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Se abre un nuevo plano económico

Todo indica que la economía está ingresando en un nuevo escenario, que se caracteriza por la indexación de los precios claves y la convergencia hacia un porcentaje inflacionario, alto y persistente.
Este año será el quinto en que sucesivamente los precios se ubican por encima del 20% anual (con la excepción del 2009), si se toma como referencia las estadísticas de las provincias que usan métodos de medición independientes del Indec.
¿Es buena o mala esta novedad económica?
¿La indexación también alcanza al dólar oficial?
Ningún proceso de indexación, promovido o de hecho es positivo para el crecimiento económico.
Es de alguna manera, la ausencia y fracaso de las políticas económicas y un sistema de supervivencia ante la persistencia de una inflación elevada.

Cotización del dolar

En cuanto al dólar, la principal novedad del nuevo escenario es, precisamente, que la cotización de la moneda norteamericana en pesos dejará de ubicarse como “ancla” de los precios, y pasará a ser (quizás) el punto de referencia, o el mecanismo de indexación al que recurrirán de facto los actores económicos.
Una versión oficiosa indica que el Gobierno aspira a que el año próximo todos los precios, es decir, salarios, dólar y productos básicos se ajusten a un ritmo del 20 por ciento. Esto por una razón sencilla y clara: los índices elaborados por el Indec carecen de credibilidad y, por tanto, de ejemplo para seguir.
En cuanto al dólar oficial, de haber variado 5% y 7% entre 2010 y 2012, pasará a un nivel de 14% este año (nótese que es el doble), pero hoy varía, tomando el último trimestre del año, a una tasa anualizada del 18%.
Mirando en perspectiva, y conociendo el fuerte deterioro de la paridad real y que la cotización del dólar está hoy con retraso (dependiendo de los economistas o estudios, estaría cerca o similar a la época de la convertibilidad) la decisión oficial de dejar de usar como “ancla” de la inflación al dólar y ajustarlo de manera más lógica con la evolución de los precios internos, parece una buena medida de política económica.
Aunque esta situación no resuelve el problema de la inflación, al menos se evita que la acumulación de un retraso cambiario culmine en una devaluación más violenta o de fuerte magnitud.
Pero volviendo sobre la futura evolución del dólar oficial, si es que se cumple lo señalado más arriba, a partir del 2013 tendremos un sistema de correcciones que se ubicaría por encima del 20%.
Una versión oficiosa indica que el Gobierno aspira a que el año próximo todos los precios, es decir, salarios, dólar y productos básicos se ajusten a un ritmo del 20%. Este porcentaje se podría alcanzar con la “administración” de los precios y un acuerdo entre empresarios y trabajadores.
Este modelo, sobre el cual la administración cristinista realizó un intento fallido la semana que pasó, ya fracasó en el pasado y nada indica que vaya a tener éxito en el futuro.
El encuentro liderado por Guillermo Moreno con dirigentes de la UIA y de la CGT oficialista, apenas generó expectativas unas pocas horas.
Y sin margen para pactos o administraciones de precios, el andarivel de la inflación no se estancará en 20%.
Es bastante probable que se ubique mucho más arriba.
El nivel de la inflación hoy está en el orden del 25% y para el año próximo, los economistas no oficialistas hablan de un escalón más de suba. ¿28%?, ¿30%?
Es muy difícil de conocer en qué andarivel evolucionará la inflación, en particular porque en un proceso de indexación o alta inflación, cualquier escollo o dificultad impulsa hacia arriba los precios.
La apertura de paritarias y la división de la CGT no permiten más que imaginar demandas salariales en línea con las expectativas inflacionarias de la sociedad.

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