Si a más horas, no a la improvisación
OPINIÓN

Si a más horas, no a la improvisación


Nuevamente los chicos son los grandes olvidados. La improvisación y la falta de planificación son los ejes de la educación hoy. El ministro de Educación de la Nación plantea la necesidad de incrementar en el nivel primario la carga horaria y sumaría una hora de clase. ¿Una hora de clase?  ¿Se trata de cantidad o de calidad? ¿Siguen sin poder pensar un modelo educativo para los chicos de hoy, que sumarían 60 minutos? ¿Más aprendizaje, más robótica e informática, más idioma? ¿O solo una hora más de estar, vacía de propuesta pedagógica? 

El diseño curricular de 2018 no se derogó, pero no se aplica siendo ley; se volvió al diseño 2008, retrocedimos al pasado.

La carga curricular del nivel primario es 5 horas de Matemática, 5 horas de Prácticas del Lenguaje, 3 horas de Ciencias Sociales y 3 horas de Ciencias Naturales, 2 horas de Educación Física y 2 horas de Arte. Veinte horas en total de clases por semana en el primer ciclo, que luego se reducen en Ciencias Naturales y Sociales para poder sumar 2 horas de Inglés. Solo 20 horas de clases por semana. Pensemos que un día tiene 24 hs. Es por esto que Juntos propuso desde el primer minuto de la Gestión del Ministro de Educación Esteban Bullrich instalar la jornada extendida y la jornada completa en el nivel primario.  

El anuncio de estos días de sumar una hora más de clases es pura improvisación, relato, falta de planificación. El ciclo lectivo empezó el 2 de marzo. Sabemos que las escuelas y el sistema educativo necesitan un cambio profundo, volver a poner la centralidad en los aprendizajes y en los chicos que son los destinatarios porque en ellos está el cambio.

No queremos parches que intensifican las dificultades, queremos una escuela pensada en función de la época actual, con robótica, pensamiento computacional, programación, idiomas, con formas de enseñanza que posibiliten adquirir hábitos y competencias para la inserción social y laboral.

Otra escuela es posible. Lo iniciamos, sabemos que es viable, el capital cultural de los docentes es un arma poderosa para el cambio. Docentes como profesionales de la educación que se capacitan y se forman a lo largo de su trayectoria laboral.
Recuperemos la escuela pública, que vuelva a ser elegida por las familias por su calidad y potencia.

Recuperemos el futuro, rescatemos la educación que hoy está en crisis y sin rumbo. 
Familias, estudiantes, docentes, comunidad educativa: no dejemos que nos roben la esperanza, la educación pública que ha sido motor de transformación y de progreso de tantas generaciones. Basta de improvisación, de una política educativa sin horizonte y para la cual los grandes olvidados siguen siendo los estudiantes. Es tarea de todos despertarnos. Otra educación es posible.


Emilse Marini: Concejal de Juntos por el Cambio de Junín.

 

 

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