La Iglesia y “el grito del pobre”

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea, llamó a "escuchar el grito del pobre". En ese sentido, dijo que “para poder convertirse de verdad, vivir una evangelización nueva, es necesario escuchar el grito del pobre". Y agregó: "La liturgia del Adviento nos ayuda: `Tú que vienes a nosotros en cada pobre y enfermo, en cada hermano necesitado, en cada familia sin vivienda´".
En su reflexión para el segundo Domingo de Adviento, el titular del purpurado nacional insistió: "Si no escuchamos el grito del pobre, es imposible la conversión". Ojea también pidió "escuchar el grito del corazón, que se ha hundido en los valles del egoísmo y en las colinas de la soberbia".
Y concluyó: "Que podamos desde la soledad más profunda en que se encuentra gran parte del mundo en este momento oscuro de la historia de la humanidad, que podamos escuchar el grito del profeta, el grito del pobre y el grito del corazón, para poder sintonizar la realidad y abrirnos a la venida de Jesús".
El 54,3% de los menores de 14 años, alrededor de 5.900.000 personas, son pobres en la Argentina, según el relevamiento difundido en septiembre por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondiente al primer semestre del año. De ese total, el 16,6% integran el segmento de los considerados indigentes, es decir que sus familias apenas tienen ingresos para alimentarse.
Si bien los números son dramáticos, el dato representa una ligera caída de 0,4% con relación a fines de 2020, cuando había trepado al 54,7%. Asimismo, el porcentaje total de pobres para los grupos de 15 a 29 años se ubicó en el 48,5% y de 30 a 64 años es de 36,3%, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el Indec.
A nivel general, la pobreza fue del 40,6% de la población en el primer semestre, 1,4 puntos porcentuales menos respecto del semestre previo y 0,3 puntos por debajo en comparación con el primer semestre del año pasado (40,9%).

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