcentaje de los residentes que no está conectado al caño maestro.
“Nos quedan unos 400 metros de red de gas para seguir dándole a la gente y ya ‘cerraríamos’ el barrio con respecto a ese servicio”, explica el presidente de la sociedad de fomento, Juan Carlos Screpi.
En tal sentido, el dirigente barrial explica que desde la empresa prestadora del servicio, Grupo Servicios Junín, les pidieron que hagan un consorcio y presenten los metros necesarios y la cantidad de frentistas que en este momento no tienen gas. “Todavía no lo hicimos –cuenta Screpi– porque queremos buscar una persona que se haga responsable de eso, dentro de los interesados en sumarse a la red. Una vez que eso esté hecho, la sociedad de fomento va a hacer de nexo con las autoridades para hacer la gestión”.
En tanto, el alumbrado público es otro aspecto sobre el que se pone el acento en este sector. “Es un problema”, resume Screpi, para luego ampliar: “Este era un barrio con una estructura de pocas viviendas y con la luz que había, alcanzaba. Ahora creció mucho y el alumbrado es escaso, no hay una buena iluminación, hay mucha arboleda y necesitaríamos más luminarias, porque esto hace también al tema de la inseguridad”.
Finalmente, completar la pavimentación en todo el barrio es otra materia pendiente para los residentes de esta zona. En la actualidad, hay 19 cuadras que no tienen asfalto. De esas, hay siete que son de tierra y otras doce que tienen el cordón cuneta, aunque les falta la base estabilizada. “Es decir que es una obra que se empezó a hacer más de 30 meses, le gente fue pagando y quedó inconclusa”, señala el dirigente fomentista.
Sin embargo, Screpi aclara que mantuvo un encuentro con el secretario de Obras Públicas, Agustín Pinedo, y aceptó en darle “parte de la razón” a sus argumentos: “Él me mostró un mapa donde se ven las propiedades que abonaron las obras y las que no lo hicieron. Por supuesto que esto no tiene los nombres de las personas. El porcentaje de cobrabilidad está en aproximadamente un 30%. Entonces muchas veces al fomentista se le pide más gestión y nosotros lo hacemos, golpeamos puertas, conversamos, no nos quedamos sentados en la sede. Pero también pedimos a la gente del barrio que se arrime al municipio y busque un plan de pagos para poder regularizar su deuda. En el Municipio aducen que si las obras no se abonan, se frenan. Yo sigo gestionando, pero esto es un trabajo en conjunto”.

Otros temas

A propósito del tema de las calles, Screpi cuenta que desde la sociedad de fomento se está trabajando en un proyecto de apertura de las calles Primera Junta y Sanabria. De acuerdo a su análisis, la apertura sobre esta última sí se podría hacer, pero considera que no se va a poder abrir Primera Junta hasta la Ruta 188, sino sólo una cuadra, “porque no hay una colectora y no podemos desembocar a la ruta”. Por eso sostiene que “habría que ver cómo se podría hacer, ya que es una obra muy necesaria porque también está el riesgo de usurpación de ese terreno”.
Además, el fomentista se manifiesta muy satisfecho por la instalación de una plaza en la manzana de Dorrego, Cichero, Comandante Escribano y Entre Ríos. “Yo me siento orgulloso porque es algo que no teníamos, y por esto tenemos que dar gracias al Municipio”, desliza Screpi. Con todo, admite que “falta forestarla, ahora viene el verano” puesto que “ahora viene el verano y ahí no hay sombra”. Además, considera que habría que “iluminarla un poco mejor, porque tiene unas luces muy bajas”.
En referencia a la inseguridad, el referente barrial advierte que “hoy es un mal de toda la ciudad”, y puntualiza que en este sector “hubo algún robo a comercios”. De hecho, el propio Screpi fue víctima de un asalto cuando salía de su casa, aunque insiste en que “en todos lados están igual”.

Sociedad de fomento


La actual comisión directiva lleva cinco años de gestión. Su titular, Juan Carlos Screpi, remarca que “es un gran logro que el año pasado se recibiera tanta gente que cursa el secundario acá”, y agrega: “Seguimos con el primario de adultos, tenemos un gabinete de informática, se practican deportes, se alquila el salón para eventos, tenemos entre 280 y 290 socios y eso va en crecimiento. La gente cree y colabora, y con eso vamos paliando los gastos diarios”.
En tal sentido, explica que la entidad organiza tres o cuatro almuerzos al año para recaudar fondos que les permitan hacer frente a los compromisos que tienen. “Con lo que se obtuvo en el último –ejemplifica– pudimos colaborar con la unidad sanitaria del barrio: acá no llegaban las vacunas antigripales porque la heladera que tenían era vieja y no reunía las condiciones necesarias para poder almacenarlas, y con lo que recaudamos en mayo más otros dos mil pesos que puso la sociedad de fomento, se compró una heladera nueva para la unidad sanitaria. Esto había sido solicitado al municipio pero nos contestaron que no tenían dinero”.
También se saldó una deuda con ARBA de unos 12 mil pesos.
“Esto es para que la gente sepa dónde va el dinero que uno recauda”, aclara Screpi, y concluye: “Cuando nos hicimos cargo acá no había nada, pero fuimos creciendo y cuando la infraestructura es grande, hay más gastos. De todas formas, esto es para beneficio de los vecinos”. 

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