El problema de Argentina es económico; pero la solución es política
ENFOQUE

El problema de Argentina es económico; pero la solución es política

El problema de Argentina no es político.
Desde 1983, nuestros gobiernos son electos y deselectos: cuando pierden, se van. No hay golpes ni guerras. Y desde 2019, quienes no somos peronistas también completamos nuestros mandatos constitucionales.
Nadie teme por su vida si decide afiliarse a un partido o denunciar al gobierno – salvo, claro, en las provincias donde gobierna el mismo partido desde hace décadas. Pero en los últimos setenta y cinco años, Argentina es el país del mundo con más cantidad de defaults y recesiones, y con la inflación más alta y prolongada.
El problema de Argentina es económico. Pero la solución es política.
Se trata de romper el empate. Desde 1945, los sectores populares y las clases medias se enfrentan en un combate que ninguno gana. Los sectores populares reclaman justicia social; las clases medias, movilidad social. Los sectores populares defienden el valor del trabajo; las clases medias, de la educación. Los sectores populares son patriotas y nacionalistas; las clases medias, patriotas e internacionalistas. Pero ninguno logró imponerle al otro sus objetivos salvo por cortos períodos. Como resultado, todos perdimos.
Es hora de sentarse a la misma mesa y ponerse de acuerdo sobre el futuro. Necesitamos que sea distinto del pasado. Que sea mejor.
Pero la experiencia internacional enseña que los grandes pactos nacionales requieren partidos fuertes. ¿Los tenemos?
Ahí está el peronismo luchando contra sus fantasmas. De un lado, los sectores productivos que viven del salario. Del otro, los sectores privilegiados o excluidos que viven del subsidio.
Ahí está el PRO, dividido entre los sectores civilizados y los que creen que Trump fue demasiado blando.
Y acá está el radicalismo, eligiendo entre los apellidos del pasado y la renovación.
Mientras el peronismo, con los votos del Conurbano asegurados, puede ser conducido desde la periferia territorial del país, las fuerzas no peronistas necesitan construir liderazgos desde el centro. Así, desde 1983, sus tres presidentes provinieron de la Provincia o la ciudad de Buenos Aires: Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.
Con la crisis de 2001, el radicalismo perdió pie en esos territorios. Mantuvo sus valores y su organización nacional, pero careció de modernidad y de liderazgo bonaerense. Con Facundo Manes está a punto de recuperarlo.
Una Provincia que alberga al 40% de los argentinos, pero recibe el 20% de la coparticipación de impuestos. Una Provincia que hacina al 65% de sus habitantes en el 5% de su territorio, el Conurbano. Una Provincia cuya administración pública es un rompecabezas diseñado para impedir y atrasar. Una Provincia con la mitad de sus ciudadanos viviendo en la pobreza.
Buenos Aires necesita ser repensada. Rediseñada. Reapropiada por sus ciudadanos para que no la sigan gobernando los porteños, porque porteños fueron todos sus gobernadores en los últimos veinte años: Ruckauf, Solá, Scioli, Vidal y Kicillof.
Buenos Aires necesita la autonomía municipal que establece la Constitución Nacional pero niega la provincial. Los intendentes electos por el pueblo no deben seguir siendo mendigos de la burocracia platense. Cada municipio debe darse su carta orgánica municipal.
Buenos Aires necesita recuperar la educación pública. La Provincia de la que Sarmiento fue Director General de Escuelas debe volver a ser la locomotora educativa del país.
Buenos Aires necesita recuperar la salud pública. Los programas de vacunación no pueden someterse a unidades básicas y locales partidarios: la salud es patrimonio de todos los ciudadanos, no de las orgas oficialistas.
Buenos Aires necesita recuperar a la Unión Cívica Radical. Necesita al partido de las clases medias, de la movilidad social, de la educación de calidad, de la salud pública. Buenos Aires necesita un partido que la imagine como Mendoza para no terminar como Formosa. El futuro es Adelante, Buenos Aires.

(*) Politólogo. Candidato a convencional nacional de la UCR.

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