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LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES FRANCESAS 2012

La Francia Fuerte vs. El Cambio

El próximo 6 de mayo, Nicolas Sarkozy y François Hollande, con los eslóganes “La Francia Fuerte” y “El Cambio”, respectivamente, se enfrentan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Se trata de una de las elecciones más polémicas de los últimos tiempos, que sin lugar a dudas marcará el rumbo de la Europa por venir.

La primera vuelta

Los candidatos Sarkozy y Hollande son los vencedores de la primera vuelta de las elecciones presidenciales que se realizaron el pasado domingo 22 de abril. En ella, resultaron en el primer lugar François Hollande (Partido Socialista, “PS”), con el 28,4% de los votos, en el segundo lugar Nicolas Sarkozy con el 27% de los votos (Unión por el Movimiento Popular, “UMP”) y en el tercer lugar, Marine Le Pen con el 18,2% de los votos (Frente Nacional, “FN”).
Desde entonces, los candidatos Hollande y Sarkozy se disputan los votos de la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, quien no ha instado a sus simpatizantes a votar a ningún candidato en particular.

Las propuestas

Los eslóganes sintetizan las propuestas de ambos sectores: la continuidad de una Francia Fuerte de centro derecha, encabezada por el presidente Sarkozy o el cambio socialista encabezado por el candidato Hollande. Pero, ¿cuáles son las propuestas concretas de ambos candidatos? He aquí una síntesis de los temas más controvertidos.

Deuda Pública

Sarkozy: Busca adoptar el pacto de presupuesto europeo (lo que incluye la adopción de la “regla de oro”), y regresar al equilibro de las finanzas públicas para el 2016, favoreciéndose de un crecimiento económico que llegaría al 2% en el 2014. Sus medidas se centrarían más sobre el gasto público que sobre los impuestos.

Hollande: Busca evitar la inscripción de la “regla de oro” en la Constitución, prefiriendo una ley de programación y regresar el equilibro de las finanzas públicas para el 2017. El crecimiento, en sus estimaciones, alcanzaría el 2% en 2014 y el 2,5% a partir del 2015. Sus medidas se centrarían más sobre la suba de impuestos.

Impuestos

Sarkozy: Se prevén medidas tales como la reducción de los nidos fiscales, aumento del impuesto a los dividendos y de la tasa de transacción financiera. Las multinacionales pagarán un impuesto mínimo.

Hollande: Las medidas apuntan a las empresas: un impuesto de 75% sobre ingresos mayores a un millón de euros, no habrá más exoneración fiscal en las horas suplementarias y las cotizaciones de jubilación aumentarán.

Gasto Público

Sarkozy: El gasto público aumentará el 0,4 por año, contra una tendencia de 2%. El estado perseguirá una política que evita que se reemplace un funcionario cada dos que se jubilen, salvo en el ámbito de la enseñanza primaria. La seguridad social impondrá bajas en los precios de los medicamentos.

Hollande: El gasto público aumentará un 1% por año. 60.000 funcionarios serán empleados en el sector de la educación nacional y se suprimirán 60.000 puestos en otros ministerios. Se propondrá la jubilación a los 60 años para los empleados que hayan cotizado por 41 años.

Crecimiento

Sarkozy: En contrapartida a la suba del IVA, se bajarán las cargas sociales. Una “Ley de Compra Europea” reservará los mercados públicos a las empresas que produzcan en Europa. La reciprocidad de condiciones comerciales se aplicará con los países no europeos.

Hollande: Busca agregar un capítulo de crecimiento al pacto de presupuesto europeo. Las ayudas públicas serán reservadas a las empresas que invierten en Francia, siempre y cuando estén ubicadas en el territorio francés y exporten. El financiamiento de la industria será abordado por un libro de desarrollo duradero.

Empleo

Sarkozy: Propone una reforma en la formación profesional que orientará los medios a los desempleados, quienes no podrán negarse a recibir formación. Los dispositivos se someterán a referendum. Para los empleados seniors, Sarkozy promete una baja de las cargas. Se prevén acuerdos con las empresas que podrán modificar los salarios y los tiempos de trabajo para mantener el empleo.

Hollande: Se contratarán 150.000 personas en el plan “empleos del futuro”. Se crearán 500.000 contratos de generación, con exoneración de cargas, que relacionan la contratación de un joven con el mantenimiento de un empleado senior. Se agravarán las condiciones de licencias colectivas en las empresas que produzcan dividendos.

Como se observa, Sarkozy busca continuar, con pocas modificaciones, con la política que está implementando hasta ahora, mientras que Hollande busca combatir la crisis con medidas más drásticas: un impuesto de 75% a quienes ganen más de 1 millón de euros anuales, un mayor gasto público y una política de estado más activa en la creación de empleo.
Hoy, el actual presidente y candidato por el UMP, Sarkozy, cuyas políticas, en especial las inmigratorias, lo vinculan con la derecha desde que ejerce la presidencia, ha ido a la “caza” de los simpatizantes de Le Pen. Para ello, los críticos alegan que ha “derechizado” completamente su campaña. “La Francia Fuerte” es el eslogan de una campaña que pregona una Francia que ofrece seguridad a sus ciudadanos (en momentos duros como los atentados de Toulousse), que no teme en reforzar sus políticas migratorias para la consecución de otros fines y que se orienta más a una política de déficit cero que concuerda con los consejos provenientes de Alemania.
Por el contrario, el candidato del socialismo francés busca cautivar los votos de los candidatos minoritarios más los votantes de derecha que no concuerdan con las políticas o la manera de conducirse del actual presidente. El eslogan “El Cambio”, parte de la premisa de que una Francia conducida como hasta ahora es una Francia que seguirá en crisis. Para sortear la crisis económica es necesario un cambio, un Estado más proactivo y más presente, en el cual una política de déficit cero no puede aceptarse si no viene acompañada de un capítulo que apunte al crecimiento.
Los franceses se encuentran frente a una decisión difícil: la continuidad o el cambio. En un clima donde, un 67% de los franceses está preocupado por su futura situación económica, el voto presidencial está, en una enorme medida, influido por el grado de impacto que la crisis ha tenido en los propios bolsillos de los votantes.

Las implicancias de esta elección

En Europa, no fue necesario esperar a los resultados de la segunda vuelta para que se sientan los efectos del altísimo grado de apoyo que la izquierda francesa logró en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En efecto, Hollande, en declaraciones emitidas el sábado 28 de abril, se alegraba de que la canciller alemana Angela Merkel, quien hoy guía los destinos económicos de Europa, haya aceptado la discusión del capítulo crecimiento en la próxima cumbre de líderes de la Unión Europea. En los dichos de Hollande, no fue necesario ganar las elecciones presidenciales, para que la canciller alemana, considere la victoria en la primera vuelta como una hipótesis suficientemente seria para cambiar toda la agenda europea. Según Hollande, si él triunfa, como lo indican los sondeos, la influencia será mayor, habrá negociaciones y habrá un pacto de crecimiento. La dicotomía es: la continuidad de una política de austeridad y déficit cero tal como es alentada hoy en día por la U.E. o una política de crecimiento impulsada por políticas de Estado.
El cambio de premisa parece depender del resultado de unas elecciones. He aquí la responsabilidad que hoy tiene el pueblo francés. Veremos si las previsiones se cumplen y si los destinos de la vieja Europa se enderezan.

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