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José Mourinho.
ENFOQUE

La polémica Premier League

Si la tradición británica impone que en el Boxing Day los más pobres reciben regalos navideños, la Premier League le regala al mundo su gran espectáculo futbolero. Solo técnicos extranjeros, sin compromiso histórico, se animan a considerar ridículo -y seguramente con razón- que en plena fiesta de fin de año se obligue a los equipos a jugar tres partidos en una semana, algunos con apenas 48 horas de diferencia. “Es criminal”, dijo días atrás José Mourinho, reemplazante de Mauricio Pochettino en un renacido Tottenham. Hasta el alemán Jurgen Klopp se sumó a las críticas, aunque su Liverpool nos confirmó justamente en pleno Boxing Day por qué ha sido, por lejos, el mejor equipo del año que se va. El jueves aplastó 4-0 al escolta Leicester en el que muchos consideran que fue su mejor partido del año. Es decir, cuando más cansado debería estar, especialmente porque volvió de Qatar tras conquistar el Mundial de Clubes, Liverpool mejor ha jugado. Luce imparable. Ansioso por coronarse campeón inglés después de tres décadas.

En su primera temporada con Liverpool (2015-16) Klopp terminó octavo con 42 por ciento de victorias. En la segunda fue cuarto con 58 por ciento. Fue otra vez cuarto y con 55 por ciento en 2017-18 y segundo con 79 por ciento en 2018-19, temporada en la que ganó la Champions, en cuya final había caído un año antes contra Real Madrid. Esta temporada marcha primero con un 94 por ciento de victorias y hoy mismo, aún con mucho torneo por delante, puede allanar su camino a la conquista de la Premier League cuando se enfrente con Wolverhampton, el equipo revelación de la temporada, que el viernes sorprendió 3-2 al campeón vigente, el Manchester City de Pep Guardiola. Si Liverpool nos había regalado su fútbol el jueves contra Leicester, al día siguiente fue la propia Premier la que demostró por qué sigue siendo la Liga más atractiva hoy por hoy en el fútbol mundial.

Emoción y ataque del minuto uno hasta el final. Los Wolves, aprovechando su hombre de más desde el inicio por expulsión del arquero Ederson, se adueñaron de pelota y terreno, sacrilegio para Guardiola que, no obstante, contragolpe mediante, llegó a estar 2-0 arriba. El espectáculo fue fascinante. Un partidazo. Deslumbró el juvenil Adama Traoré, exBarcelona, imparable para una defensa en la que sufrió Nicolás Otamendi. Es cierto, tuvo un hombre más, pero Wolverhampton nos mostró por qué cambió tanto el fútbol inglés. Intentó jugar hasta el último minuto. Arrinconó al City no con pelotazos y centros, sino jugando casi siempre por abajo, de modo asociado, vertical, a un ritmo feroz.

Pobre Kun. La expulsión temprana de Ederson obligó a Guardiola a sacarlo rápido. Justo cuando volvía a la titularidad tras un mes de lesión. Justo al día siguiente de que el propio Guardiola lo llenara de elogios y lo pusiera a la altura de los mejores delanteros que ha conocido el fútbol mundial de todos estos años.
Horas antes, una encuesta publicada por la BBC había señalado al Kun como el jugador símbolo de la última década de la Premier. Hablamos del mismo fútbol cuya prensa coincidió a su vez en señalar a Leo Messi como el mejor jugador de 2019. No importó que Liverpool fuera el mejor equipo del año. Y que tuviera jugadores notables como Sadio Mané y Virgil Van Dyjk. Eligieron a Messi. Como eligieron al Kun. Es un reconocimiento notable, que trasciende tonteras nacionalistas y da orgullo al fútbol argentino. La Premier no es perfecta claro. El Boxing Day es criticado, los precios de los boletos son los más caros de todos y hasta sufrió episodios de racismo en las últimas semanas que parecían superados en sus estadios. Pero no es puro show ni puro negocio. Es fútbol por momentos en su más hermosa expresión. Entrega y ataque. Compromiso pleno con el espectáculo.

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