El equipo de la app “Pide”.
El equipo de la app “Pide”.
EN BUSCA DE LA FELICIDAD

Venezolanos que están radicados en Junín crearon una app de delivery

La aplicación, llamada “Pide”, es similar al sistema de envíos de PedidosYa, pero funciona a nivel local. En total, unos 400 hermanos de ese país ya se encuentran radicados y trabajando en nuestra ciudad, cuando en 2018 eran tan solo 20.

Escapando de la violencia extrema, inseguridad, falta de empleo y medicamentos y de una dictadura disfrazada por una democracia, en la actualidad en Junín se encuentran radicados cerca de 400 venezolanos, cuando en 2018 eran alrededor de 20.
Uno de ellos es el diseñador gráfico, Kendel Martínez, quien, junto a su pareja Génesis Salas, llegó hace dos años a nuestra ciudad escapando de Caracas que, según dijo, es la ciudad más insegura del mundo.
En Junín lo esperaba un amigo, también venezolano, quien le consiguió un empleo en la parrilla La Carpa, pero luego se dedicó a hacer labores freelance.
Hoy, con su mujer, tiene una microempresa que produce arepas (El Rey de las Arepas). Además, junto a otros tres “paisanos”, creó una app móvil de delivery, similar a PedidosYa o Glovo, llamada “Pide” a la que se encuentran adheridos distintos comercios y locales gastronómicos de la Ciudad.
“Esta semana, ‘Pide’ está cumpliendo el año y ya hicimos una integración de varios comercios. A diferencia de PedidosYa, nosotros nos abocamos solamente a Junín: tenemos un servicio de atención en línea y hacemos el seguimiento de las órdenes”, afirmó Kendel a Democracia.
“Todo lo hicimos nosotros, los cuatro paisanos que estamos acá en Junín, desde la programación del software, el diseño y la publicidad. También, estamos trabajando con juninenses”, informó.
“Este proyecto nació acá y está totalmente adaptado a las condiciones de esta ciudad, por eso tiene más ventajas que otros, porque, además, nos abocamos a la atención directa e inmediata con los comercios y usuarios”, señaló.
“Somos cuatro socios. Estoy con dos venezolanos más que los conocí en la Universidad de Caracas, donde estudiamos juntos. Uno de ellos (Alejandro) me recibió hace dos años y al otro (Wanderth) lo recibí yo hace un año”, destacó.
“El restante es mi hermano que actualmente vive en Colombia, con quien estoy en contacto virtualmente. Es ingeniero en sistemas y programador y se ha encargado de darle la funcionalidad a la aplicación como tal”, subrayó.
Además, se encuentran trabajando Génesis Salas (novia de Kendel), Barbara Villamayor (pareja de Alejandro) y Melanie Barico (novia de Wanderth) quienes “hacen un trabajo increíble agilizando los pedidos”, sostuvo.
En relación al proyecto de las arepas, que tiene un año, Kendel explicó que “ha pegado muy bien acá en Junín y estamos muy contentos con el recibimiento del emprendimiento con el que estoy abocado netamente, que nos sustenta en el hogar con mi novia, que está estudiando en la Unnoba la carrera de gestión de pymes en el segundo año”.
“En este caso estoy con Génesis, el cocinero soy yo y ella me ayuda con la parte administrativa. Además me encargo del diseño y las compras. Teniendo estos dos proyectos, no asumo otras responsabilidades, porque no me doy con el tiempo”, afirmó.

“Junín es un paraíso”
“Acá en Junín las cosas han caminado bastante bien. Todos los venezolanos realmente consiguen trabajo, están bien, se van posicionando, estabilizando y alcanzando sus metas. Argentina es buena tierra: somos bien tratados, nos sentimos queridos de maravilla y tratamos de corresponderles a ustedes y portarnos de la mejor manera. Estamos más que agradecidos”, dijo Kendel.
“Para nosotros, Junín es un paraíso y lo digo con todas las letras. Acá sacas tu teléfono y tú hablas en la calle, algo que en Caracas es imposible de hacer ni un segundo. A la Argentina me vine por falta de trabajo, inseguridad y corrupción”, remarcó.
“Para este año, tenemos pensado traer a nuestros padres, para que ellos nos ayuden y puedan tener laburo y sostenerse. No es solamente traerlos, sino que ellos se sientan útiles también”, confirmó.
“Yo veo más fácil traerme a mi familia que me quedó en Venezuela, ya que si bien el país estaba en total deterioro, hoy está peor. Después de vivir acá en Junín, no quisiera volver a ver ese ambiente de inseguridad, exponiendo todo y a mi novia. Sabes, no me veo viviendo en Venezuela mientras siga este gobierno”, aseguró.
“Tenemos la fe de que pueda llegar a cambiar la situación, pero también sabemos que no es algo que va a suceder de hoy para mañana. Va a tomar su tiempo y siendo muy optimista van a ser muchos años”, explicó.

“Empezar de cero”
A los 20 años, Kendel se graduó la carrera de diseño gráfico y desde ese entonces trabajó en compañías de seguros y bancos en Caracas.
“La situación de nosotros en particular fue muy difícil. Yo ya tengo 32 años y allá en Caracas tenía una carrera profesional avanzada, con 10 años de experiencia en la parte de diseño gráfico y producción audiovisual que fue lo que estudié en la universidad”, indicó.
“Cuando uno tiene un camino hecho y un portafolio de trabajo en un lugar, la decisión es muy difícil. Es irte a un lugar donde nadie te conoce y tienes que empezar de cero haciendo cualquier oficio”, explicó.

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