HISTORIAS DEL DÍA DE LA MADRE

Tiene un hijo con síndrome de Down y adoptó a otro con la misma enfermedad

Mariana Sánchez es la mamá de Álvaro e Ian Lafarge, ambos discapacitados, pero que gracias a su fuerza de voluntad y la lucha de sus padres lograron integrarse. Asegura que ser madre “es lo más maravilloso de la vida” y que pasará su día en su casa, con toda su familia.

Mariana Sánchez tiene 53 años y desde hace cuatro trabaja como empleada municipal. Está casada con Alberto Lafarge, de 47, y hasta hace once años tenían tres hijos: Leticia, hoy de 31; Daniela, de 26; y Álvaro, de 21. Pero en noviembre de 2004, decidieron adoptar a Ian, por entonces un bebé que padecía síndrome de Down y había sido abandonado por sus padres, ambos médicos, en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, pocos días después de su nacimiento.
El matrimonio ya sabía lo que era criar a un hijo con discapacidad. Álvaro, el único varón hasta la llegada de Ian, sufría la misma enfermedad, y la experiencia de su crianza había convencido a sus padres de que sumar a otro miembro a la familia era una excelente idea, además de un acto de amor.
Todo comenzó en agosto de 2004, cuando apareció un aviso en un diario que decía que había una beba en adopción, pero que por un problema de salud requería una intervención quirúrgica, antes de ser entregada a una nueva familia.
“Después de leer la publicación, le comenté a mi marido sobre pedir la adopción y nos comunicamos con el juez a cargo. Pero después nos enteramos de que ya había sido entregada a otra familia", recuerda Sánchez, al relatar su historia a Democracia.
Sin embargo, aquella primera desilusión dejó su lugar a la alegría por una nueva oportunidad, a los pocos meses. "En noviembre volvieron a llamarnos diciéndonos que había un bebé que necesitaba una familia, en la Clínica Suizo Argentina. Fue tremendo, porque prácticamente nos lo ofrecieron como si fuera una caja de zapatos", asegura.
Era viernes aquel el 26 de noviembre de 2004 cuando el pequeño, que sería bautizado como Ian, fue adoptado por el matrimonio, con apenas algo más de 23 días de vida. "Ya conocíamos lo que era criar a un hijo discapacitado, porque lo habíamos vivido con Álvaro. Para nosotros volver a ser padres era algo maravilloso, el regalo más grande que nos podía dar la vida", expresa Sánchez, y asegura que el desafío más grande de criar hijos especiales es el de lograr su integración.
“Los chicos no causan problemas, quienes sí lo hacen son las instituciones, que muchas veces se resisten a aceptarlos”, advierte. No obstante, a base de lucha y esfuerzo ha logrado superar las trabas establecidas. “Álvaro asiste a la Escuela Agraria e Ian a la Escuela Nº 35”, describe su madre, quien recuerda que su hijo mayor además es un jinete destacado y representa a Junín tanto a nivel nacional como internacional en equitación.

Almuerzo en familia
Mariana Sánchez no tiene hermanos, es hija única, pero logró formar una familia muy numerosa. Además de sus cuatro hijos, tiene dos nietas: Clara, de 5 años, y Olivia, de un año y medio.
La celebración del Día de la Madre hace tiempo está planeada: la familia completa se reunirá este mediodía en su casa y compartirán el almuerzo. “Vamos a pasarlo todos juntos: mi marido, mis hijos, mis nietas y también nos acompañará mi mamá”, expresa, aunque no sin antes despejar toda duda sobre quién deberá hacerse cargo de la cocina. “Me toca a mí, por supuesto”, bromea.

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