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UN TEMA QUE ES SEGUIDO DE CERCA POR LOS PRODUCTORES AGROPECUARIOS

El estrés hídrico de los suelos, clave para la suerte de la soja en la Región

La extensa secuencia de días calurosos y lo desparejas que fueron las últimas lluvias causaron un impacto negativo en varios lotes de Junín y distritos aledaños. De todas formas, los especialistas opinan que la cosecha “puede llegar a ser muy buena”.

El tono no es de alarma ni mucho menos, pero deja flotando en el aire una preocupación que es compartida por decenas de productores agropecuarios de Junín y de distritos vecinos. “Si no se empieza a regularizar la lluvia en una semana, las consecuencias de la sequía se pueden hacer sentir a la hora de la cosecha”, dice Alejandro Barbieri, presidente de la Sociedad Rural de esta ciudad y quien resume el sentir de esos chacareros que prefieren ser cautos y esperar lo que propone el día a día climático.
Es más: ni los cuarenta milímetros que cayeron el domingo pasado ni la amenaza de lluvia que empezó a merodear ayer a la tarde sobre esta ciudad alcanzan para calmar la sed provocada por la sequía, a menos que en las próximas horas se produzca un cambio en el ciclo de precipitaciones y éstas aumenten su periodicidad, lo que sería óptimo para las necesidades de los cultivos, en especial para la soja.
Rosana Franco, presidenta de la filial juninense de Federación Agraria Argentina (FAA), dijo que la situación de los campos en el Distrito depende de la ubicación que tengan. “Por ejemplo, el domingo pasado hubo zonas en las que llovió entre treinta y cuarenta milímetros, una cantidad muy importante porque salvó a la soja de segunda, Pero hubo otros puntos, como la zona cercana a Agustina, donde cayeron diez milímetros y esos lugares siguen estando muy complicados. Ahí necesitan que esta noche (por anoche) llueva unos treinta milímetros sí o sí”, explicó la dirigente.
Franco señaló que “lamentablemente, al ser un partido tan grande, hay zonas que por ser más bajas no tienen problemas porque en el perfil está habiendo humedad, pero en otras partes no es así”. “Y no nos olvidemos que hoy (por ayer) tuvimos un calor extremo, una sensación térmica tremenda y los cultivos necesitan agua, así que si no llueve muchos lotes van a estar complicados”, añadió.
Ese diagnóstico fue compartido por el titular de la Rural juninense, quien consideró que “en la parte más medanosa del partido puede haber un estrés hídrico y en el resto estamos afrontando una seca bastante pronunciada, aunque me parece que todavía estamos en condiciones de que eso no afecte el rendimiento”.
“Tuvimos las napas muy altas por las inundaciones y si bien bajaron bastante, todavía se puede soportar. Creo que si no llueve unos cincuenta milímetros en los próximos ocho o diez días, ahí sí se complicaría en todo el partido de Junín, Entramos en tiempo de descuento. La soja está en pleno proceso de llenado de granos, así que es importante lo que ocurra con el agua y si ésta falta y continúan las altas temperaturas es un problema doble”, le dijo Alejandro Barbieri a Democracia.

“El agua es vital”
Aníbal Fernández, máxima autoridad de la Sociedad Rural de Lincoln, destacó que “la soja está muy linda porque hay mucha humedad”, pero advirtió que “es necesario que haya un corte para el calor infernal que está haciendo y que se produzca cierta regularidad en las lluvias”.
“Hoy nuestro partido está viviendo una situación muy distinta a la del año pasado, cuando las secuelas de las inundaciones impidieron que se sembrara buena parte de la superficie agrícola, así que si lo comparamos con eso hoy estamos en el paraíso. De todas formas, la producción entra en su fase más sensible y estas temperaturas no son lo mejor que les puede pasar”, expresó Fernández.

