Maqueta con los cambios en el proyecto del Paso Bajo Nivel de Rivadavia y las vías del tren.
Maqueta con los cambios en el proyecto del Paso Bajo Nivel de Rivadavia y las vías del tren.
PANORAMA DE INCERTIDUMBRE

Junín debate sobre el viaducto: hay diferentes ideas, aunque concretarlas llevaría varios meses

Abrir, modificar el proyecto original, esperar fondos de Nación y otras alternativas, como hacer un puente Bailey a nivel, son algunas de las propuestas de diferentes actores de la comunidad. Pero la burocracia administrativa haría que cada una de ellas lleve meses ejecutarse.

Pasaron 585 días de aquel 14 de junio de 2023, fecha en la cual se cerraba al tránsito vehicular y peatonal el paso a nivel de avenida Rivadavia. Hoy, a dos semanas de cumplirse 600 días, la situación sigue igual: el paso está cerrado y no asoma en el horizonte, al menos en el corto plazo, la posibilidad de que la avenida se vuelva a abrir.

Desde que el Presidente de la Nación, Javier Milei, dijo “no hay plata”, el 10 de diciembre de 2023 en su discurso de apertura a la actualidad, ha mostrado en reiteradas oportunidades que la obra pública no es su prioridad.

Eso hace que la idea sobre que se retomen los trabajos en el paso bajo nivel sea muy difícil de pensar, al menos con recursos provenientes de las arcas nacionales. Y aunque desde el Municipio siguen insistiendo y reclamando, todo parece que el final será esquivo.

Tapar o no tapar

Prácticamente descartada esa alternativa por el momento, comienza el debate sobre qué hacer al respecto con la obra detenida que tantos inconvenientes está causando. El propio intendente municipal, Pablo Petrecca, admitió que “Rivadavia no puede estar cerrada toda la vida”. Por eso, a finales del año pasado, hizo pública su postura: la obra debe continuar, pero de no avanzar, irá a la Justicia para pedir intervención y abrir el cierre de la avenida.

Para eso será necesario desviar los fondos de un préstamo del Banco Provincia (de 1.000 millones de pesos) y destinar una partida municipal del presupuesto 2025 (de otros $800 millones), para empezar el proceso de apertura, previo aval de la Justicia Federal.

Pero esa idea no fue del todo aceptada en parte de la comunidad (aunque una encuesta realizada por Democracia mostró que un buen número de ciudadanos juninenses está a favor de abrir cuanto antes sin importar consecuencias), porque sostienen que es mejor destinar esos casi 2 mil millones de pesos a progresar con los trabajos e incrementar el porcentaje de ejecución.

En ese contexto, resuenan las palabras del arquitecto José Luis Cornago, cuando advirtió de la situación y fue uno de los primeros en cuestionar la obra cuando fue presentada en sociedad. “Lo que dije es que para mí no era el momento de hacer una obra de esa magnitud y que había otras prioridades en la ciudad para usar ese dinero. Más aun habiendo muy prontamente la elección del año 2023. Lo que decía es que había que dejar pasar las elecciones”, explicó.

Respecto a la idea de ir a la Justicia para abrir, el arquitecto dijo: “También va a llevar mucho tiempo dejar el lugar en condiciones para implementar la apertura. Tengo entendido que hay que hacer todo un trámite para darle alta a la barrera y eso lleva tiempo. En mi opinión, de todas las alternativas que he escuchado, no veo ninguna posible. Por eso considero que la obra se tiene que terminar, es mucho dinero el que se piensa destinar para enterrar lo hecho”, aseveró.

Por su parte, el arquitecto Agustín Pinedo, exsecretario de Obras Públicas de la municipalidad, cuestionó que “cuando parecía que el puente finalmente se concretaría, surgió un fenómeno político que no pretende administrar el Estado, sino destruirlo; ya que prioriza demoler sobre construir”.

“El Gobierno local propone dilapidar 1.800 millones de pesos para tapar los cimientos y abandonarla definitivamente; un acto que refleja, sin dudas, un fracaso como sociedad. La obra es necesaria. Es mejor invertir en construir que en demoler”, dijo Pinedo.

El arquitecto reflexionó que “para la municipalidad la inversión podría ser mucho menor mediante la ejecución por administración, utilizando además maquinarias y personal propio”. “Esto reduciría la cifra, seguramente, a los $1.800 millones previstos para demoler y tapar. Hay que hacer el esfuerzo, afinar la propuesta, trabajarla con la empresa, gestionarla políticamente y elevarla a Nación, con la esperanza de que se comprenda el esfuerzo de la comunidad de Junín que no solo pide, sino que también aporta”, advirtió.

