Lionel Messi, crack argentino en el Barcelona.
Lionel Messi, crack argentino en el Barcelona.
OPINIÓN

El dinero no es todo

Puede ser el dinero que compra estrellas, pero también las ideas que definen el juego. Y también puede ser el jugador único. Y el azar. Fútbol Siglo 21. Hablamos de la extraordinaria definición de los cuartos de final de la Champions. De Leo Messi, por supuesto, pero también de la idea del Ajax, y las identidades poderosas de dos técnicos extranjeros que sacuden cada uno a su modo a la millonaria Premier League: Mauricio Pochettino en Tottenham y Jurgen Klopp en Liverpool. Igual que la sacude Pep Guardiola, hoy sin embargo expuesto porque los millones de Manchester City se revelan insuficientes para dominar en Europa. Parecido a la Juventus que fichó a Cristiano Ronaldo. El dinero jamás será todo. Y, la Champions lo confirma, tampoco el VAR será la verdad.


Es cierto, Messi parece más enchufado que nunca. El equipo acompaña y Barcelona asoma favorito para recuperar el trono. Pero es un Barcelona distinto al que asombró con Guardiola. Acaso jamás volveremos a ver un equipo como ese. Porque, además de Messi, estaban Xavi e Iniesta y Guardiola -basta repasar los videos- hacía que esa orquesta sonara perfecta. Ernesto Valverde, hoy DT de Barcelona, dijo que Pep sigue siendo el mejor técnico del mundo. Su Barcelona es más utilitario. Si gana, dirán que supo adaptarse a los tiempos modernos. Si pierde, que perdió por no haber respetado la identidad de Barcelona. Aquella que refundó Guardiola. El DT catalán dirige hoy a un equipo que invirtió 900 millones de euros en fichajes en las últimas cinco temporadas. El doble que su verdugo. Con todo su dinero dedicado al nuevo estadio, el Tottenham de Pochettino ni siquiera compró un jugador el último año.
Con menos dinero que los seis principales clubes ingleses, Pochettino ocupó siempre puestos europeos en estas últimas cinco temporadas. Y lo hizo reforzando orgullos de formación y pertenencia, novedoso desafío en una Liga como la inglesa, dominada por la chequera. Toda la prensa española resalta su declaración cuando le preguntaron si haber eliminado al City era la mayor emoción de su carrera y respondió que no, que su mayor emoción fue haber salvado del descenso al Español, donde comenzó su carrera como DT del equipo femenino. Paradójico que sea un argentino quien hable de sentimientos y emociones en la Premier. Liverpool tiene más dinero que Tottenham, pero también Klopp trabaja como pocos ese sentido de comunidad. Ambos forman con Guardiola la mejor sangre nueva de la Premier League. La decisión de que no sean solo los millones los que definan el juego. Sino también una idea.


El ideólogo más reconocido de esta era moderna es Guardiola. Y no solo por los seis títulos que ganó en su debut como DT de Barcelona. Y por la posible octava Liga nacional que podrá ganar en diez años como DT. Sino también porque sus equipos, más allá del dinero, tienen su sello indiscutible. Elevó a Barcelona a los niveles más altos de lucimiento colectivo y lo mismo hizo luego con Bayern Munich y Manchester City. No le alcanzó, eso sí, para volver a reinar en Europa. Sumará ocho años ausente de la final. Es cierto que el City le dio a él 600 millones de euros para fichar. Pero pocos recuerdan que, en ese mismo período de tres años, Barcelona gastó 613 millones, Juventus 617 y PSG 634. ¿Y no cambiarían los discursos hoy críticos hacia Pep si el Kun Agüero hubiese anotado el penal que falló en la ida y si el VAR del gol clave de Fernando Llorente con ayuda de su brazo hubiese sido interpretado de otro modo en la vuelta?
Defendido con argumentos exagerados por muchos de seguidores, que poco menos le adjudican haber inventado el fútbol, Guardiola sorprendió al jugar la ida con un esquema mucho más cauteloso que su historia (¿había que sacrificar dejando en la banca a Kevin de Bruyne, su mejor jugador?) y poco pudo hacer luego en la revancha si su mejor zaguero del año (el francés Aymeric Laporte) regaló los dos primeros goles. Es una irreverencia decir que Guardiola solo pudo reinar en Europa por Messi. Hinchas de Bayern Munich y del City cantan que jamás vieron ganar a sus equipos al nivel que los llevó Pep. Es cierto, su juego de posesión fue superado en Europa por el estilo más directo de Pochettino y Klopp. Si gana otra vez la Premier, a Guardiola le quedará el consuelo de ratificar que sus equipos son más sólidos para dominar las competencias largas. Y siempre a partir de la pelota.
Acaso la renacida escuela del Ajax se acerque más al estilo Guardiola. Pero la del Ajax es una escuela que precede a Pep. Más aún, es una escuela que, en rigor, inspiró al DT catalán. Una escuela que se mantiene inalterable gane o pierda. Y sea local o visitante, como bien lo han sufrido Real Madrid y Juventus. Bloque, espacio y jugadores de características más ofensivas que defensivas, incluso en la última línea, decisión audaz del DT Erik Ten Hag. Ajax es el equipo que mejor está jugando en esta Champions. Y Messi, claro, es el mejor jugador. ¿Cabe acaso aún alguna duda? A sus 31 años, reconvertido a nueve, falso nueve, diez, falso diez, jugador de toda la cancha, goleador implacable, sigue haciendo su propio camino. Camino a la leyenda.

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