Inseguridad: ni Disney, ni Rosario
OPINIÓN

Inseguridad: ni Disney, ni Rosario

Varios vecinos preguntan qué hay de cierto con esto “de los robos”. Los invade cierta disociación de escuchar voces en los medios con la cotidianidad de vivirlo como algo distante y, en algún caso, como ajeno. 

La sucesión de hechos en tan poco tiempo dispara dudas de toda índole. ¿Los patrulleros patrullan o desfilan? ¿La Justicia sigue con la puerta giratoria? ¿Los funcionarios trabajan?

¿Hay zonas liberadas? ¿Es casualidad tanto en tan poco tiempo? ¿Si alguien dice públicamente que hay treinta escruches por semana muchos pensarían dónde estamos parados? 

Bueno lo primero que diría que antes no era Disney ni ahora es Rosario.

Lo segundo es que no se puede caranchear con este tema. Es muy sensible para que aquellos que tienen compromiso y responsabilidad lo sitúen como bandera de campaña o con la intencionalidad de sacar rédito. La inseguridad es un ítem que está a la par o un escalón menos que la inflación en la consideración de los ciudadanos.

Así figura en todas las encuestas que circulan, Junín no es una isla, pertenece a la provincia de Buenos Aires y, a su vez, a un país que mejor no recordar las variables económicas, y sociales. La problemática tiene varias aristas, desempleo, planes, droga, dinero. No es un tema tan fácil de solucionar.

Hay condiciones estructurales que hacen que sea de difícil resolución, también hay un sistema viciado que ya hemos naturalizado de pasarse la pelota de uno a otro. Eso impacta en el cuerpo social y crece la fantasmática de sentirse desamparado como ciudadano. 

Hay que ser sincero y decir que esto no lo soluciona una sola persona, por lo tanto, no hay que caer en el culto al individualismo ni pensar en un mesías, se trata de articular las distintas fuerzas y trabajar en equipo, aunque parezca una simplificación se trata de eso. No se trata de carpetazos ni de resucitar el observatorio de seguridad que era manipulado a más no poder en sus estadísticas. 

Escuché un dirigente también decir que los índices económicos han mejorado y no se puede atribuir a eso. Parece cómico, pero no lo es. Hay que avisarle que la mayoría de la población no llega a fin de mes y que por ejemplo en el Coto de Tigre se presentaron 700 jóvenes para conseguir trabajo.

Por eso digo el problema es más abarcativo, liberación de presos, fronteras inexistentes, fácil circulación de drogas etc. No somos el Conurbano y tenemos que generar las respuestas para no serlo, aquellos que agiten malos presagios que sepan que la gente no tolera más que jueguen con su tranquilidad y la de sus familiares. Hasta el más ingenuo se pregunta si es casualidad esta ola de hechos tan masivos en el inicio de la campaña electoral.

Sembrar caos cosechar tempestades. Hay que dirimir diferencias en otro plano, el que brinda la democracia. Insisto, no se puede generar inseguridad en la cabeza de los vecinos, para que la psicosis se generalice y los delincuentes saquen más ventaja de la situación.

La gestión del intendente le ha dado una importancia superlativa a la seguridad, por convicción y otro tanto porque la ciudad venía de transitar tiempos difíciles con muertes sin resolver y la quema del palacio municipal. No podemos permitirnos volver para atrás.

Tal vez llegó la hora de descentralizar y dar las herramientas necesarias para poder enfrentar algo que nos duele a todos por igual.

Entonces no somos Disney porque estamos dentro de la provincia de Buenos Aires, pero tampoco somos Rosario donde sabés que salís y no sabés si volvés. Cuidemos lo logrado y estemos atentos como vecinos para colaborar en aras del bien común.<

Por Alejandro Franco: Dirigente de Encuentro Republicano Federal

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