En tanto, para el empresario Ricardo de la Fuente, “no hay que tapar con tierra lo hecho” porque “no tiene lógica ni sentido común”, por lo que opinó que “hay que continuar la obra”.

Para de la Fuente, tener la ciudad cortada en dos “es un pecado mortal”. “Nuestros dirigentes no tienen creatividad ni voluntad para resolver el problema. No puede ser que las soluciones sean: o lo hace el Gobierno nacional, o no se puede hacer y lo tapamos con tierra”, cuestionó.

Un puente y en etapas

De la Fuente también sostuvo como opción posible “destinar mil ochocientos millones a avanzar con la obra”. “La obra cuesta entre cinco y seis mil millones de pesos. Mil ochocientos millones es el 30% de lo que falta para terminarla. Avancemos ese 30%, pongamos un puente a Bailey mientras tanto y con el dinero arreglemos las calles”, sumó.

Es por eso que el empresario también propone hacer un puente Bailey mediante la firma de un convenio entre el Ejército Argentino y el Municipio de Junín.

Un puente como el que propone ubicar de manera temporal de la Fuente, es una estructura portátil de acero que se utiliza en situaciones de emergencia. Se caracterizan por ser resistentes, rápidos de montar y fáciles de transportar.

El integrante de la Federación de Sociedad de Fomento, dijo que “no es algo que haya que comprar, ni una inversión que haya que hacer”, porque “haciendo un acuerdo entre el Municipio y el Ejército Nacional, se puede instalar el puente y resolver el tema de la conectividad, sin tapar con tierra y derrochar 1.800 millones de pesos”.

Luego, cuando se encuentren los recursos seguir la obra, su idea es que “el municipio ahorre el 5% del Presupuesto municipal de un año, y en dos, reunir el dinero para la obra”. Y sumó: “Mientras se resuelve la parte legal y después reclamemos a la Nación, se puede encaminar el puente a nivel tapando provisoriamente lo hecho. En una semana tenemos de vuelta comunicada la avenida Rivadavia”.

Además, aclaró:“Algún delirante entendió que lo que estaba proponiendo era un puente que pase por arriba y que los trenes pasen por abajo. No, la idea mía es que el puente tape solamente la parte que está intervenida”.

Ajustar el diseño

Con el afán de aportar un esbozo de posibles soluciones, Pinedo ha analizado el estado actual de la obra y concluyó que “la mejor opción es terminarla ajustando el diseño para hacerlo más económico y funcional, eliminando por innecesaria la New Jersey, las rampas en trincheras y la encrucijada sobre Jean Jaures”.

Lo que plantea es que "el Municipio se haga cargo de varias obras a ejecutar por administración, con aporte de materiales, maquinarias, equipos y personal propio, y otras mediante contratación de mano de obra". “Este sistema permite importantes ahorros, siempre que se elimine la intermediación, que incrementa considerablemente las imposiciones impositivas, los beneficios y los gastos generales”, demostró.

De esta manera –dijo el arquitecto- el Municipio se haría cargo de los siguientes trabajos: demoliciones faltantes, movimientos de suelos faltantes, pavimentos, desagües pluviales, señalización, relleno y compactación de circulaciones, equipos e instalaciones electromecánicas, obras de adecuación de la vía pública. 

Mientras, la empresa seguiría con los siguientes trabajos: seguridad y medio ambiente, obrador, interferencias, muros y pilotes, estructura de hormigón y barandas de circulaciones, puente ferroviario, estación de bombeo, proyecto ejecutivo. “Debe considerarse que el puente bajo nivel está emplazado en una arteria comercial, por lo que la propuesta no debe incluir obstáculos físicos que impidan la continuidad espacial”, comentó.

Para el arquitecto se deben evitar las circulaciones verticales en trinchera y crear espacios abiertos que permitan la continuidad visual y funcional entre ambos lados del puente, evitando crear áreas conflictivas o inseguras.

Además, remarcó que “los laterales de las veredas en pendiente deben permanecer a cielo abierto, con una suave inclinación que permita un impacto urbano positivo”. “La creación de un espacio parquizado potenciaría el eje comercial de la calle Rivadavia, logrando una continuidad con el sector central de la ciudad”, incorporó.

Con el actual proyecto, Pinedo advirtió que “persisten problemas como una encrucijada vial innecesaria y compleja con un acceso al puente desde avenida Rivadavia previo giro por calle Juan B. Justo”.

Y dijo: “La circulación peatonal sigue siendo problemática en ciertos tramos. Si bien la amplitud fue mejorada desde Barrio Belgrano, persiste el recorrido peatonal a nivel entre la calle Newbery y el puente, que termina en una rampa en trinchera. Este espacio continúa siendo un lugar que crea barreras visuales y, debido a su configuración, está destinado a convertirse en un basural”.

