RECONOCIDO KINESIÓLOGO DE NUESTRO MEDIO

Roberto Bay: “Soy un agradecido a mi profesión”

Hace más de treinta años que trabaja en el hospital. Tuvo su consultorio, pero lo cerró para ocuparse de otras actividades. Fue funcionario municipal y concejal. Está en su segundo mandato como presidente de la Caja de Kinesiólogos de la Provincia.

Antes de terminar la secundaria en el Comercial, Roberto Bay ya sabía que iba a ser kinesiólogo. Tal vez los diez años ligado al básquet, como jugador de Argentino, fueron el motor de esa decisión impulsada por su atracción por la rehabilitación de las personas.
No sin esfuerzo, estudió, se recibió e hizo una carrera que lo llevó, incluso, por caminos que ni se había imaginado, como la gestión pública en distintas áreas municipales, ocupar una banca en el Concejo Deliberante o, como lo hace desde 2017, presidir la Caja de Kinesiólogos de la provincia de Buenos Aires.

“Con sacrificio siempre se pueden lograr los objetivos”

Kinesiólogo
Llegar a la universidad requirió de un gran esfuerzo por parte de él y de su familia. “Yo vengo de un origen bastante humilde, mi mamá era enfermera y mi papá comerciante, y tengo un profundo agradecimiento a mi madre que trabajaba 16 horas por día para que yo pudiese estudiar”, explica Bay. Y agrega que, para él, “ese sacrificio siempre fue un motor para todo lo que vino después”.
Una vez recibido, se formó en kinesiología deportiva con Néstor Lentini y luego hizo la especialidad de Traumatología y Ortopedia.
Regresó a la ciudad y al año siguiente ya lo habían nombrado en el hospital, donde todavía sigue atendiendo. Posteriormente, ingresó como kinesiólogo del plantel profesional de fútbol de Sarmiento.
Permaneció siete años y luego fue convocado para ser el kinesiólogo en el club Argentino, donde estuvo una década, en un equipo que logró ascender desde el regional a la máxima categoría en pocos años, y en el que trabajó con los entrenadores Cristian Márquez, Adrián Capelli, Alejandro Lotterio y Eduardo Jápez.
Mientras tanto, siempre trabajó en el hospital y tuvo su consultorio en el Centro Modelo, que después trasladó a la Clínica Imec.

La política
Bay subraya que era amigo de Mario Meoni “de siempre”. En el año 2002, lo convocó para hacer un relevamiento de la realidad del deporte en Junín y, para la campaña electoral de 2003, lo sumó en la lista de candidatos a concejales en el puesto nueve, por el que seguro no iba a entrar. “Yo no tenía ninguna aspiración política ni estaba afiliado a ningún partido”, recuerda.
Cuando Meoni asumió como intendente, le propuso hacerse cargo de una subsecretaría que incluía distintas áreas, como Deportes, Turismo, Pesca, Juventud, Recreación. “Lo pensé un poco, pero Mario tenía una gran capacidad para convencer y era una persona extremadamente empática con todos, alguien muy querido”. Así fue que accedió y estuvo cuatro años en el cargo.
En 2007, Bay encabezó la lista de concejales y ejerció esa función por otros cuatro años. Y durante el tercer mandato de Meoni, estuvo a cargo de la Dirección de Salud Deportiva.
Finalmente, en 2015 decidió alejarse de la función pública. “Fue una decisión personal, porque estaba muy cansado”, asevera.

“Me parece increíble todo lo que viví, hice muchas cosas”

La Caja
En el año 2017, un grupo de colegas lo convocó para ser el candidato a presidente de la Caja de Kinesiólogos de la provincia de Buenos Aires. “Me llamaron por el perfil de gestión que yo tenía”, afirma.
La lista que encabezó ganó con el 65% de los votos. Como esta actividad le insume mucho tiempo, decidió cerrar su consultorio y se quedó solamente con el trabajo en el hospital.
Este año fue reelecto en la función, ahora con un acompañamiento del 75% de profesionales bonaerenses: “A su vez, este período exitoso me llevó a que me eligieran durante el último año como secretario general de la Coordinadora Provincial de Cajas, que lo hice hasta hace poco tiempo”.
Respecto de su tarea en la Caja, asegura que “es una responsabilidad enorme y un desafío muy interesante”.

“Vengo de un origen bastante humilde y tengo un profundo agradecimiento a mi madre que trabajaba 16 horas por día para que yo pudiese estudiar”.

Balance
Bay sostiene que nunca dejó el hospital “porque es el lugar donde uno devuelve un poco lo que le dio la profesión”.
Y, según dice, la profesión le dio mucho: “El hecho de ser un kinesiólogo relativamente conocido de Junín me llevó a los mejores lugares y todo el esfuerzo que ha hecho mi familia se ve reflejado ahí. Por eso, cuando hablo con jóvenes que están desahuciados o que no ven un horizonte, les digo que con esfuerzo y sacrificio siempre se pueden lograr los objetivos. Yo soy un ejemplo de eso, porque vengo de una familia humilde y, sin embargo, llegué a presidir la Caja de Kinesiólogos o encabezar una lista de concejales”.
Y al momento de hacer un balance, concluye: “Soy un agradecido a mi profesión. Tengo un apoyo familiar tremendo, con mi mujer, Carolina Espila, tengo tres hijos: Benicio, Beltrán y Amelia, además yo tengo a Maitena, y si uno no tiene una familia que lo sostenga para recorrer este camino, es imposible hacerlo. Me parece increíble todo lo que viví, hice muchas cosas, estuve en lugares diversos, la vida me fue sorprendiendo y me llevó a la municipalidad, al Concejo Deliberante, a la Caja, así que siento un tremendo orgullo y también un reconocimiento a los míos, a mi madre, mi mujer, porque tienen que ser personas muy particulares para acompañarte. Sin ese sostén, es mucho más difícil recorrer el camino”.

COMENTARIOS