Una trayectoria de desarrollo exponencial que encuentra en Junín su presente y su correspondiente punto de partida. Tal es la síntesis de vida de lo que ha sido y es la biografía de Luis Linguido: un especialista en el mundo de la cirugía de tórax a nivel nacional y, a su vez, un experto en el adiestramiento de halcones.
En diálogo con Democracia, Linguido, recordó la infancia en el barrio Pueblo Nuevo junto a sus amigos; compartió cómo fue su formación en medicina en Buenos Aires; su paso por España; y su consolidación como referencia en nuestra ciudad.
“Toda la vida viví en Pueblo Nuevo, en calle Italia y avenida San Martín. La infancia fue a dos cuadras del club Newbery. Paradójicamente jugué a casi todo menos al fútbol. Lo que más me gustaba era hockey sobre patines y llegué a ser federado”, introdujo sobre su infancia.
“En esa época, salías de tu casa y vivías con la puerta abierta. Nos la pasábamos en la calle y era todo más tranquilo”, contextualizó y valoró: “Mi padre y mi tío eran médicos cirujanos, mientras que mi abuela fue farmacéutica”.
Precisamente, a partir de tal afinidad de su familia con el mundo de las ciencias naturales, fue que, tras finalizar sus estudios escolares en el colegio San Ignacio, Linguido se abocó a su formación académica en medicina.
Medicina
“En principio me fui a La Plata en lo que fue el peor año de mi vida. Me volví a Junín y terminé el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En el 94 empecé la Facultad donde hice un grupo grande de amigos que aún sigo en contacto”, narró.
En torno a su afinidad con este campo señaló: “No sé por qué, pero tampoco tuve dudas de estudiar otra cosa. Siempre me gustó lo manual y tengo habilidad para ello. Lo quirúrgico me gusta y es parte de mi vida”.
Luego de ochos años de intensa preparación, Linguido continuó con su formación de posgrado en España. Allí tuvo pasos por el hospital universitario “Ramón y Cajal” de Madrid y el hospital “Virgen Macarena” de Sevilla.
Acerca de esta experiencia comparó: “Los españoles son desprolijos como nosotros. Allá está la seguridad social y es un sistema en donde no podés acceder como en Argentina.
Primero, te ve un médico generalista que, luego, te deriva. Por ende, es otro formato. No como en nuestro país que decís quiero ver un traumatólogo”.
Tras ello, Linguido regresó al país con un vasto conocimiento y comenzar su carrera profesional en el rubro con conocimientos en cirugía general y, específicamente, cirugía de tórax. En lo que hace a su identidad profesional, hizo mención a la figura de Luis Mainetti: un médico cirujano que lo supo apadrinar y guiar en sus años platenses.
De tal forma, con el paso del tiempo, Linguido, se volvió en un experto en el mundo de la cirugía tórax. “Abarca todo menos corazón y grandes vasos. Pueden ser fracturas costales, tumores, cirugía de los pulmones o la vía aérea”, explicó.
Fue así como logró ser miembro de la Asociación Argentina de Cirugía de Tórax. Sin embargo, en el 2009, decidió regresar a nuestra ciudad, consolidar su familia y darle continuidad a su trayectoria profesional. “Me incorporé a la planta de Sanatorio y, luego, fui presidente del directorio durante cuatro años”, comentó.
“Siendo médico volví a hacer algunas actualizaciones y cursos porque creo que es importante la formación continua. Uno va achicando el espectro de acción. Tengo experiencia en cirugía de tórax, cuello, abdomen y cuello uterino. Trato de mantener actualizado esos temas”, indicó y aclaró: “También he hecho cirugía de hígado, pero cuando tengo determinados casos que no son de mi campo los derivo”.
Escenario de la salud
Sobre el sistema sanitario, Linguido, opinó: “A las clínicas les cuesta mucho financiarse, nunca terminás de estabilizarte y los ingresos no alcanzan a cubrir los gastos. Las obras sociales con este sistema solidario no pueden pagar los valores del mercado”.
Siguiendo con su explicación metaforizó: “Un vehículo cuesta 20 mil dólares y vale eso. En el plano de la medicina es muy variable por distintos factores. Por ejemplo: trabajás hoy y las clínicas cobran a dos o tres meses. Entonces, cuando la inflación es alta, terminás perdiendo porque pagás los gastos al día”.
