China puso en órbita el último satélite del sistema de geolocalización con el que busca competir frente al GPS
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China puso en órbita el último satélite del sistema de geolocalización con el que busca competir frente al GPS

Con el "Beidou" el gigante asiático quiere consolidarse como un jugador clave del sector, dominado hasta el momento por estadounidenses, rusos y europeos. Además de tratarse de un mercado que mueve miles de millones de dólares, se trata de un servicio esencial para los sistemas de defensa.

China lanzó con éxito este martes el último satélite en su propio sistema de geolocalización diseñado para competir con la red estadounidense GPS, en un paso importante en la carrera por la participación de mercado en el sector.
Las imágenes de la emisora estatal CCTV del lanzamiento, realizado en el suroeste de la provincia de Sichuan, mostraron el despegue del cohete, contra un telón de fondo de montañas exuberantes mientras un pequeño grupo de curiosos filmaba en sus teléfonos.
Completar la red satelital hace de China un jugador clave en el segmento de servicios de geolocalización, un mercado que mueve miles de millones de dólares.
Beidou -llamado así por el término chino para las siete estrellas más visibles de la Osa Mayor- pretende competir con el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) estadounidense, el GLONASS de Rusia y el Galileo de la Unión Europea.
“Creo que el sistema Beidou-3 en funcionamiento es un gran evento”, dijo a AFP Jonathan McDowell, astrónomo del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica. “Esta es una gran inversión de China y hace que China sea independiente de los sistemas estadounidense y europeo”, añadió.
China comenzó a construir su sistema de navegación global a principios de la década de 1990 para ayudar a los automóviles, barcos de pesca y buques cisterna militares a navegar utilizando datos de mapas de los satélites del país.
Ahora el servicio se puede utilizar en millones de teléfonos móviles para encontrar restaurantes, estaciones de servicio o cines cercanos y para guiar taxis. También tiene aplicaciones importantes en materia de defensa y en lo referido al guiado de aviones no tripulados y misiles balísticos y de crucero.
La cobertura proporcionada por Beidou, que ha estado en uso comercial desde 2012, se limitó por primera vez a la región de Asia y el Pacífico, pero el servicio mundial ha estado disponible desde 2018. El sistema funciona en una red de aproximadamente 30 satélites.
Según los medios estatales chinos, alrededor de 120 países, incluidos Pakistán y Tailandia, están utilizando los servicios de Beidou para el monitoreo del tráfico portuario, para guiar las operaciones de rescate durante desastres y otros servicios.
Según sus promotores, Beidou dispone además de un margen de desviación en la precisión de 10 centímetros, frente a los 30 centímetros del GPS. Expertos estadounidenses han reconocido que el Beidou, al haberse diseñado algunas décadas después del GPS, ha aprendido de la experiencia de éste y ha mejorado la precisión de la geolocalización.
La inversión estimada de China en el proyecto supera los 10.000 millones de dólares (9.000 millones de euros).
El lanzamiento del satélite Beidou-3GEO3 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Xichang se programó originalmente para el martes pasado, pero se retrasó por “problemas técnicos” no especificados, apuntó la agencia espacial de China.
El centro de control de Xichang confirmó el éxito de la operación tras el lanzamiento, que se produjo a las 9.43 hora local (01.43 GMT) a bordo del cohete transportador "Larga Marcha 3B".
“El satélite ha entrado en órbita y desplegado sus paneles solares. No hay ninguna anomalía, el lanzamiento ha sido un completo éxito”, aseguró durante la retransmisión el comandante Yin Xiangyuan, que dio la cuenta atrás previa al lanzamiento.
Unos segundos después, el jefe del centro de control de la misión, Zhang Xueyu, confirmó el “éxito completo” del lanzamiento, y extendió sus felicitaciones a todos los trabajadores que han participado en el proyecto.

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