Marta Bordón, pta. de la Sociedad de fomento del barrio El Progreso.
Marta Bordón, pta. de la Sociedad de fomento del barrio El Progreso.
REUNIÓN EN LA SOCIEDAD DE FOMENTO

Por robos reiterados, vecinos del barrio El Progreso reclaman mayor seguridad

Los vecinos convocaron a una reunión en la cual hablaron con Democracia sobre hechos de inseguridad en el sector. Expresaron su angustia por la situación que viven y reclamaron respuestas.

Vecinos del barrio El Progreso se reunieron ayer en la sede de la Sociedad de Fomento, cansados por los robos que, aseguran, sufren  en el último tiempo.

En las últimas horas pidieron una reunión con personal policial por los hechos delictivos en el barrio y levantaron firmas para enviar a las autoridades pertinentes. Personal de la Policía estuvo presente. Con visible preocupación, los vecinos hablaron con Democracia y expresaron su angustia por la situación que viven y por la que esperan respuestas. 

Al respecto, la presidenta de la sociedad de fomento, Marta Bordón, señaló: “He tenido reuniones con Seguridad. La Policía cumple, vienen, hay recorrido. La culpa es de los jueces y fiscales que los tienen dos o tres días, pero quedan libres. Deben dar respuesta para que vivamos dignamente”.

 

“No podemos estar viviendo así”

“Hace 37 años que vivo en el barrio, nunca pasamos por una situación así”, aseguró una de las vecinas y detalló uno de los robos que sufrió. “La primera vez que entró fue por el fondo de la casa del vecino. Yo estaba durmiendo, no lo escuché. Me llevó un montón de cosas”. Y como si eso fuera poco, contó que “entró una segunda vez. Quiso abrir una ventana de atrás y lo escuché, pero igual se llevó zapatillas, celulares, lo que encontró a mano”.

Con visible preocupación aseguró: “No podemos estar viviendo así. Tenemos que vivir enrejados. A la noche dormimos mal y no podemos salir a hacer un mandado si no tenemos todo cerrado porque ya esto es tierra de nadie. Quiero que alguien nos dé una solución, por favor”.

 

Una odisea

Uno de los vecinos, un hombre no vidente, vivió una odisea en los últimos días a raíz de los hechos de inseguridad que sufrió, con ladrones que se aprovecharon de su situación.

“Hace una semana entró por el ventiluz de mi casa y se llevó el teléfono”, se refirió al malviviente, quien luego, según detalló, intentó venderle otro teléfono, y junto con otra persona se aprovecharon para robarle nuevamente. “Cuando llego a mi casa no tenía la plata de la pensión, me faltó la tele, ropa, medias, zapatillas”, narró, cansado de la situación. Pero nada terminó ahí, sino que, luego, la madre de quien le había robado fue a pedirle dinero por sus cosas: “Fue a decirme que busque un prestamista para que me devuelva lo que me había robado, que eran 120 pesos de la pensión, y mientras ella me hablaba, me robaron otra tele que me habían prestado”.

“En tres días me hizo desastre, me arruinó. Vino Científica, dieron positivas las pericias. Tendría que estar detenido. Te da una impotencia bárbara. Te roba todos los días y lo largan, y pasa por tu casa como si nada. Es angustiante. Tengo que estar encerrado todo el día. Soy completamente no vidente y me agarró de punto”, cerró.

 

“Es agobiante”

Un joven vecino también contó su situación: “Entraron a mi casa por una reja, la rompieron y me robaron lo que encontraron: plata, camarita, las zapatillas. En esa misma semana me robaron de nuevo, pero esta vez me rompieron la puerta y me robaron el parlante, ropa, zapatillas, una tele. Recuperé algunas cosas. La policía hace su trabajo, pero él sigue como si nada”. 

Con mucha bronca por la situación, aseguró: “Yo tengo que laburar. Tengo que dejar a mi sobrina para que cuide mi casa. Andan robando casa por casa, no entiendo cómo estamos así. Trabajo para salir adelante, pero es agobiante”.

 

“¿Qué tengo que hacer?”

Otra vecina de muchos años en el barrio contó lo acaecido en su casa, hace días: “Llegué a mi casa, a las 2 de la mañana, abrí la reja y salió de adentro –el ladrón-. Me pegó con una cuchilla, todo encapuchado. Llamé a la policía y salió corriendo, pero  le saqué la bicicleta, lo agarré con un candado grande, le saqué un buzo. Y le entregué a la policía las zapatillas, porque entra descalzo a las casas”.

Con enojo, contó que “al otro día vino a hacerme burla. Yo tengo un machete y me defiendo con el machete. Le pegué un machetazo. Y cuando salió mi marido, discapacitado, lo agarró a golpes, mal. Lo estropeó, tuve que llevarlo al médico”. Y como si nada, aseguró que “a los dos días lo veo acá, y ya me amenazó con que me va a agarrar a tiros la casa. ¿Qué tengo que hacer? ¿Me tengo que defender o ir a la policía?”, cuestionó abrumada.

 

“Ya no es vida”

“Estamos tan cansados que no sabemos qué hacer. Dormimos mal, estamos intranquilos. No podemos estar así. Ya no es vida. A mí me amenazó con que le iba a hacer daño a mi familia. Soy laburante, tengo hijos”, contó otra de las vecinas que participó de la reunión.

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El interés por el personaje