Vidal: logros, críticas, y el futuro que asoma
ANÁLISIS

Vidal: logros, críticas, y el futuro que asoma

Hace cuatro años, cuando fue electa gobernadora, todo el mundo le decía a María Eugenia Vidal que iba a quedar en la historia. En su caso, el gran dato para la posteridad era que había destronado al peronismo después de casi tres décadas ininterrumpidas de gobierno. También, que era la primera mujer en sentarse en el sillón de Dardo Rocha.
Todo eso se lleva ahora Vidal consigo, a modo de cucarda.
En el entorno de la gobernadora admiten que ella siente que el único mandato que encabezó le quedó corto, que no pudo esculpir un verdadero legado, más allá de que se enumeran formalmente objetivos de gestión alcanzados. Eso es así, entre otros motivos, porque en el fondo el vidalismo siente que la reelección no fue posible no tanto por responsabilidades propias sino por culpas ajenas. En concreto: el sentimiento que impera es que Vidal fue la víctima más directa del desmanejo de la economía nacional y los graves problemas sociales, derivados del aumento de la pobreza, debido a que uno de los lugares de mayor impacto de ese escenario de crisis fue el Conurbano. Con amplios bolsones de indigencia, pero también con legiones de clase media que en 2015 la habían respaldado y que ayer le cobraron también a ella el enojo con Mauricio Macri.
Es contrafáctico, pero cerca de Vidal están convencidos de que si la elección por los cargos provinciales se hubiera adelantado, como quería la gobernadora a principios de año, su reelección hubiera sido posible porque el tema de debate de la campaña probablemente hubiera sido la cuestión provincial y no la economía nacional. Y porque el peronismo, en ese escenario, no hubiera tenido el tiempo suficiente para fortalecer a un candidato.
Vidal puede mostrar ciertos cambios institucionales como logros de su gestión. Por ejemplo, la ley que terminó con la reelección indefinida de los intendentes o la que obliga a la igualdad de género en las listas legislativas. Acaso lo más visible, haya sido la implementación del SAME, el sistema de asistencia médica de emergencia que llega a casi todos los distritos de la Provincia.
Las obras para evitar inundaciones, en las que La Plata ha sido emblema, figuran entre los hitos de gestión de Vidal. Es cierto que venían con cierto empujón presupuestario de la administración anterior, pero también es indudable la decisión política de mantener y ampliar los proyectos.
“La lucha contra las mafias”, es otro eje de “lo hecho”. Aquella primera pelea de Vidal para poner a alguien de confianza a cargo de la persecución penal, el actual Procurador Julio Conte Grand, el jefe de todos los fiscales, rindió ciertos frutos. Y puede mostrar dos casos paradigmáticos. Uno: la detención de Juan Pablo “El Pata” Medina y, por ende, el desmembramiento de un sistema extorsivo que encarecía increiblemente la lógica de construcción en la capital provincial y alrededores.
Dos: el final de una banda que involucraba a jueces, fiscales, abogados particulares, policias y delincuentes comunes y que actuaron durante años, otra vez en La Plata, con una impunidad digna de la época de Al Capone.
Pero Vidal también se va con un gran cuestionamiento desde la oposición al tamaño de la deuda que contrajo. Los peronistas dicen que deja la Provincia más endeudada de lo que la tomó y los de Cambiemos aseguran que, en rigor, el porcentaje de deuda respecto a los ingresos totales de la Provincia es menor que en la era Scioli y que gran parte de la misma se usó para obras.
Vidal había pensado como un logro para mostrar la actualización del Fondo del Conurbano. Lo consiguió, pero le duró lo que un suspiro. Esa plata, que este año iban a ser más de 60 mil millones de pesos limpios, se licuó al absorber subsidios nacionales por pedido de Macri y, claro, por la escalada inflacionaria.
¿Qué hará Vidal? Desde el llano, se propone liderar la oposición bonaerense al kirchnerismo-peronismo, para lo que ya inició diálogos con los radicales, y ser una pieza clave en el post-macrismo a nivel nacional. Probablemente en dos años sea candidata al Congreso y acaso en 2023 quiera volver a la gobernación para saciar esa sensación de cosa inconclusa antes mencionada.

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