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ROJAS

A 50 años del remate del Palacio San Jacinto de los Unzué

Se trata del casco de la Estancia del mismo nombre, que en su esplendor tuvo una extensión de 75 mil hectáreas en el Partido de Rojas, Provincia de Buenos Aires, y que significó un estandarte de la aristocracia terrateniente.

Se cumplieron 50 años del remate del Palacio San Jacinto, que precedió a su demolición, casco de la Estancia del mismo nombre de la familia Unzué, que en su esplendor tuvo una extensión de 75 mil hectáreas, en el Partido de Rojas, Provincia de Buenos Aires, y que significó un estandarte de la aristocracia terrateniente.

María Unzué de Alvear, conocida en la alta sociedad porteña como "la Beba Alvear", heredó de su padre, Saturnino Unzué, la Estancia San Jacinto, que se encontraba en el distrito de Carabelas, en el partido de Rojas. Unzué era un próspero comerciante en Buenos Aires y en 1850 ya había comprado tierras en Mercedes, pero en 1851 cuando el General Justo José de Urquiza organizaba el Ejército Grande para derrocar a Juan Manuel de Rosas, buscaba recursos para fortalecer a sus tropas y ese dinero lo iba a destinar a pertrechos, por lo que Saturnino le hizo un suculento aporte.

El 3 de febrero de 1852 en la Batalla de Caseros, Urquiza logró efectivamente derrotar a Rosas y en 1855 el caudillo entrerriano le entregó a Saturnino Unzué, en pago por lo prestado, unas 30 leguas cuadradas de tierra, equivalentes a unas 75.000 hectárea, en la zona de Rojas, convirtiéndolo en un próspero hacendado con la explotación agrícola y ganadera. Cuando Saturnino Unzué falleció en 1886 (a los 60 años), también había realizado aportes a Julio Argentino Roca para su avanzada sobre la zona sur del país, conocida como Campaña del Desierto, por lo que su patrimonio se había enriquecido, además, con una nueva entrega de tierras en reconocimiento. Así fue como los Alzaga Unzué se convirtieron en los más grandes terratenientes con unas 500 mil hectáreas de campo.

Fue entonces que la Estancia San Jacinto quedó en manos de su hija María de los Remedios Unzué, una muchacha que, por entonces, tenía 25 años.
Con todo, un año antes había contraído matrimonio con Ángel Torcuato del Corazón de Jesús de Alvear Pacheco (hermano de quien fuera el presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear), de quien quedó viuda en 1905. El patrimonio acumulado la llevó a ser considerada la mujer más rica de la Argentina.

Hace exactamente 100 años, en 1920, la Beba Alvear le encargó el diseño y la construcción del Palacio San Jacinto al arquitecto francés Louis Faure Dujarric, que plasmó el palacete en un estilo normando francés, con un centenar de habitaciones a las que se accedía moviendo lustrosos picaportes enchapados en oro, majestuosas arañas colgantes, muebles importados de Francia, adornos, refinadas porcelanas Sevres, estatuas de bronce, vidrios artísticos de Nancy, y muchísimos cuadros de diferentes artistas que ubicaron a la Beba como una verdadera mecenas.

"El Castillo", como lo denominaban los lugareños, estaba dividido en dos alas desde el eje que señalaba la imponente entrada principal: los testimonios de la época aseguran que impresionaba por su lujo bizantino, y las reuniones sociales que en él se desarrollaban marcaban la agenda de entonces, ya que por la extensa estancia pasaban tres líneas del Ferrocarril (San Martín, Belgrano y Urquiza) y fue visitado por ilustres personalidades como los presidentes argentinos Marcelo Torcuato De Alvear (cuñado de la propietaria) y Agustín P. Justo, y Manuel Ferraz Campos Salles, mandatario de Brasil.

En "El Castillo" fue filmada la película "Fantoche" (1957), protagonizada por Luis Sandrini y Beatriz Taibo, y todo su esplendor quedó plasmado en el celuloide en blanco y negro.

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