“El pasaje es angosto, carente de espacios abiertos, maltrata al peatón con un entorno que no favorece su circulación, su seguridad ni sus vistas. Se circula al borde de un precipicio de hasta cuatro metros, para luego descender tres metros por una escalera en trinchera y continuar por un pasaje estrecho. La misma situación sufren quienes deben descender por la rampa para discapacitados. Este recorrido es agobiante física y mentalmente, además de exponer a los peatones a la inseguridad y la suciedad. Nada tiene que ver con un paseo que integre el centro de la ciudad”, criticó.

Un fondo fiduciario

Desde la oposición, más precisamente los concejales de Unión por la Patria, presentaron una posible alternativa para darle respuesta a la problemática, la cual deberá analizarse si es viable o no.

Al respecto informaron que, en la reunión mantenida por la Comisión de Seguimiento de la obra, los concejales presentaron una propuesta que "se opone a la intención adelantada por Petrecca para tapar el pozo y retrotraer lo avanzado al punto 0".

Al respecto, el edil Gastón Bisio planteó que "existen métodos alternativos para financiar lo que resta de la obra hasta su finalización", y que "resulta mucho más costoso volver todo atrás que avanzar".

En tal sentido, el integrante del cuerpo deliberativo consideró que "si el intendente está dispuesto a utilizar mil ochocientos millones del presupuesto municipal para tapar la obra, también se puede contar con ese dinero para proseguirla". "Con lo cual, solo restaría conseguir el resto, unos seis mil millones. Parece una cifra inalcanzable, pero no lo es", anexó.

La idea es "contemplar un nuevo canal de financiamiento en pos de la realización de la obra y en contraposición de volver atrás destruyendo lo construido y condenar definitivamente la posibilidad de contar con esa arteria de tránsito subterráneo".

Es por eso que la propuesta contempla la creación de un Fondo Fiduciario mediante la colocación por oferta privada de títulos de deuda Municipal a través del Banco de la Provincia de Buenos Aires, colocando como garantía la coparticipación.

Un problema técnico

El abogado Orlando Pulvirenti, exconcejal de Junín (1993-1997), es especialista en derecho público provincial y municipal. Consultado sobre la realización del fondo fiduciario dijo que “es posible”, pero aclaró que “concretarse llevaría varios meses”.

El letrado advirtió que “primero es necesario obtener un análisis de la capacidad de endeudamiento”. Eso lo hace el Banco Provincia como agente financiero provincial. “Luego el Concejo Deliberante tiene que aprobarlo para que lo analice el Tribunal de Cuentas. Si da el visto bueno, el Concejo debe llamar a Asamblea de Mayores Contribuyentes para que, junto a los ediles, aprueben en forma definitiva esa ordenanza preparatoria”, explicó Pulvirenti.

Para el especialista en derecho público, realizar un fondo fiduciario “requiere de un proceso muy engorroso”. “Además hay un tope para endeudarse, en este caso, es un 25% de los ingresos corrientes. Luego ver de qué manera se asegura el repago de la deuda que se está tomando y es el agente financiero quien dice si estás en condiciones de poder hacerlo. Y finalmente el Tribunal de Cuentas tiene que dar el ok”, sumó.

Opciones propuestas para terminar la obra del paso bajo nivel de Rivadavia

Fondos nacionales

Esperar a que el Gobierno nacional retome los trabajos tal cual están proyectados, sin realizar modificaciones en la idea original y/o esperar a que la Justicia Federal se expida sobre el amparo presentado.

Abrir el paso

Utilizar mil millones de pesos del préstamo del Banco Provincia, más otros $800 millones para abrir el paso en Rivadavia, previa aprobación de la Justicia Federal para intervenir los terrenos del Estado nacional.

La obra en etapas

Que se usen los 1.800 millones de pesos para avanzar con la obra por etapas en un plazo de dos, tres o cuatro años. Mientras, continuar buscando alternativas desde el Municipio para abrir provisoriamente.

Instalar un puente

Conveniar con el Ejército Argentino el préstamo de un puente Bailey e instalarlo a nivel, donde hay construcciones realizadas para protegerlas, mientras se consiguen los fondos para seguir con la obra.

Modificar el proyecto

Reducir los costos del proyecto tal cual está ajustando el diseño para hacerlo más económico y funcional, eliminando la New Jersey, las rampas en trincheras y la encrucijada sobre Jean Jaures.

Fondo fiduciario

Conseguir los fondos necesarios mediante la colocación por oferta privada de títulos de deuda municipal a través del Banco de la Provincia, colocando como garantía la coparticipación.

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