El descuido legislativo de Cambiemos que  le metió ruido a una relación clave de Vidal
TRASTIENDA POLÍTICA

El descuido legislativo de Cambiemos que le metió ruido a una relación clave de Vidal

El oficialismo provincial está sacudido desde hace semanas por un fuerte debate intestino, que no ha trascendido demasiado más allá de ciertos despachos.
Tiene que ver con la reciente media sanción que la Cámara de Diputados bonaerense le dio a un proyecto de la oposición, muy resistido por funcionarios de María Eugenia Vidal y también por ella misma, que estipula la modificación de la Ley de Educación Sexual Integral en vigencia. Reproches y chicanas se cruzan desde hace tres meses entre el Poder Ejecutivo y miembros de Cambiemos en el Legislativo.
Según fuentes oficiales, el proyecto en cuestión reviste ahora el estatus de “freezado” en la Cámara Alta, donde el oficialismo cuenta con números holgados. Es lo mismo que decir que probablemente nunca se convertirá en ley.
Es muy curiosa la parábola de esta norma maldita, incómoda, que le terminó generando a la gobernadora un entredicho serio con dos sectores religiosos de enorme presencia en el Conurbano bonaerense, con quienes selló una suerte de alianza para contener conjuntamente la difícil situación social en los barrios más humildes y postergados: los obispos católicos y las iglesias evangélicas.
Veamos. A principios de junio pasado, la Legislatura aprobó una reforma que permitiría eliminar componentes impositivos municipales de las tarifas de los servicios públicos, de manera que el vecino pague un 6% menos de luz y un 4% menos de agua. Antes, buscando un efecto similar, se había eliminado la presencia de tributos provinciales de las boletas.

Según fuentes oficiales, el proyecto en cuestión reviste ahora el estatus de ‘freezado’ en la Cámara Alta, donde el oficialismo cuenta con números holgados. Es lo mismo que decir que probablemente nunca se convertirá en ley.

Era una época de fuerte discusión a nivel país por el alza generalizada de las facturas que llegaban a los hogares.
Cuando el proyecto de retoque de esos impuestos pasó por la Cámara de Diputados, el oficialismo –apurado por la exigencia de celeridad que metía Vidal debió recurrir a todos sus oficios negociadores para lograr la aprobación rápida. Y como parte de las “concesiones” que hizo aceptó que se aprobaran, en trámite exprés, algunas iniciativas promovidas por la oposición que, en otras circunstancias, seguramente se hubieran analizado con más profundidad.
En el paquete que se votó por unanimidad y “casi sin mirar” (el encomillado es de un legislador amarillo) estaba la nueva Ley de Educación Sexual Integral, que propone modificar la actual, cuyo número es 14.744. Fue presentada por el diputado del Frente de Izquierda y los Trabajadores, Guillermo Kane.
El proyecto tiene 9 artículos. En el 2º, propone una modificación para que quede redactado así: “Todos los educandos y educandas tienen derecho a recibir educación integral científica, laica y con perspectiva de género en los establecimientos públicos, de gestión estatal y privada”, que dependan de la Provincia.
En el 3º habla del organismo de aplicación de la ley. Y estipula un abanico notable de integrantes, incluidos los alumnos y gremios. “Dicho Organismo de
Aplicación estará conformado por una comisión integrada por representantes de la Dirección General de Cultura y Educación, centros de estudiantes de las escuelas secundarias e institutos terciarios, sindicatos docentes, representantes de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual y de género”, dice.
Entre otros aspectos disruptivos, el proyecto también especifica que la educación sexual debe abordarse desde una visión crítica “a toda perspectiva religiosa, oscurantista, opresora, discriminatoria o explotadora”.
Apenas esta ley tuvo media sanción, voceros de varias diócesis y representantes de los evangélicos pusieron rojos sus teléfonos de tanto llamar a funcionarios de Vidal. Trascendió que el ministro de Gobierno, Joaquín de la Torre, cercano a la iglesia católica al punto que su primo, Nicolás Baisi, es obispo auxiliar en La Plata, fue una de las terminales de las quejas. El titular de Educación, Gabriel Sánchez Zinny, debió soportar más de un tono alto de voz aunque, en verdad, no tenía que ver con el tema.
Intramuros, desde el Ejecutivo llovieron facturas a más de un diputado de Cambiemos. Como a los titulares de la Cámara Baja y del bloque oficialista, Manuel Mosca y Maximiliano Abad, respectivamente.
O al presidente de la Comisión de Educación, Guillermo Castello, de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, que no encendió ninguna luz de alerta. Dicen en la gobernación que Vidal estaba en llamas.
Finalmente, la mandataria conversó el tema con los pastores evangélicos varias veces, incluido un encuentro del que participó Mauricio Macri y que generó un segundo dolor de cabeza por la filtración de un supuesto audio donde uno de los religiosos se jacta de su maniobra de presión. También habló Vidal con los obispos, incluso en el último encuentro realizado la semana pasada para analizar la cuestión social.
A todos les explicó que ni ella ni su gobierno tenían algo que ver con el tema.
Desde la izquierda, sensibilizada por el fracaso de la ley del aborto y con la idea de que también a nivel nacional se discutan cambios en la Educación Sexual, vienen denunciando un “lobby celeste” en la Provincia por la aparente intención de Vidal de dormir el polémico proyecto de Kane. Vidal, en tanto, hace silencio.

COMENTARIOS