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CAMBIOS PRODUCTIVOS

La chaucha se comió a la espiga

El rendimiento y las mejores condiciones de comercialización de la soja desplazaron al trigo.

El trigo pintaba de dorado los campos argentinos algunos años atrás, pero bastó que apareciera la soja con sus altos rendimientos en cualquier condición climática y sus altos precios internacionales, para que el paisaje se pareciera definitivamente a un océano verde.
Fue así que la Argentina pasó de ser un país triguero a sojero ya que "a medida que van pasando los años, los productores cada vez siembran más soja en detrimento del resto de los cultivos", según el analista agropecuario Alejandro Ramírez.
"No tan sólo en las zonas aptas para esta oleaginosa, sino también se está sembrando (soja) en las regiones marginales, donde existen muchas posibilidades de que los rindes no sean los mejores, la calidad comercial sea inferior o directamente fracase la cosecha", señaló.
No obstante todo esto, el productor "se arriesga" a seguir "intentando sembrar el oro verde", expresó Ramírez al recordar los conceptos de un productor bonaerense de Bragado: "con el trigo pierdo, con el maíz cambio la plata, con la soja gano dinero. ¿Qué querés que siembre?".
El experto señaló que no hay que olvidar "que el hombre de campo es un empresario que invierte dinero para intentar ganar plata y busca continuamente qué es lo que le puede llegar a redituar ganancias sobre su inversión".
"Vemos como con el trigo, la Argentina ha perdido competitividad en el mundo, perdiendo mercados que costó años obtenerlos, bajando la calidad de nuestro cereal y principalmente el volumen cosechado", añadió.
Canadá y Australia por ejemplo tienen cosechas por encima de las 25 millones de toneladas cada uno, "en tanto, nuestro país no puede sobrepasar las 12 millones de toneladas".
"Al escuchar los discursos de los políticos de turno, siempre manifiestan que no podemos seguir "sojizando" la producción granaria de nuestro país. Pero todas las medidas que se han tomado en los últimos trece años, fueron para ir hacia ese rumbo. Soja, sobre soja, y más soja", advirtió el especialista.
Ramírez se mostró preocupado porque la oposición habla sólo de bajar las retenciones al trigo que están en el 23%, pero no consideran los verdaderos motivos por los cuales los productores no siembran el cereal.
En cambio, ponderó como factores importantes "la continua intervención del mercado generando falta de transparencia en los precios, el manejo de los valores por parte de los exportadores y molineros, la imposibilidad de vender al extranjero libremente el saldo exportable".
"Todo esto es lo que hace que los precios estén deprimidos, no coincidentes con la realidad de los mercados internacionales y genere que la siembra y cosecha del cereal sea un pésimo negocio", agregó.

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