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BANDERAS, CARTELES, REMERAS Y PANTALLAS CON SPOTS ESPECIALES FUERON PARTE DEL 8A

Cacerolazo con menor asistencia y los mismos reclamos al Gobierno

Con menos convocatoria de gente y en medio de una campaña electoral suspendida por la tragedia en Rosario, el 8A tuvo lugar respetando el mensaje de repudio contra la Cristina Fernández y todo su gabinete.

El 8A, organizado y gestado desde hace varias semanas como hijo heredero de los anteriores de septiembre, del 8N (noviembre de 2012) y 18A (abril de 2013) tuvo lugar, ayer, en medio de una Argentina conmocionada: la explosión en Rosario y la interrupción de la campaña electoral por dicha tragedia.
Con menos convocatoria y más cuestionado que en otras oportunidades, el 8A se llevó a cabo con manifestantes convocados que marcharon desde el Obelisco hacia la Plaza de Mayo con consignas de repudio al Gobierno.
Pasadas las 20, por la avenida 9 de Julio desfilaron pacíficamente filas de caceroleros con una extensa bandera argentina.
Al inicio de la movilización, en Santa Fe y Callao, un grupo se había aglutinado detrás de una pancarta con la consigna "Stop Corrupción", mientras que otro se había mostrado con disfraces de la presidenta, Cristina Kirchner, y el vicepresidente, Amado Boudou, entre otros funcionarios, vestidos de presos.
El ruido de las cacerolas se hizo sentir y los carteles con leyendas que expresaban el descontento y repudio al Gobierno se unificaron en el pedido constante de buscar un cambio.
En la protesta primaban los reclamos en rechazo a la corrupción, la inseguridad y la inflación. En esta ocasión, la movilización no contó con la presencia de dirigentes de la oposición.
La agrupación de jóvenes militantes de La Solano Lima se encargaron de otorgar una cuota de ironía y humor a través de una pantalla gigante donde proyectaron parodias de videos musicales conocidos con las principales figuras del Gobierno nacional.
No faltaron los insultos, ni los cánticos haciendo referencia al descontento total con el Gobierno y con la figura de Cristina Fernández.
Como otro dato de color había personas disfrazadas simulando ser Cristina y Néstor Kirchner.
Como en las anteriores marchas se entonaron las estrofas del himno nacional y haciendo alusión a la situación actual se pidió un minuto de silencio por las víctimas de Rosario, Once, La Plata y Castelar.
De un momento para el otro, el ruido que actuaba como banda sonora de lo que estaba pasando se puso en "mute" y el respeto se apoderó de la marcha.
Leonardo Bugallo, uno de los organizadores, consideró que la marcha se hizo porque "no es una fiesta" en medio del duelo nacional.
"La marcha se hace porque no estamos en campaña, porque la marcha no es una fiesta, y porque sí es una actitud ciudadana de reclamo", afirmó Bugallo en declaraciones a radio Rivadavia.
"Lo que pasó en Rosario nos puso en duda, qué hacíamos, en las redes sociales y desde Rosario nos pidieron que no se levante, ya que allá van a ir al monumento a la bandera con velas, con la consigna 'basta de muertes evitables'", agregó el dirigente.
Solo se pudo observar la presencia del precandidato a diputado nacional por el Partido FE en la Ciudad, Gerónimo "Momo" Venegas. Además la alusión al papa Francisco fue permanente, como una pancarta que hacía referencia a que "Tenemos un Papa argentino, queremos un gobierno argentino".

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