Buenas perspectivas
Por su parte, el ingeniero Juan José Cavo, ex jefe del Inta Junín, marcó que “el tema hídrico ha mejorado mucho” si se lo compara con el caos que provocaron las devastadoras inundaciones de mediados de 2015.
“No hay que olvidar que nosotros venimos de un invierno que trajo inundaciones y que complicó bastante la situación. El tiempo se ha ido regularizando de tal forma que solo quedaron algunos sectores bajos con pequeños problemas de agua, en el sur y en el oeste del Partido. En general el panorama es bastante bueno tanto en los lotes de soja como en los de maíz. Puede haber una muy buena cosecha de soja de primera y de segunda, al igual que de maíz”, indicó.
Cavo sostuvo: “Como estamos en febrero y hay una buena humedad en el perfil del suelo, las perspectivas son bastante buenas. No digo excelentes porque las inundaciones del invierno fueron catastróficas y algo de ese perjuicio todavía queda. Inclusive estaba faltando agua, hasta de las últimas lluvias, en diciembre y enero llovió muy poco, lo que contribuyó mucho a que se fuera el agua que había en los bajos”.
De todas maneras, advirtió: “Lo ideal es que el tiempo sea normal. Hay un promedio mensual de lluvias que evidentemente se ha alterado mucho, tal es así que en el invierno ha llovido como diez veces más que lo habitual, lo que altera tremendamente los resultados. Que en junio y julio hayamos tenido la caída de entre doscientos y trescientos milímetros fue una exageración”.
Para Cavo, esta campaña se perfila muy bien porque se han emparejado las rentabilidades de maíz, trigo y soja, “lo cual va a permitir que el productor haga una adecuada rotación de cultivos y de esa forma el sistema sea mucho más sustentable que lo que permite el monocultivo de soja. Por supuesto que esto va a depender de cómo evolucione la economía en los próximos meses”.
“En cuanto a rindes, al trigo le faltó calidad y no fue un año bueno porque los rendimientos fueron inferiores a lo que se esperaba, pero indudablemente el resultado económico del año se cierra en abril o mayo, cuando concluye el ciclo agrícola”, cerró.
Rendimiento potencial
de la soja en riesgo
El último informe de la Guía Estratégica del Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que en los lotes de soja, la combinación de las altas temperaturas y las escasas precipitaciones erosiona el rendimiento potencial del cultivo. “La calificación de regular a mala asciende a un 16% del área de soja de primera. Marchitamiento, baja altura de planta, pérdida de vainas, reducción del tamaño del grano, trips y arañuelas encienden la alarma de estrés hídrico en gran parte de la región núcleo”, indica el documento.
Los técnicos cuentan que las expectativas de rinde se recortan con el paso de los días y la ausencia de lluvias. La heterogeneidad de la condición del cultivo está marcada por la influencia de la napa, la calidad de suelo y el estadio fenológico.
Los lotes más comprometidos son aquellos grupos de madurez cortos ubicados en las lomas sin contar con la influencia de las napas. El rango de rindes estimados va de 25 quintales a 45 quintales por hectárea. “Puntualmente, la situación hídrica es realmente crítica en el noreste bonaerense, con expectativas de 23 quintales a 30 quintales por hectárea en soja de primera, 50 quintales en maíz temprano y acartuchamiento en maíces tardíos”, indica la Bolsa rosarina.
En las zonas más afectadas, como el norte de Buenos Aires, los rendimientos podrían caer a 23 quintales por hectárea.
El problema es que los fenómenos climáticos regionales no se acoplaron al flujo de humedad que ingresa por El Niño, y la racha de lluvias que se dieron hasta diciembre se cortó. “El agobiante calor combinado con lluvias pobres o inexistentes le dio un giro de 180 grados al escenario húmedo. El follaje viró a tonalidades castañas mientras las vainas se debilitan y caen”, cuentan los técnicos.
A pesar de esta coyuntura climática, los cuadros que están afectados por una sequía superficial pero con reservas hídricas en profundidad, en la napa, continúan en la lucha y mantiene las buenas perspectivas. El 47% de los lotes está fructificando y un 53% en llenado de granos.
“En cuento a las plagas, las orugas son escasas y le cedieron un humilde lugar a las chinches. Las arañuelas y trips son atraídas por la sequía del noreste bonaerense”, concluye el informe.

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