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La obra del Parque Lineal, que está por concluir, configura una de las intervenciones en los bordes del predio.
PROYECTO OFICIAL PARA LA PUESTA EN VALOR DE LOS TERRENOS QUE DIVIDEN A LA CIUDAD

Predio ferroviario: proponen espacios recreativos, comerciales y de viviendas

Desde el municipio sostienen que para que haya un proceso de verdadera integración deben estar cubiertas todas estas actividades. Las obras de esta primera fase apuntan a intervenir sobre los bordes, que están muy degradados, para luego seguir hacia adentro. Remarcan que será un plan desarrollado en etapas y que se completará luego de varios años de trabajo

Hace años que en Junín está en discusión cuál debería ser el mejor destino para reconvertir el predio ferroviario que divide a la ciudad. En torno a ese debate, Pablo Petrecca recogió el guante al asumir como intendente en diciembre de 2015 y desde entonces, la integración de esas cincuenta hectáreas al ejido urbano se convirtió en uno de sus ejes de gestión.
Una de las personas que más estudió y trabajó sobre la trasformación de este sector es la arquitecta Laura Franco quien, desde hace más de dos décadas y en diferentes cargos en la administración comunal, viene bregando por la puesta en valor de este espacio y hoy, como subsecretaria de Planificación Urbana y Patrimonio del municipio, trabaja en la concreción de un proyecto integral.
Según su análisis, se trata de un tema que no se resuelve rápidamente, sino que necesita una arquitectura de desarrollo, de gestión, y de planificación en etapas. Y en ese marco, ejemplifica: “Siempre digo que ahora vemos lo que es Puerto Madero pero ese proyecto empezó en 1992, es decir que pasaron más de 25 años y recién hoy se está trabajando en la integración de esa zona con el resto de la ciudad a través del soterramiento, es decir que son procesos largos y que requieren de una ingeniería de inversiones que tienen que ir compensando unos costos con otros y demás”.
Para Franco, en el ámbito local “lo bueno es que se están haciendo gestiones, que es siempre lo más complejo, y que el intendente continuamente está yendo al Ministerio de Transporte, al Belgrano Cargas, a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), como para poder ir avanzando en esto”.
En los últimos tiempos se logró que, al menos, algunas partes de esas tierras hayan sido cedidas en comodato. Estas zonas sobre las que el municipio ya está trabajando son algunos de los bordes del predio: una franja en Jean Jaures, entre Rivadavia y Primera Junta, el sector sobre Rivadavia en donde se está haciendo la Plaza del Andén, y el predio sobre Primera Junta en donde funciona el Complejo “Beto Mesa”, en el que se está construyendo, además, una delegación del registro civil –que se está terminando– y en donde se hará una unidad sanitaria y una dependencia municipal. Otro espacio cedido está en la Quinta Florida, en la calle Chaco, desde Primera Junta hasta Paso.

Integración
Una de las claves para desarrollar este espacio pasa por la integración. Los especialistas definen al trabajo que hay que hacer en el lugar como una intervención para optimizar su utilización y sus funciones, pero sin que pierda sus características. “Las acciones que se lleven a cabo deben mantener las particularidades del lugar”, señala Franco, para luego ampliar: “Toda intervención en un sitio histórico patrimonial, como es este, tiene que permitir leer esa configuración diferente que tuvo desde el origen. Hay que pensarlo desde la pieza histórica que se va a abordar y eso requiere verificar los diferentes conjuntos de edificios con valor patrimonial, identificar la relación de la pieza con el entorno y con los dintintos sectores de la ciudad, ya sea el barrio Belgrano, o Pueblo Nuevo –que es diferente–, o con el centro de la ciudad. También es importante la forestación que hay allí, así como los usos que se le va a dar”.
En ese sentido, el proyecto sobre la puesta en valor del predio ferroviario propone que sus usos sean diversos. “No se puede decir ‘que sea todo verde’, o ‘que sea una zona comercial’, o ‘que sea de uso residencial’, hay que ver qué finalidades se le puede dar de manera que se permita la habitabilidad y para eso tiene que haber de todo”.
Para ello, ya hay definidos lineamientos básicos que fueron señalados en el Código de Ordenamiento Urbano Ambiental, que deben ser tomados y respetados ante cualquier intervención que quiera hacerse. Esto surgió de diferentes procesos participativos y los lineamientos son lo suficientemente flexibles como para que sigan vigentes y puedan ser seguidos, independientemente de las diferentes coyunturas económicas, políticas y/o tecnológicas.