Sobre la importancia de nuestra ciudad en el plano de la salud comentó que “siempre tuvo una medicina de calidad. Es un punto de derivación de toda la zona. De tal forma, si bien tenemos 100 mil habitantes, el radio de cobertura es de 600 mil porque viene gente de Santa Fe, Córdoba, San Luis, La Pampa…”.
Como parte de su punto de vista describió: “Estamos cerca de Capital y es una ventaja y desventaja. Tenés acceso rápido a otros centros de mayor complejidad y también nos formamos en esos centros. Tenemos la misma tecnología”.
“Obvio que siempre se puede mejorar. El tema es que tienen que destinar los recursos hacia el sector que corresponde y no hacia otro lugar. A veces los recursos de salud se destinan para otros fines que no hacen a la cuestión y uno se indigna porque al paciente no le dan cierta prestación”, añadió.
Cetrería
Esta disciplina consiste en el arte de criar, domesticar y enseñar a los halcones. Precisamente, en lo que hace a este campo, Linguido se convirtió en una referencia en todo el país.
Acerca de la génesis de su vínculo con la práctica indicó: “Fue en mi época en La Plata cuando vi a una persona que estaba haciendo cetrería en una película. Cuando empecé no había mucho en Internet, no era como ahora que hay muchas plataformas. Conecté con foros de España que tienen muchísimas experiencias”.
“Es una actividad en la cual vos tenés que tener un ave y lo tenés que cuidar todos los días”, explicó y describió: “No es como el perro que le das una orden y responde. Al halcón no lo podes retar. Se llama refuerzos positivos y tiene mucha psicología. No lo podés tratar mal porque vuela y se va”.
Profundizando en la especificidad de los halcones señaló que “ellos te toman como un compañero de sustento, pero no como un amo. Tienen su vida y mentalidad propia. Tenés que ser muy paciente para entrenarlos”.
Sobre el placer que encuentra en esta disciplina opinó: “Uno está en contacto con la naturaleza. Ver volar al halcón y caminar en el campo. Es lindo verlo tomar altura y que se desenvuelva en el aire”.
A tal punto se extendió la pasión de Linguido por la cetrería que llegó a integrar la Asociación Argentina de Cetrería como socio y, luego, ocupar un cargo como el de secretario.
Como uno de los hitos alcanzados en el marco de su gestión, se encuentra la consolidación de la Federación Internacional de Deportes y Carreras de Halcones (IFFSR) en la que Argentina es el único país socio fundador de América.
“En Medio Oriente es parte de su vida. Haber estado ahí cuando se llevó a cabo la firma de la conformación marca un antes y un después. Es un cambio en mi vida como cetrero. Estás con la gente que vive con la cetrería”, compartió.
Y contextualizó: “España también tiene mucho. Los orientales han evolucionado y hoy son más abiertos y toleran más el turismo. Son muy hospitalarios y, cuando hemos ido, nos han tratado de primera”.
Más allá de las barreras geográficas e idiosincrasias, la pasión por la disciplina es la que une a las diferentes personas. “Es un estilo de vida ser cetrero. Soy médico por vocación y cetrero por elección”, manifestó Linguido.
Cierre
Las facetas como cetrero y médico convergen en la identidad de Linguido. Sin embargo, el puntapié inicial de toda su historia fue su profesión. “Si vuelvo atrás en mi vida y tengo que elegir otra carrera, vuelvo a elegir medicina. Estoy conforme con mi vida, mi familia y lo hecho.”, dijo.
Al hacer un balance de su carrera expuso: “Me gusta todo. Tengo pacientes que terminan generándose una relación de amistad; vocación para ayudar y resolver; y me gusta lo quirúrgico. Es de todo un poco”.
“No es por una sola cosa, sino todo el combo. Hay días que digo ‘no quiero más, estoy cansado’. Al otro día, te levantas, te olvidás de la mala pasada y seguís”, añadió.
Sobre la medicina valoró: “No es una ciencia exacta. Hay sinsabores como las cosas que se viven en la posterapia o en la internación y la Facultad no te prepara para esas cosas”.
Finalmente, al hacer referencia al punto de partida y donde se encuentra actualmente, como es nuestra ciudad en su biografía, concluyó: “Junín es mi ciudad y era probable que volviera en algún momento. Le dio todo a mi familia y a mí. Es donde quiero estar”.
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