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JUNÍN DESPIDIÓ AL CAMPEÓN DE CICLISMO

Multitudinario adiós a Sebastián Cancio

El destacado deportista falleció el domingo último, luego de sufrir una descompensación tras correr la tradicional competencia Doble Bragado, donde hizo podio. Cientos de personas acompañaron al cortejo, en un marco de profunda congoja y mucha emoción.

En un marco de fuerte emotividad y congoja, cientos de personas despidieron ayer al mediodía los restos del destacado ciclista juninense Sebastián Manuel Cancio, quien brilló en el ámbito nacional e internacional, y falleció en la noche del domingo último, luego de haber sufrido una descompensación al finalizar la tradicional carrera Doble Bragado.
Un “pelotón de ciclistas”, automóviles, familiares y vecinos acompañó al cortejo desde la casa mortuoria “San Felipe”, situada en Carlos Tejedor 450 (al lado de la avenida de Circunvalación), hasta el crematorio “Peumayén”, donde se vivieron momentos de enorme dolor y, al mismo tiempo, de reconocimiento a un deportista sin par.
Cabe recordar que, anteayer, con la llegada de su cuerpo a nuestra ciudad, alrededor de las 19, hubo una multitud que se acercó a la casa mortuoria para esperar el arribo de los restos de esta figura del deporte nacional y con trascendencia internacional.
Hubo pocas figuras políticas presentes, con la excepción del secretario de Deportes de la Municipalidad de Junín, Claudio Yópolo, y de Gastón Brandán, titular de la Asociación de Ciclismo Juninense.
A lo largo de la avenida de Circunvalación, cientos de ciclistas, muchos de ellos amigos y compañeros de ruta de Cancio, custodiaron el cuerpo del “Tiburón”, mientras en las calles aledañas a la casa mortuoria podía observarse a varios ciclistas y familias acongojadas, sin poder creer que a los 36 años, Cancio se había ido para siempre, dejando un hijo de corta edad, Manuel, fruto de su unión con Mary Dios Ángeles Guillamondegui.
Hubo quejas de la gente por la ausencia de los agentes de Seguridad Vial del Municipio, quienes no se acercaron para ordenar el tránsito para que el cortejo pudiese circular sin trastornos.

Causas de la tragedia
La tragedia del ciclista y campeón argentino Sebastián “Tiburón” Cancio sembró algunas inquietudes respecto al cuadro que lo llevó a la muerte durante la carrera Doble Bragado, una competencia clásica del calendario nacional.
“Llama la atención porque se trata de una persona altamente entrenada y la hidratación es fundamental en un deporte como el ciclismo. Por ahí hay otra patología que aún no se sabe, porque es llamativo”, afirmó el médico Claudio Santa María.
“Recordemos que el 70 por ciento del peso corporal es agua y el cuerpo pierde calor a través de la sudoración. Si te deshidratás, la sangre se espesa y todos los mecanismos corporales se empiezan a complicar y puede derivar en un cuadro grave como éste y terminar en coma, con convulsiones y finalmente la muerte”, agregó el profesional.
El especialista afirmó que muchas veces la gente subestima la deshidratación, que puede darse no sólo durante una actividad de alto rendimiento sino también por las altas temperaturas.
“Hay 5 litros normalmente de sangre en el cuerpo. 60 por ciento es agua, 40 por ciento son células, glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Si te deshidratás la sangre se hace más espesa y no podés transpirar, que es el mecanismo por el cual el cuerpo pierde calor. Voy a poner un ejemplo común, así como cuando uno pone una proteína a hervir, como un huevo, se pone duro, si el cuerpo no regula la temperatura, las proteínas del mismo se coagulan generando graves trastornos corporales. Por eso la insolación, el aumento del calor, más la deshidratación son mortales”.
Las dudas del caso que plantea Santa María tienen que ver con el momento en que el ciclista se desvanece al final de la carrera: “Hay un dato que es revelador, que cuando llegó y se desplomó tenía hipertensión. Normalmente, si uno está deshidratado e insolado tiene que tener hipotensión, es decir, que la presión tiene que estar más baja. Por ahí, tenía otra patología”.
Según explicaron sus familiares, Cancio padecía algunas insuficiencias hepáticas y renales desde una hepatitis mal curada que contrajo hace dos años.
“Los deportistas de alto rendimiento tienen un chequeo médico exhaustivo que los respalda, pero quizás con realizar uno solo al año no basta”, concluyó Santa María.

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