Qué se hizo y qué falta
Entre lo que ya está construido, el complejo Beto Mesa está en funcionamiento, el parque lineal de Jean Jaures y la delegación del Registro Civil son obras muy avanzadas, lo mismo que la limpieza y ordenamiento del sector de Chaco y Primera Junta, en la Quinta Florida. También está en obra la Plaza del Andén, y en poco tiempo comenzarán los trabajos para erigir un centro de atención primaria de salud y una dependencia municipal en el predio lindero al Beto Mesa.
Para seguir avanzando en otros lugares, es necesario abordar cuestiones técnicas ferroviarias. “La Cooperativa de Trabajadores existe y está trabajando en el lugar –explica Franco–, y también hay vías por donde pasan trenes y van a seguir pasando, y hay que resolver cómo nos vamos a relacionar con eso”.
En referencia a la cooperativa, señala que están armando, en conjunto, “algo muy lindo”, en la zona cercana a Rivadavia. Se trata de un museo, “con la locomotora que está allí y donde se van a poner otras máquinas”, en un espacio que va a estar conectado con el parque lineal.
Además, pensando en un futuro a mediano o largo plazo, no solo se piensa en espacios verdes y centros comerciales, sino también en viviendas: “Deben hacerse porque es la única forma de garantizar que la ciudad sea vivida las 24 horas. En los lugares del mundo en los que eliminaron las viviendas hoy están volviendo atrás esa decisión porque eso es lo que le da vida todo el día, porque si hubiera, por ejemplo, solamente oficinas, cuando cierran, éste se convertiría en un sector de la ciudad sin vida. Eso también forma parte de la integración, nosotros tenemos una ciudad con una mixtura de usos interesantes, no hay sectores muertos por las noches, y eso es importante y facilita la integración”.
Estas propuestas no están definidas concretamente, aunque sí hay lineamientos que se trabajaron en el Plan Estratégico del año 2000 y se retomaron en el Plan de Desarrollo 2016, en un trabajo conjunto con la Asociación de Arquitectos y otros actores sociales.

Complejidades
El tema más importante que impide avanzar con este proyecto de integración pasa por la titularidad de las tierras, que no la tiene el municipio, sino que le corresponde al Estado nacional. Apenas fueron cedidas algunas zonas en los bordes. Sobre el resto, se sigue gestionando, según informan desde la comuna.
Por otra parte, toda la margen sobre la calle Newbery –sin contar el comedor de la Unnoba y el espacio para los adultos mayores donde está el tejo– es un sector que le corresponde al Belgrano Cargas con su parte operativa y su playa de cargas. Para poder intervenir ese espacio es indispensable que la empresa se vaya, y esto solamente será posible si se lleva a cabo el proyecto para erigir una zona de actividades logísticas en las afueras de la ciudad, adonde podría mudarse el Belgrano Cargas.
“Esto es importante porque son dos cosas que se potencian entre sí, porque no es lo mismo una intervención con el área de cargas que sin ella”, añade la arquitecta Franco.
A eso hay que agregarle que está la playa de maniobras, que también debería ser trasladada de lugar.
En tanto, la Quinta Florida tiene un grado de complejidad y de ocupación menor, las edificaciones que hay ahí no tienen valor patrimonial y, salvo la parte que está utilizando el Belgrano Cargas, el resto lo tiene el AABE. “Estamos siguiendo las gestiones para poder avanzar en la intervención”, completa la funcionaria.

Cuánto se hizo
Si se toman las 40 hectáreas del predio que está entre Rivadavia y Primera Junta y las 10 de la Quinta Florida, y se analiza la intervención que se hizo, parecería no haberse producido un gran cambio.
Sin embargo, Franco cree que el impacto ya es –y va a serlo más aún– muy positivo: “Si uno lo observa en términos generales, sobre la cantidad de superficie, es poco, pero si se mira en cuanto a su impacto urbanístico, es mucho, porque uno de los principales inconvenientes que genera el predio ferroviario es la degradación de los bordes: mientras allí había una actividad que nucleaba a una gran parte de la población, más allá de los inconvenientes que generaba para la circulación en la ciudad, eso no molestaba, pero cuando esto empezó a declinar en su uso, se fue transformando en una especie de vacío, porque si bien quedó gente trabajando, la cantidad de obreros y de actividades es mucho menor y no llega a ser suficiente como para abordarlo en su totalidad, entonces, la degradación propia de los bordes termina generando una declinación del entorno inmediato. Empezar a tratar esto de los bordes para adentro, significa tener presente esta situación, y lo que hoy es un alambrado con una vereda –aun cuando se haya mejorado un poco y se le haya puesto más iluminación– no sería lo mismo si allí hubiera un espacio público que permita hacer una caminata en un ambiente agradable, o tomar mates y que los chicos puedan jugar. Por eso se trata de generar una situación más amigable con el entorno inmediato y con el uso que se le puede dar”.

Calles y cruces
“Es muy importante lo que ya se hizo y lo que se está haciendo”, insiste Franco, poniendo el acento en la concreción del parque lineal y la intervención que se haga a futuro en el borde de Jean Jaures, que va a permitir la generación de un espacio público con otras posibilidades de uso. “Inclusive mejorando el tránsito –puntualiza– porque va a haber una bicisenda y una de las líneas sobre las que estamos trabajando es que esta intervención actual no condicione el trabajo futuro, porque siempre se pensó que Jean Jaures pueda ser doble mano con un bulevar al medio, y lo que se está haciendo ahora no modifica eso. La idea es poder armar un perímetro del predio que siempre nos permita reconocerlo como pieza urbana diferente”.
Ante eso, surge el interrogante sobre la posibilidad de que puedan abrirse más calles para facilitar la circulación de un lado a otro. “Hoy es imposible pensar en otro cruce a nivel –responde Franco– porque está el Belgrano Cargas. Si eso no estuviera, habría que pensar qué calle se podría abrir, porque también hay una reglamentación que impide tener pasos a nivel muy seguidos, debe haber 600 metros entre uno y otro entonces, de acuerdo a esta normativa, se podría hacer solamente uno entre Rivadavia y Primera Junta. No obstante, cuando uno piensa esto de manera integral también debe tener en cuenta al peatón, y los pasos peatonales no tienen esta restricción, por lo que con ellos se podría empezar a caminar la ciudad de una forma más ágil”.

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